Hay que permitirse soñar despierto !!!!

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DEJAR VAGAR TU MENTE PUEDE HACERTE MÁS PRODUCTIVO…. LET YOUR MIND WANDER CAN MAKE YOU MORE PRODUCTIVE. (ART. EN INGLÉS) Por Carolyn Gregoire

Soñar despierto tiene una función, ya que  la evolución no habría de dejar que  tanta energía metabólica se desperdicie, dice el Dr. Moshe Bar, neurocientífico cognitivo y autor de un nuevo estudio, sorprendente sobre el tema, quien dijo al  The Huffington Post. “Nos ayuda a prepararnos para el futuro, planificar, pensar en uno mismo y en los demás, y en general participar en simulaciones mentales que facilitan nuestra interacción con el medio ambiente.”

Leer artículo completo en :

http://www.huffingtonpost.com/2015/03/03/psychology-daydreaming_n_6752532.html?utm_hp_ref=tw

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CONFIRMAN LA IMPORTANCIA DEL SUEÑO PARA POTENCIAR EL APRENDIZAJE

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Investigadores de la Universidad de California, Berkeley, hallaron “evidencias convincentes” de que ciertas ráfagas de ondas cerebrales conocidas como “sueño fusiforme” (spindle sleep) conectan regiones clave del cerebro para dejar caminos abiertos para el aprendizaje. El hallazgo pone de manifiesto la importancia del buen dormir en los estudiantes, y confirma el saber popular que sostiene que durante el sueño se “fija” lo aprendido previamente.

Estos impulsos eléctricos (spindles) ayudan a desplazar los recuerdos basados en hechos del hipocampo -una región que tiene limitada capacidad de almacenamiento- hacia el “disco rígido” de la corteza prefrontal, liberando al hipocampo para asimilar nuevos datos. Estos pulsos de electricidad se generan hasta mil veces por noche durante el sueño no-REM, que es el más profundo y durante el cual se presenta la mayor frecuencia e intensidad de las llamadas ensoñaciones.

“Todo en este rompecabezas conduce a una explicación consistente y convincente, que los impulsos del “sueño fusiforme” predicen la renovación del aprendizaje”, afirma Matthew Walker, profesor asociado de psicología y neurociencias en UC Berkeley y coautor del estudio, publicado hace unos días en el periódico.

El proceso se presenta con mayor intensidad durante la etapa 2 del sueño no-REM (de Rapid Eye Movement, o Movimiento Ocular Rápido), que ocurre antes del sueño no-REM más profundo. La fase en que se duerme sin soñar puede ocupar la mitad del total, y es más frecuente durante la segunda mitad de la noche, en los últimos períodos del sueño.

“Una buena parte de los impulsos aparecen en la segunda mitad de la noche, de modo que si uno duerme seis horas o menos, la renovación es incompleta. Uno tendrá menos impulsos, y no será capaz de aprender mucho”, sostiene Bryce Mander, un profesor de psicología en UC Berkeley que participó del estudio.

Sobre las ramificaciones del descubrimiento, los investigadores sostienen que la evidencia de que las ondas cerebrales que ocurren durante las útimas fases del sueño promueven nuestra capacidad para almacenar recuerdos fácticos plantea la cuestión de si un horario escolar muy temprano es óptimo para el aprendizaje.

“Estos hallazgos resaltan la importancia del sueño en nuestras poblaciones estudiantiles, donde la necesidad de aprender es mayor y, sin embargo, el acostarse muy tarde y levantarse muy temprano para ir a la escuela impide alcanzar los niveles de sueño indispensables”, afirmó Mander.

Para este estudio, Walker y su equipo trabajaron con 44 adultos sanos, a quienes se sometió a un intenso trabajo de memorización, de modo de saturar el hipocampo. Luego, una parte tomó una siesta, mientras que el resto permaneció despierto. El grupo que pudo dormir superó al otro en todas las pruebas, e incluso demostró superiores capacidades para continuar aprendiendo, como si el dormir hubiese refrescado su capacidad para recordar.

Los electroencefalogramas mostraron no solo una relación entre la cantidad de ráfagas de impulsos fusiformes y el refresco de la memoria que permitía mayores aprendizajes, sino que pudieron establecer un nexo directo entre el hipocampo y la corteza prefrontal, dos áreas críticas para la memoria.

“Nuestros estudios demuestran que el sueño selectivamente opera sobre nuestra memoria para restaurar sus funciones críticas”, dijo Walker.

Fuente: Science Daily. Leer nota original. http://www.sintesis-educativa.com.ar

PROBLEMAS RESPIRATORIOS DURANTE EL SUEÑO Y TRASTORNOS INFANTILES DE CONDUCTA

Trastorno sueño

Un seguimiento de más de 11.000 niños a lo largo de seis años ha revelado que quienes muestran trastornos de la respiración durante el sueño (ronquidos, respiración por la boca, apnea) son más propensos a los problemas de conducta. Entre las dificultades de comportamiento que aparecen vinculadas a los trastornos de la respiración se cuentan la hiperactividad y la agresividad, junto con síntomas emocionales y problemas de relación con otros niños.

Según los investigadores, estos trastornos respiratorios alcanzan un pico entre los 2 y 6 años de edad, pero también ocurren en niños más pequeños. Un 10% de niños ronca regularmente y un 2-4% sufre apneas. Entre las causas más comunes de estos trastornos se encuentran las amígdalas o adenoides agrandadas.

A los padres se les pidió que cumplimentaran cuestionarios sobre síntomas de trastornos respiratorios de sus hijos en varios intervalos, desde los 6 a los 69 meses de edad. Cuando esos niños tenían entre 4 y 7 años, los padres respondieron un cuestionario de evaluación del comportamiento, con escalas para evaluar la falta de atención, la hiperactividad, síntomas emocionales como ansiedad y depresión, y problemas de relación con otros niños.

Se halló que los niños con trastornos de respiración durante el sueño eran un 40-50% más propensos a desarrollar problemas neurológicos del comportamiento hacia los 7 años de edad, en comparación con niños que no presentaban dichos trastornos. El mayor incremento se observó en la hiperactividad, pero también en todas las mediciones de conducta en general.

Revista de neurología

niño bote

DUÉRMETE, NIÑO… ¡PERO EN TU CAMA!

Niño durmiendo con padres

Seis consejos prácticos para lograr que los niños duerman solos y en su habitación

  • Por MARTA VÁZQUEZ-REINA

Las visitas nocturnas de los niños a la cama de sus padres plantean una situación habitual para muchas familias. En algunos casos, compartir el lecho se disfruta y se practica por una decisión propia de los padres. En otros, es una situación incómoda que provoca importantes alteraciones en el descanso y el sueño de los adultos. Si se quiere evitar, es preciso tomar una decisión consensuada y firme y

empezar por reeducar los hábitos del sueño de los hijos.

Dormir con los padres: confort y seguridad para el sueño de los niños

Dormir en la cama de sus padres proporciona a los pequeños confort y seguridad. Pero no deja de ser una práctica con la que también disfrutan muchos adultos por la sensación de cercanía y protección de sus hijos que les aporta. Para muchas familias, dormir con sus hijos no es una práctica esporádica, sino una situación impulsada por los propios padres desde el nacimiento del niño y que forma parte de un proceso de crianza natural.

Sin embargo, cuando esta situación no se busca y se convierte en un hábito regular, a muchos padres les supone un trastorno importante del sueño, una alteración que afecta a su descanso y, por tanto, a su estado físico y mental durante la siguiente jornada. En estos casos, es conveniente actuar con determinación para erradicar este hábito y conseguir que el niño permanezca en su cama durante toda la noche.

  1. Los padres deben estar seguros y llegar a un acuerdo

En el momento de decidir acabar con las “visitas nocturnas”, es preciso que ambos padres estén de acuerdo: esto evitará que la nueva rutina fracase en caso de que uno de ellos no esté preparado para asumirla. También es necesario valorar con detenimiento todos los ángulos de la decisión. Poner fin a esta situación implica aceptar que, con toda probabilidad y hasta que el niño se adapte a la nueva situación, se registrarán interrupciones más prolongadas del sueño. Hay que considerar que la situación, al principio, puede llegar a ser incluso más incómoda que tener al niño en la cama.

  1. Averiguar por qué los niños duermen con sus padres

Para elaborar un plan de acción, se debe investigar antes las causas que provocan que el niño se traslade por la noche al dormitorio de sus padres. En algunos casos, puede ser tan solo una rutina a la que se ha habituado por la permisividad de la pareja, pero en otros puede responder a episodios frecuentes de pesadillas o terrores nocturnos, miedo a estar solos o exceso de apego a la figura materna o paterna.

  1. Reeducar el hábito del sueño en los niños

El doctor Eduard Estivill, responsable de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona y Sylvia de Béjar, autores de ‘Duérmete niño’, afirman en este manual que a partir de los 6 o 7 meses todos los niños deberían ser capaces “de dormir entre 11 y 12 horas de un tirón” y señalan que cuando esto no es así, en el 98% de los casos, se debe a una deficiente adquisición del hábito del sueño.

Para evitar los hábitos erróneos, estos especialistas proponen reeducar al niño en una rutina del sueño adecuada que incluye:

  • Mantener un mismo horario para ir a dormir cada día.
  • Tener un momento relajante (como leer un libro o cantar una canción) antes de acostarse.
  • Proporcionarle un elemento externo que le acompañe durante la noche (un peluche, una gasa o un muñeco).
  • Despedirse y salir siempre de la habitación mientras el niño esté aún despierto, para dejar que por sí mismo concilie el sueño.
  1. Los padres deben actuar con firmeza

Los nuevos hábitos de sueño pueden dar respuesta a algunas de las causas que provocan que el niño acuda por las noches a la cama de sus padres. No obstante, si la rutina está muy arraigada, es probable que se repita de nuevo de forma generalizada o esporádica. Cuando esto ocurra, es preciso que los padres se muestren firmes en su decisión y, siempre de una forma tranquila y sosegada, acompañen de nuevo al niño a su cuarto y con palabras tranquilizadoras le ayuden a conciliar el sueño otra vez.

Para que sea efectivo, es importante evitar dormirse con el niño en su cama o esperar a que se duerma con el progenitor al lado, ya que si se despierta de nuevo, lo primero que notará es que le falta la figura materna o paterna. Entonces regresará a la habitación en su busca.

  1. Establecer un sistema de premios y recompensas a los niños

Premiar las actitudes que deseamos que se repitan es, en general, una táctica que funciona de forma efectiva con muchos niños a partir de los dos o tres años. Para conseguir que se olviden de las “visitas nocturnas”, además de elogiar al pequeño cada vez que no se desplace por las noches, se puede idear un sistema de recompensas en el que se tenga en cuenta el número de días que el niño consigue mantenerse en su cama durante toda la noche. Este sistema se puede mantener hasta que el niño adquiera el hábito de forma continua.

  1. Las excepciones pueden confundir a los niños

En ocasiones, aunque se haya tomado la decisión de no permitir que el niño duerma en la cama de sus padres, por diversos motivos, se vuelve de forma esporádica a esta práctica. Unas veces, porque el pequeño está enfermo y resulta más cómodo dormir a su lado por si se despierta. Otras, porque uno de los progenitores está de viaje y el otro no quiere dormir solo. O quizá porque es fin de semana…

Aunque estas excepciones pueden hacerse, han de evitarse durante el periodo de reeducación del hábito del sueño, ya que solo crearán confusión en el pequeño, que no entenderá por qué a veces sí puede dormir con sus padres y otras, no.

Fuente:eroskiconsumer