ESE OSCURO OBJETO DE LA IDENTIDAD.

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ESE OSCURO OBJETO DE LA IDENTIDAD.

La humanidad sigue aún debatiendo acaloradamente acerca de si hay una realidad externa, o lo que percibimos, tiene que ver con lo que cada uno de nosotros se representa.  Podemos imaginar este dilema, como algo así: un sujeto paseando por un “mundo” con sus lentes de realidad virtual (VR), y en la medida que piensa, imagina, produce estados emocionales, va construyendo el entorno y sus diversos escenarios.

Pero creo que hacer una separación tajante, entre el sujeto que conoce y la realidad conocida no nos resulta muy útil para nuestros fines, más bien se alinearía con el pensamiento de Descartes, quien nos brindó una matriz para el pensar, y quien respondía a la pregunta ¿Quién soy?”, planteando que soy porque pienso, porque tengo razón… 300 años después Freud sacudirá nuestras cómodas certezas racionales para mostrarnos qué soy, donde no pienso.

Y ¿qué les parece?; ¿Realmente creen que todo lo que pasa o sentimos es transparente para nosotros?; ¿Podemos auto-percibirmos en tanto sujeto único, pleno, durante toda nuestra vida, por la vía de la razón únicamente?

La Psicología evolutiva, nos ha aportado una serie de categorías para pensar a un sujeto que hacen base en algunos supuestos.

Analicemos los supuestos que se plantean respecto a la IDENTIDAD desde esa rama de la Psicología:

  1. La etimología de la palabra identidad supone la certeza de lo idéntico, el principio lógico que todo es idéntico a si mismo
  2. Tener la certeza de lo idéntico, implica que entonces la razón es el principio de todo ser. Y la razón es ubicada en la mente, por lo cual el cuerpo queda negado, o al menos se produce una dicotomía mente – cuerpo.
  3. Otro supuesto es que si me baso en la razón para saber quién soy, entonces puedo conocer todo lo que me pasa, existe transparencia.
  4. Para que pueda reconocerme “racionalmente”, necesito considerar que existe mismidad, o continuidad, que puedo asegurarme de que soy y seré el mismo a través del tiempo

Sin embargo, todos estos supuestos que hemos repetido y sobre los que se ha basado un modelo de sujeto que nace, se desarrolla, adquiere madurez en determinada etapa, que sabe lo que quiere y lo que necesita, hacen agua, cuando pensamos en las personas que llegan a la consulta psicológica y psicopedagógica,o a la consulta médica, con enfermedades de las que no se logra registro biológico, y los médicos tildan de variedades de histeria, o aquellas de las que se inscriben en el cuerpo y muestran sus estigmas a través del malestar digestivo, de las marcas en la piel, de las migrañas que inmovilizan bloqueando las posibilidades del pensar y el sentir.

Hoy día, ya no podemos forzar a un sujeto, a que entre en esos esquemas evolutivos tradicionales, en los que hay un tiempo para crecer, un tiempo para disfrutar, un tiempo para responsabilizarse, un tiempo para tener hijos, un tiempo para estudiar… cuando estamos frente a frente con un ser humano, cuando tratamos de ayudar a alguien a encontrar algunas respuestas a cuestiones fundamentales que lo angustian, a decisiones que está presionado a tomar, nos damos cuenta que los supuestos que estudiamos en la psicología evolutiva, incluso muchos de la psicología genética, ya no nos brindan las respuestas adecuadas.

¿Que se necesita para constituirse en sujeto político, para elegir, para manejar información, para diferenciarse y manejar la tensión de intereses en su contexto socio-histórico-cultural?

Hoy tenemos que apoyarnos en otras disciplinas, de este modo, encontramos que las corrientes de pensamiento actual de la Psicología, de la Filosofía, de la Sociología, nos aportan otro concepto que es más operativo que el de Identidad, (concepto en que se basaban todas las teorías psicológicas de la personalidad entre otras) y ese concepto es el de Subjetividad.

Equipo IINNUAR

Prof. Silvia Pérez Fonticiella.