PROGRAMA DE POSGRADO EN EL CAMPO DE ESTUDIO DE LAS SUBJETIVIDAD(ES) Universidad Nacional de Córdoba.

El propósito de este Programa y Cursos de posgrado, es avanzar en la comprensión, articulación y producción de conocimientos en torno al campo de las Subjetividad(es). Entendiendo la Subjetividad como un nuevo sistema en movimiento, donde lo individual y lo social se instituyen como momentos del mismo, este concepto se vuelve un poderosa herramienta de reflexión e investigación de la dinámica socio-histórica, de la actividad humana, en todos sus niveles de desarrollo y campos de expresión.

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Comienzan en Agosto 2018, Inscripciones abiertas.

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Subjetividad(es)

 

Curso de Postgrado:  SUBJETIVIDAD(ES)  

 Docente: Dra. Andrea Bonvillani

Contenidos Mínimos:

Momento 1

Aperturas: de las esencias a los devenires.

Identidad y Subjetividad(es). La subjetividad en el cruce del estructuralismo y el postestructuralismo. Pierre Bourdieu: el habitus como subjetividad socializada. Miradas postestructuralistas: el agenciamiento y la subjetividad como modos de habitar el mundo.

Momento 2

Las subjetividad(es) en el pensamiento latinoamericano

Fernando González Rey: el sentido subjetivo en la matriz histórico-cultural. Ana Fernández: lecturas postestructuralistas para un campo de problemáticas locales

Momento 3

Subjetividad(es) política(s)

Michel Foucault: la subjetividad como pliegue de los procesos de subjetivación sobre los procedimientos de sujeción. Jacques Rancière: la subjetivación en la política, lo política en la subjetivación

Momento 4

Apuestas metodológicas para la exploración de la(s) subjetividad(es).

La búsqueda del sentido. El arte de conversar. El taller: cruces entre subjetividad(es) y grupalidad(es). Etnografías (otras). Cartografías. Reflexividad

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Destinatarios:

Profesionales de las Ciencias humanas y sociales (universitarios y terciarios, personas que trabajen en espacios institucionales u organizativos en los que se desarrollen proyectos vinculados a la temática del curso y quieran profundizar en la formación al respecto

Estudiantes avanzados de la carrera de Psicología de la U.N.C.

E-mail para contactos: postpsi@psyche.unc.edu.ar

Duración: semestral

Inicio: 13 de agosto 2016

Finalización: 26 de noviembre 2016

Días: Sábados.      Hora: 10 hs a 15 hs.    Frecuencia: Quincenal

Total de encuentros: 8

Cronograma: 13/08; 27/08; 10/09; 24/09; 8/10; 22/10; 5/11; 26/11

Carga horaria: 55 horas (40 hs. presénciales y 15 hs no presénciales)

Cupo: Mínimo: 15 alumnos. Máximo: 50 alumnos.

Aranceles: Curso Completo: $1500 Cuotas: Inscripción $ 300 y 2 cuotas de $ 600


Síntesis curricular Dra. Andrea Bonvillani

Doctora en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba, Posdoctorado del Centro de estudios avanzados de la misma universidad.

Ex – Becaria de Doctorado y Postdoctorado CONICET.

Profesora a cargo de la Cátedra de Teoría y técnicas de grupo y profesora Asistente en la Cátedra de Psicología social de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba.

Coordinadora Académica de la Carrera de Maestría en Intervención e investigación Psicosocial (MIIPS) de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba.

Directora de distintos proyectos de Investigación a nivel local e internacional en el cruce de temáticas: juventudes-política-grupalidad, entre los que se destaca su participación de varios años en el Grupo de Trabajo de CLACSO “juventud, política y cultura”.

Actualmente dirige el Proyecto “Grupalidades juveniles y politicidad. Explorando los sentidos políticos de las prácticas culturales colectivas de los jóvenes de sectores populares cordobeses”, que cuenta con Subsidio Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de Córdoba.

Coordinadora del Grupo de Trabajo CLACSO “Ciudadanías críticas, subjetivaciones y transformaciones sociales”, periodo 2013-2016

La Psicopedagogía, una nueva epistemología para la acción.

 

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Sabemos que la sociedad es un cuerpo dinámico que se transforma de manera permanente. Estos movimientos generan inevitablemente cambios en cada escenario social, en cada institución, en cada hogar.

En este contexto, es dable pensar que las ciencias sociales deben también producir las adecuaciones que le permita intervenir con eficacia en estos nuevos escenarios. En particular la psicopedagogía, vive la transformación del entorno escolar, de la manera de ser alumno y de la manera de ser docente.

El avance de las neurociencias proporciona de manera permanente datos investigativos que permiten identificar con exactitud las nuevas dificultades de aprendizaje, muchas de ellas provenientes de las particularidades de cada niño y de sus diferentes modos de acceder al conocimiento. Pero también las diversas condiciones culturales y sociales con las que los niños se han constituido, exigen de las ciencias sociales nuevas formas de abordaje para entender y procesar los cambios que la sociedad produce.

Leer artículo completo en la página web de la Universidad Blas Pascal. 

http://www.ubp.edu.ar/prensa/la-psicopedagogia-una-nueva-epistemologia-la-accion/

 

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Premio Universidad Blas Pascal

Premio Universidad Blas Pascal a la excelencia académica.

Queremos compartir con uds. queridos lectores y seguidores, una gran alegría  del día de hoy, cuando el Rector de la Universidad Blas Pascal Dr. José A.Consigli y la Directora de la carrera de Psicopedagogía Mag.María Teresa Aglietto le entregaron este premio a Mario,  por su trayectoria.

A su vez. el Secretario de Investigación y desarrollo de la UBP, Ing. Néstor Pisciotta, nos hizo entrega de varios ejemplares de nuestro libro colectivo,editado por gentileza de la UBP:  “APORTES DE LA PSICOPEDAGOGIA A LOS NUEVOS ESCENARIOS”,  donde presentamos nuestro trabajo sobre la aplicación de la Sociología Clínica a la Clínica Psicopedagógica llamado: La clínica psicopedagógica como laboratorio de investigación social.

Sobre todo queremos dejarles un mensaje a la gente joven, no se detengan, no se desanimen, sigan persiguiendo sueños y hacer lo necesario para concretarlos en reales posibles, porque como dice el poeta Antonio Machado:”Hoy,  es siempre todavía.. ”

Muchas gracias por acompañarnos con sus lecturas y comentarios día a día. 

Un abrazo!!.

Mario y Silvia. 

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Sociologia Clínica y Clínica Psicopedagógica

La sociología clínica se  basa en el procedimiento clínico para aprehender los fenómenos sociales, lo cual constituye una modalidad particular de investigación y de intervención. Trabajar lo más cerca posible de la vivencia de los actores… Lo social y el psiquismo se nutren uno del otro permanentemente y de manera indisociable.. Sobre estas bases se desarrolla la propuesta de nuestro trabajo, e investigación en  “La Clínica Psicopedagógica como laboratorio de investigación social” ,  en el  libro “Aportes de la Psicopedagogía a los nuevos escenarios ” que se publicará próximamente.

Les acercamos un Poster donde presentamos una síntesis de los conceptos fundamentales de la Sociología clínica, disciplina que brinda un marco referencial teórico y metodológico muy importante para la Psicopedagogía.

Lic Mario Valdez – Lic Silvia Pérez Fonticiella

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La Neurosis de Clase, ¿es la patología de la postmodernidad? Por Silvia Pérez Fonticiella y Mario A. Valdez. (*)

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¿Qué es la neurosis de clase ?

Para Laplanche y Pontalis (1971): “El psicoanálisis define a la neurosis como una afección psicogénica, cuyos síntomas son la expresión simbólica de un conflicto psíquico que tiene sus raíces en la historia infantil del sujeto y constituye compromisos entre el deseo y la defensa.”

De Gaulejac acuñó el término: “Neurosis de clase”, para describir cómo se establece en la subjetividad, un vínculo muy estrecho entre la trayectoria social de las personas y las dificultades psicológicas que enfrentan, debido a los fenómenos de movilidad social que caracterizan a la sociedad actual. Estos fenómenos de desplazamiento social pueden tomar formas diversas: cambios de oficio ligado a fluctuaciones de la producción, cambio de la zona de residencia en procura mejores opciones o también ligado a procesos de ascenso y descenso social, entre otros casos, pero que muchas veces implica abandonar el lugar de origen con largo tiempo de arraigo.

La denominación neurosis de clase no se refiere a una patología de grupo ni a una patología de la sociedad en su conjunto; las neurosis siempre son individuales, aunque en determinado momento algunas clases sociales pueden desarrollar síntomas neuróticos entre sus miembros. Se trata, en general, de un cuadro clínico característico de los individuos cuyos trastornos se relacionan consciente o inconscientemente con un desplazamiento social.

Para de Gaulejac, el término Neurosis de clase especifica un conflicto que emerge de la articulación entre la historia personal, la historia familiar y la historia social de un individuo. Por lo tanto, el término se utiliza metafóricamente para describir un tipo de funcionamiento psíquico y no un tipo de funcionamiento colectivo; tampoco es una tipificación nosográfica, sino que tiene valor descriptivo. Por su parte, para comprender el desarrollo de los trastornos neuróticos, tenemos que manejar la noción de estructura y la noción de conflicto: Una estructura es un sistema de transformación que incluye leyes y que se conserva y se enriquece por el juego mismo de las transformaciones; la estructura incluye totalidad, transformación y autorregulación. (Ej. El aparato psíquico). La persona es una estructura, un conjunto organizado de partes interdependientes, regido por el equilibrio interno y el ajuste externo y por ello, tiende a la coherencia y a la permanencia.

En cuanto a la noción de conflicto, se caracteriza por la oposición en el sujeto de exigencias internas contrarias. El psicoanálisis considera al conflicto como constitutivo del ser humano. Por lo tanto, hay neurosis desde el momento en que los conflictos relacionados con la trayectoria social y los conflictos relacionados con el desarrollo psicosexual, se apuntalan recíprocamente y generan un fortalecimiento mutuo.

La psiquis actúa como un filtro que toma de lo social algunos elementos que le llevará a mantener inhibiciones, reforzar defensas y amplificar conflictos internos; recíprocamente, los conflictos sociales a los cuales se ve confrontado, dan forma a su personalidad y resuenan en su funcionamiento psíquico sin que pueda establecerse al respecto, una anterioridad de las influencias.  La neurosis se instala por oleadas sucesivas y el individuo, desde su nacimiento, está inmerso en las relaciones familiares y sociales que condicionan su desarrollo psíquico. De esta manera, la neurosis de clase es al mismo tiempo el producto de conflictos sexuales, relacionales y sociales, que se sostienen unos a otros mediante un sistema de influencia recíproca.

Lo que diferencia a la neurosis de clase de las demás formas de neurosis, es la importancia de los conflictos relacionados con el desplazamiento social. El individuo vive un desfase conflictivo entre su posición objetiva y su posición subjetiva, desfase que influirá en su desarrollo psíquico hasta llegar incluso, en algunos casos, a provocar trastornos mentales. Es decir que la neurosis de clase es una forma de neurosis clásica (trastorno psíquico) en la que los factores sociales jugaron un factor esencial; el desclasamiento es en estos casos, uno de los componentes troncales del conflicto inicial que provoca la neurosis. Algunas de las manifestaciones clínicas que caracterizan a este tipo de neurosis son: sentimiento de culpa y de inferioridad, dificultades en la tramitación del Edipo, profusa actividad fantasmática sustentada por el modelo de la novela familiar, como mecanismo de defensa frente a la inferioridad social, aislamiento, repliegue sobre si mismo, entre otros.

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La génesis social de los conflictos psíquicos.

Es importante señalar el carácter autónomo y a la vez heterónomo de los procesos sociales y los procesos psíquicos, pues si bien cada uno obedece a sus propias lógicas y mecanismos específicos, ambos interactúan retroalimentándose permanentemente. En el período de latencia el niño desplaza sus relaciones e identificaciones con los padres, hacia  modelos aportados por el contexto próximo a su núcleo familiar de origen: profesores, amigos y otros adultos, quienes le proveen patrones éticos, sociales, físicos e intelectuales, sobre los cuales erigir nuevas identificaciones.

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En su obra “El yo y el ello”, Freud señala que cuando las identificaciones del “yo” con los objetos sexuales se vuelven demasiado numerosas o intensas, además muchas veces incompatibles unas con otras: “nos encontramos en presencia de una situación patológica (…) que puede producir una disociación del <yo>.”

Especialmente a partir de la latencia, el niño percibe con mayor agudeza las discordancias sociales o ideológicas  como pares de opuestos, cartografiando al mundo en dos regiones: “los de adentro”, constituidos por su  familia y “los de afuera”, quienes siempre parecen mejor que “los de adentro”; el compañerito de banco tiene los mejores padres, la comida en otra casa sabe mejor; de este modo se produce una paulatina desvalorización de los padres, un desinvestimento que tiene como función hacerlo más permeable a la oferta simbólica de la cultura. El niño habrá de elegir entonces entre dos mundos, situación que lo llevará, inconscientemente, a “odiar” a sus padres para poder ser un sujeto de la cultura e integrar nuevas identificaciones.

Para De Gaulejac, será precisamente en esa elección cuando se arraiga el proceso de disociación del “Yo”, del que hablaba Freud. Para el aprendizaje, este es un momento crucial, ya que abandonar en parte las identificaciones originales le permitirá hacer su entrada al mundo del “saber”, de la cultura, del poder, un mundo donde presupone que  “existe una unidad y una coherencia entre las satisfacciones narcisistas, las relaciones objetales y el reconocimiento social.

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Se producen así tensiones entre el “Yo” y el “Súper-yo”, generadas en la dificultad para identificarse con padres invalidados, padres que se vuelven objeto de amor y de odio a la vez, situación que promueve finalmente en el niño, ambivalencia y culpa. Por su parte, las tensiones entre el Ideal del yo y el yo, debido al choque de modelos ofrecidos: los padres y los modelos del contexto exogámico: mundo rico/mundo pobre, mundo culto y distinguido/mundo pobre e inculto, provoca sentimientos de inferioridad y humillación, por el temor a no estar a la altura de la situación. Por su parte la tensión que se produce entre el Superyó y el Ideal del yo, debido a que el primero tiende a la obediencia y sumisión, y el segundo a cuestionar e invalidar las imagos parentales, produce disociaciones y desdoblamiento en el Yo.

Para Vincent de Gaulejac, los fenómenos de movilidad social descriptos por Bourdieu en varias de sus obras, se han acentuado. La exigencia de movilidad impuesta por el mercado laboral, ha llevado a que cada vez más personas tengan que adaptarse a universos sociales diferentes y a tener que enfrentar reconversiones subjetivas, a la vez que  desarrollar estrategias de afrontamiento de los conflictos que generan esos desplazamientos.

Los procesos de dominación que en la sociedad industrial estaban estructurados en torno a las relaciones de “clase”, se ven agravados debido al desarrollo de lo que de Gaulejac ha denominado: “la lucha de los lugares”[1]; este fenómeno se produce en las sociedades híper-modernas donde las diferencias entre las clases sociales se hacen menos visibles debido a que tienen demarcaciones más lábiles o inestables y se vincula a la lucha por el lugar social, por la visibilidad, por la adquisición de una “existencia social” que permita al individuo superar la precariedad profesional, la vulnerabilidad y los conflictos de identidad que los procesos de promoción o regresión social producen en su psiquismo.

PISAR A LOS DEMAS COMPETIR

De Gaulejac define entonces la neurosis de clase como el cuadro clínico que caracteriza a los conflictos psicológicos vivenciados por individuos que cambian de posición en el espacio social. Es decir que no habría un vínculo entre la posición de clase y tal o cual síntoma, sino entre la evolución de las relaciones sociales y los conflictos psicológicos que se plantean los individuos. La sociología clínica propone una perspectiva que permite captar aquellas condiciones sociales como los antagonismos, la lucha por los lugares, las lógicas de segregación y las sutiles relaciones de poder que topografían el espacio social y que se tejen en un entramado conjunto con los conflictos psíquicos que toman su forma singular en cada individuo de un contexto socio-histórico-cultural y económico determinado.

Freud plantea que el sentimiento de inferioridad tiene fuertes raíces eróticas y que:

El niño se siente inferior cuando nota que no es amado y lo mismo ocurre con el adulto. La causa principal del sentimiento de inferioridad, entonces, debe ser buscado en la relación del Yo con el superyó, puesto que dicho sentimiento, al igual que el sentimiento de culpa, refleja la tensión entre ambos” (Nuevas conferencias de introd. al psicoanálisis).

De Gaulejac plantea que si bien es posible considerar que todo conflicto psicológico es mediatizado por el funcionamiento del aparato psíquico, no por ello las causas pueden buscarse exclusivamente en las tensiones entre dichas instancias. Un niño que sufre la humillación de la pobreza frente a sus compañeros de escuela, se ve confrontado con una inferioridad objetiva frente a la cual podrá reaccionar subjetivamente de múltiples formas, especialmente si ha vivenciado la sensación de no haber sido amado o deseado o si considera no estar a la altura de las aspiraciones parentales; en estos casos, los factores psíquicos amplificarán el sentimiento de inferioridad.

También juega un rol importante la forma en que los padres se ubiquen ante las diferencias sociales. Si ellos tienen una postura de resignación, participan de su propia invalidación, internalizan la humillación ligada a la imagen negativa de su posición social, será probable que el niño, por identificación, internalice también el sentimiento de inferioridad. En cambio si los padres no aceptan pasivamente las secuelas de los mecanismos de dominación, evitando funcionar a partir de una lógica de superioridad– inferioridad, el niño aprenderá a diferenciar lo que se relaciona con el estatus social de sus padres y aquello que se relaciona con el estatus afectivo, con su identidad sexual y con su posición narcisista. El niño podría en este caso, instaurar una identificación positiva con sus padres, sin resignarse por ello a reproducir su posición social.

Se delimitan entonces dos niveles de realidad diferentes (social y psíquica) que funcionan según lógicas distintas: la lógica de la dominación social y del poder, para la primera y la lógica del deseo y del amor para la segunda, pero que se internalizan y se influyen recíprocamente. De Gaulejac plantea que es la interacción entre las “raíces eróticas” y las “raíces sociales”, lo que en la neurosis de clase explica el desarrollo del sentimiento de inferioridad.

Desde el marco teórico de la sociología clínica articulado con el psicoanálisis, la desvalorización narcisista que surge en el discurso de algunos pacientes, puede provenir de dos fuentes diferentes o bien de una que reactualiza la otra. De este modo, un niño al que su medio social, escuela, pares, le devuelve una imagen cargada de connotaciones descalificadoras, tenderá a producir una imagen desvalorizada de sí, una desvalorización narcisista que se nutrirá de la desvalorización social.

Silvia Pérez Fonticiella   –  Mario A. Valdez

(*) Extracto del libro de los autores : “La Clínica Psicopedagógica como laboratorio de investigación social” de próxima publicación.