“Rebelarse” para “revelarse”…

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“Solamente los que arriesgan llegar demasiado lejos son los que descubren hasta dónde pueden llegar. T.S. Eliot.
Pienso, que transgredir cualquier límite, nos puede llevar a una situación de conducta disruptiva, invasiva y de ese modo generar vínculos insostenibles con los demás, pero no transgredir ninguno. nos ocultará por siempre nuestro reservorio de vida, de sueños, de añoranzas, nuestra potencialidad para crear y para ser reales constructores de nuestra persona.
Por eso a todos nos hace falta transgredir, “rebelarse”, para poder  “revelarse”…pasar por ese momento mágico, por esa nueva oportunidad de parirnos que nos da la vida, que como en la fotografía, en un espacio y tiempo propicio, a una “temperatura” adecuada, la emulsión en la placa fotográfica torna visible y compartible a nosotros y a los otros aquello que sólo se ve con el corazón…eso que desborda lo que el ojo puede captar, aquello que me muestra, y muestra, no sólo lo que soy, sino lo que puedo llegar a ser, aquello que hace visible los mejores colores que todo ser humano siempre tiene en su interior.

S. Pérez Fonticiella.

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LA FELICIDAD, ¿ES UN VALOR A CONQUISTAR O DEPENDE DE NUESTRO MAPA GENÉTICO?

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 Nuevos estudios sobre el ADN sugieren que es un estado en parte hereditario, que depende también de la raza

Muchas veces nos preguntamos de qué depende que seamos o no felices. Pues bien, un estudio realizado por varias universidades, y en el que han participado 1.000 pares de gemelos concluye que aproximadamente un tercio de la variación en el grado de felicidad de las personas es hereditario. Uno de los investigadores, el profesor Jan-Emmanuel De Neve, ha tratado de descubrir concretamente cómo funciona el gen que transporta la serotonina, y relacionarlo con los niveles de felicidad por países o razas.

Por Maricar García.

La felicidad depende en parte de nuestra genética. Fuente: Chris Willis.

La idea de que la personalidad humana es una pizarra en blanco, para ser escrita a través de la experiencia, se impuso durante la segunda mitad del siglo XX. Durante las últimas dos décadas, sin embargo, esta idea ha ido cambiando. Los estudios que comparan a los gemelos idénticos y no idénticos han ayudado a establecer el carácter hereditario de muchos aspectos del comportamiento, y los exámenes de ADN han puesto al descubierto algunos de los genes responsables de nuestras conductas. Trabajos recientes en ambos frentes sugieren que la felicidad, en concreto, es altamente heredable, según publica la revista The Economist.
Como cualquier ser humano sabe, hay muchos factores que influyen para que la gente sea feliz o infeliz. Las circunstancias externas son importantes: las personas empleadas son más felices que las desempleadas, al igual que las personas en mejor situación económica respecto a las pobres. La edad juega también su papel: los jóvenes y los ancianos son más felices que los individuos de mediana edad. Pero de todos estos factores, la personalidad es el determinante más importante: los extrovertidos son más felices que los introvertidos, y la gente segura es más feliz que la que anda por la vida preocupada constantemente.

Que la personalidad y la inteligencia se heredan es un hecho cada vez más claro y obvio, de modo que, presumiblemente, la tendencia a ser feliz o desdichado es, en cierta medida, difundida a través del ADN.

Para tratar de establecer en qué consiste esto, un grupo de científicos del University College de Londres, de la Harvard Medical School, de la Universidad de California en San Diego y de la Universidad de Zurichexaminaron a más de 1.000 pares de gemelos en un gigantesco estudio sobre la salud de los adolescentes estadounidenses.

El estudio, del Instituto de Investigación Empírica en Economía de la Universidad de Zurich, titulado “Los genes, la economía y la felicidad” concluye que aproximadamente un tercio de la variación en la felicidad de las personas es hereditario. Este resultado es algo inferior a las estimaciones anteriores sobre el tema.

Cómo funcionan los genes de la felicidad

Sin embargo, aunque los estudios de gemelos son útiles para establecer el grado en que una característica es heredable, no aclara cómo funcionan estos genes. Uno de los investigadores, Jan-Emmanuel De Neve, del University College de Londres y la Escuela de Económicas de Londres, ha tratado de descubrir precisamente eso, al seleccionar un gen específico: el que codifica una proteína que transporta serotonina, y examinar cómo las variantes de dicho gen condicionan los niveles de felicidad.

La serotonina está relacionada con la regulación del humor. Los transportadores de la serotonina son cruciales en este estudio: El gen transportador de la serotonina se presenta en dos variantes funcionales de largo y corto plazo.

La larga produce más moléculas transportadoras de proteínas que la corta. La gente tiene dos versiones (conocidas como alelos de cada gen, uno de cada padre. Por lo que algunos tienen dos alelos cortos, algunos tienen dos largos, y el resto tiene uno de cada uno.

A los adolescentes del estudio del doctor De Neve se les pidió que se evaluaran a sí mismos de satisfechos a muy insatisfechos.

De Neve halló que aquellos chicos con un alelo largo en el gen analizado eran un 8% más propensos a describirse como muy satisfechos que aquellos que no tenían ninguno, mientras que las personas con dos alelos largos fueron un 17% más propensas, lo cual es bastante interesante.

El gen y el origen étnico

Donde la historia podría llegar a ser controvertida es cuando el origen étnico de los participantes se toma en cuenta. Todos eran estadounidenses, pero se les pidió que se clasificaran por raza. De media, los estadounidenses de origen asiático tenían 0,69 genes largos, los estadounidenses negros tenían 1,47, y los estadounidenses blancos tenían 1,12.

Ese resultado concuerda perfectamente con otros estudios que muestran que, en líneas generales, los países asiáticos tienen menores niveles de felicidad que lo que su PIB per cápita podría sugerir. Los países africanos, en cambio, se encuentran por encima de otros lugares, y son los más sabios en cuanto a la felicidad.

Pero eso no es de extrañar, ya que África es el continente con mayor diversidad genética. Es allí donde la humanidad evolucionó (asiáticos, europeos, australianos y amerindios son descendientes de unos pocos aventureros que salieron de África hace unos 60.000 años). Los negros americanos, en su mayoría descendientes de los esclavos traídos del oeste de África, no pueden ser representativos de todo el continente.

Que algunas poblaciones tienen mayor porcentaje de la versión larga del gen transportador de la serotonina ya se había constatado anteriormente, aunque esta asociación se había hecho a nivel nacional, en lugar de a nivel racial. En un artículo de las Actas de la Royal Society, publicado en 2009, Joan Chiao y Katherine Blizinsky de la Universidad Northwestern, en Illinois, encontraron una correlación positiva entre los niveles más altos de la versión corta del gen y los trastornos del humor (China y Japón tienen mucho de los dos) y con sistemas políticos colectivistas. Su hipótesis es que las culturas propensas a la ansiedad y la preocupación tienden hacia sistemas que hacen hincapié en la armonía social, en vez de tender a enfatizar la independencia de los individuos.

Este último estudio podría haber ido demasiado lejos en el camino hacia el determinismo genético. Sin embargo, existe un creciente interés en el estudio de la felicidad, no sólo entre los genetistas, sino también entre los economistas y los políticos descontentos con la actual forma de medir los logros de la humanidad. Se cree que los trabajos futuros en este campo serán leídos con avidez en esos círculos.

Fuente: tendencias21.net

LA BAJA AUTOESTIMA GENERA MAYOR RIESGO DE MITOMANÍA

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A través de la exageración o de la invención de historias o anécdotas, los mitómanos adoptan una posición que les hace parecer más importantes, afortunados, ricos o inteligentes

La mitomanía, también conocida como pseudología fantástica, es un trastorno psicológico que consiste en mentir de forma patológica. Afecta a personas con un nivel de autoestima muy bajo, por lo que mienten para llamar la atención con sus invenciones sobre grandes gestas o dramas personales. Es un trastorno infrecuente que puede asociarse a otras patologías, como la psicopatía o el trastorno histriónico de la personalidad. El problema estriba en que no es habitual que los afectados busquen tratamiento psicológico, que requiere siempre la colaboración activa del paciente.

En 1905, el psiquiatra francés Ernest Dupré definía la mitomanía como la tendencia patológica a inventarse episodios de la propia vida. Muchos mitómanos son personas que se dedican a fabular de forma constante y exageran sobre sus logros laborales, amorosos o sociales. Consiguen satisfacción cuando son el centro de atención mientras explican episodios fabulosos o dramáticos, pero que no han pasado, de su propia vida. Sin embargo, mentir no es extraño. Muchas personas mienten, en mayor o menor medida. ¿Dónde está la frontera entre la mentira considerada normal y la mentira patológica?

José María Martínez Selva, catedrático de Psicobiología de la Universidad de Murcia y autor del libro “La gran mentira”, en el que estudia la figura del fabulador, explica que “puede hablarse de mitomanías no patológicas, como las apreciadas en personas que exageran o adornan todo lo que dicen, conscientes de ello y sin poder evitarlo”. En cambio, las mitomanías patológicas son poco frecuentes.

Para diferenciarlas, los expertos tienen en cuenta unos criterios. Según explica Juan Luis Figuerido Poulain, psiquiatra y autor del artículo ‘Engaño, enfermedades autoinflingidas y simulación’, publicado en la revista “Salud Mental. Atención Primaria”, en una mitomanía patológica hay “grandes y extensas invenciones, el contenido y extensión de las mentiras son desproporcionados para cualquier finalidad discernible o ventaja personal, las mentiras intentan crear una nueva y falsa identidad en el autor de las mismas que llega, incluso, a creérselas, la mentira es una característica central y persistente en la vida del paciente y la mitología de su vida pasada pasa a suplantar recuerdos verdaderos”.

Riesgos de una autoestima baja

La mitomanía es un problema que afecta a personas con un nivel de autoestima muy bajo, según especialistas en psiquiatría del Instituto Mexicano del Seguro Social. Martínez señala que “muchas personas mienten para sentirse importantes y porque carecen de recursos para comunicarse bien con los demás”. Es su forma de llamar la atención, a través de la exageración o de la invención de historias o anécdotas. Adoptan una posición que les hace parecer más importantes, afortunadas, ricas o inteligentes porque quieren impresionar y que los demás les acepten y les respeten. “Tienen mucho miedo al rechazo social”, agrega.

El mitómano busca impresionar y que los demás le acepten y respeten porque tiene mucho miedo al rechazo social

Los mitómanos buscan aumentar su nivel de autoestima con la mentira. Muchos no persiguen un beneficio económico, sino que saben que mienten y disfrutan con ello. Les encanta engañar a personas que son más importantes o inteligentes que ellos. “Puede haber varias razones para que una persona se convierta en mitómana”, explica Martínez. Una de ellas es que sea la única forma de llamar la atención o de destacar.

Otras veces es un comportamiento habitual que empezó como un recurso para salir de un apuro o conseguir algo. Si es reiterativo y se constata que funciona ante los demás, se convierte en hábito. Algunos grandes mentirosos, como los timadores, son modelos para quien quiere lograr algo de manera rápida y sin esfuerzo.

De grandes gestas a grandes dramas

El objetivo de los mitómanos es ser el centro de atención de su auditorio. Por este motivo, eligen como tema de sus mentiras grandes gestas o grandes dramas personales. Es decir, buscan la atención a través de la admiración o la compasión de los demás. Martínez explica que “en las variedades más habituales” se exageran las cualidades personales, se atribuye la suerte de conocer o tratar a personas importantes, de presenciar o participar en acontecimientos únicos o extraordinarios, “sean reales o imaginarios”, o de inventar un historial académico, profesional o artístico impresionante.

En otros casos, se exageran hasta el drama acontecimientos que para otras personas pueden ser normales, como contratiempos cotidianos o roces de poca importancia con compañeros de trabajo, añade este experto.

Dificultad del tratamiento psicológico

No es habitual que las personas que sufren mitomanía acudan a un especialista en busca de ayuda psicológica. Su objetivo es mentir sin que se sepa que mienten. Como señala Martínez, “no es fácil descubrir a los mitómanos”. Las personas allegadas y las víctimas son quienes, en general, denuncian la situación y buscan ayuda. “No obstante, estas últimas a veces no son conscientes hasta que es demasiado tarde, como ocurre con quienes han padecido las agresiones de un psicópata”, indica.

En todo caso, el tratamiento psicológico requiere siempre la colaboración activa del paciente. Pero esto es difícil, ya que no se consideran enfermos por ser mentirosos o, por las satisfacciones que obtienen, carecen de interés por cambiar. Figuerido coincide en la dificultad de que un mitómano inicie un tratamiento. Apunta la importancia de que las personas de su entorno le hagan entender que sus mentiras no se aceptan y no conducen a nada.

Una psicoterapia psicoanalítica puede permitir en algunos casos, mediante un trabajo de introspección, buscar otra manera de responder y reaccionar a las situaciones estresantes. Un abordaje terapéutico conductual puede tener también algún efecto positivo. “En cualquier caso, aún no hay estudios suficientes para establecer una pauta terapéutica concreta”, explica.

Mitomanía y simulación    

No hay datos concisos sobre el porcentaje de personas afectadas por este problema. Tampoco se sabe si afecta más a hombres o a mujeres ni hay rasgos específicos de personalidad que caractericen a los mitómanos, aparte de la tendencia a sufrir una baja autoestima. Pero Figuerido indica la probabilidad de que se diagnostique con mayor frecuencia en los trastornos de la personalidad antisocial, narcisista, histriónico y límite.

No se debe confundir la mitomanía con la simulación, en la que el sujeto es plenamente consciente de los relatos que cuenta y de sus acciones. En la mitomanía, la motivación es inconsciente, aunque esto no significa que el mitómano no se dé cuenta de que miente.

El interés que suscitan las historias inventadas en las personas que las escuchan satisface al mitómano y refuerza su enfermedad. “En los casos patológicos”, afirma Martínez, “las consecuencias pueden ser muy serias”. “Las personas que caen en las redes de un psicópata terminan destrozadas y muchas veces con fuertes quebrantos económicos e incluso con problemas legales”, indica. Es frecuente el rol del psicópata seductor, que destaca por un encanto superficial, pero que “hunde en el aspecto emocional a la víctima y obtiene de ella todo lo que puede: dinero, posición de influencia o sexo”.

EL CASO DE ENRIC MARCO

En 2005, los medios de comunicación se hicieron eco de uno de los casos de mitomanía más espectaculares de los últimos años. El historiador Benito Bermejo destapó la gran mentira de Enric Marco quien, desde 1978 hasta 2005, afirmaba haber estado en el campo de concentración nazi de Flossenbürg. Pero su mentira no se limitó a simples charlas de café. Marco, nacido en 1921 en Barcelona, llegó a presidir la asociación Amical de Mauthausen, que representa a los exdeportados de los campos de concentración del nazismo. Recibió la Cruz de Sant Jordi, máxima distinción que otorga el Gobierno de la Generalitat catalana, y dio numerosas conferencias.

Su justificación, una vez descubierto el engaño, fue que no lo hizo “por maldad”, sino porque parecía que le prestaban más atención y “podía difundir mejor el sufrimiento de quienes pasaron por los campos de concentración”. Algunos expertos consultados por los medios de comunicación señalaban la personalidad narcisista y mitómana de Marco, con una inclinación enfermiza a inventarse historias para que le admiren, de manera que cuanto más miente, más reconocido se siente y más crece su miedo a que le descubran.

Por José Rodríguez – Revista ERoski Consumer

EL PRECOZ INICIO SEXUAL DE LOS ADOLESCENTES REQUIERE REFORMAS EDUCATIVAS

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De acuerdo con una reciente encuesta del Ministerio de Salud, el 23% de los adolescentes de la Argentina debuta sexualmente antes de los 14 años, en muchos casos en forma no consentida, o bajo presión de sus pares, promiscuamente, y por lo general sin protección para prevenir embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual.

La encuesta fue publicada en la revista de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), por Bruno Linetzky, Paola Morello, Mario Virgolini y Daniel Ferrante. Fue respondida por 1.980 chicos, de entre 13 y 16 años, de 47 escuelas del país, a los que se les preguntó por sus comportamientos sexuales. Uno de cada 10 chicos de 13 años ya había comenzado a tener relaciones. Y de ellos el 10% había tenido sexo con más de una persona.

Aunque no hay consenso sobre la edad ideal, es razonable que una persona tenga sus primeras relaciones sexuales “cuando decida por sí misma, sin ningún tipo de presión de su pareja, sus amigos o familiares, cuando tenga un conocimiento adecuado de su cuerpo, cuente con toda la información necesaria para prevenir embarazos no planificados y enfermedades de transmisión sexual, y tenga la maduración afectiva y orgánica indispensables para transitar esta primera experiencia”, como se explica en un cartilla para padres que distribuye el Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires.

“El promedio de inicio de las relaciones sexuales sigue siendo el de los 15 años, pero sí es cierto que crece la franja con menor edad. Vemos en los consultorios que muchas de las chicas que se iniciaron más tempranamente tienen antecedentes de haber sido abusadas”, afirmó Enrique Brener, jefe del servicio de adolescencia del Hospital Argerich,. “También es frecuente que se vean casos de inicio temprano y con más de una pareja en corto tiempo”, sostuvo.

” El inicio precoz de las relaciones sexuales es preocupante porque aumenta las chances de que los adolescentes no se cuiden con preservativos o no tengan la madurez suficiente en casos de producirse un embarazo “, apuntó Rosa Pappolla, pediatra y sexóloga de la SAP. En la actualidad, el 14,5% de los embarazos de mujeres en edad fértil corresponden a menores de 20 años.

Sólo el 43% de los entrevistados dijeron que siempre usaban el condón.

Los especialistas coinciden en que la realidad impone informar a temprana edad sobre salud sexual y reproductiva, tanto desde las escuelas como en los centros de salud.

Fuente: Diario Clarín, síntesis-educativa.com.ar

¿LA IDENTIDAD SE HEREDA? EL PROYECTO PARENTAL Y SUS CONTRADICCIONES – Por Silvia Pérez Fonticiella y Mario Valdez

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 “Somos hijos de las propias representaciones que nuestra mente guarda

de aquellos que nos engendraron “.

Silvia Bleichmar.

La familia es un sitio privilegiado en la incorporación de la historia y la fabricación de los “herederos”, la herencia es la estructura de trasmisión que determina el marco en el cual el niño es inscripto y sobre esta base se apoya el proyecto parental, es decir el conjunto de representaciones que los padres se hacen del futuro de sus hijos. El proyecto parental funciona a modo de “correa de trasmisión” de la historia, ya que por un lado impulsa elementos que marcarán la trayectoria posterior del niño y opera como lugar de inscripción del deseo inconsciente de los padres. Funciona a modo de “modelo registrado” en cada niño que se encuentra en la frontera entre el narcisismo infantil y el imaginario parental.

Se registra un movimiento circular dialéctico en el cual se reactualiza la trama generacional, ya que los padres reactualizan lo que han vivido con sus propios padres, perpetuando así cada nueva etapa. El proyecto parental es un proyecto socio-psicológico que trasmite, no sólo los deseos conscientes e inconscientes de los padres respecto a sus hijos, sino también un proyecto social portador de las aspiraciones del medio familiar y cultural, condicionados por el contexto social que favorece u obstaculiza su realización. Es por esto que de Gaulejac enfatiza que este proyecto se actualiza constantemente en la medida que las aspiraciones se modifican en función de condiciones objetivas de realización, así como de la posición social que los padres ocupan; y más importante aun, de la relación que ellos mantienen frente a esa posición.

El proyecto parental se ajusta a las condiciones sociales de existencia, a las que son confrontados los padres en su propia trayectoria, por lo que reflejan sus estrategias de ascenso social y sus temores de descenso. Esta dinámica de trasmisión permitirá comprender la dinámica interna de la historia familiar  y en particular, las contradicciones que van a influir la trayectoria futura de sus hijos.

CONTRADICCIONES DEL PROYECTO PARENTAL

“Los niños han dejado de ser los depositarios de los sueños fallidos de los adultos”. 

Silvia Bleichmar.

Los padres operan a través de dos lógicas diferentes: por un lado incitan al niño a la reproducción y por la otra, lo instan a la diferenciación; su proyecto de transmisión expresa miedos y deseos contradictorios: Miedo a que el hijo llegue a ser como ellos pero a la vez sienten miedo de que sea alguien diferente. La lógica de reproducción conduce a la imitación, al conformismo, pero a la vez desean que el hijo realice todos los deseos que ellos no pudieron concretar. Es decir, que sea “alguien” diferente a ellos. Esta contradicción divide al niño entre el deseo de realizar el ideal de sus padres y el deseo de escapar a la ilusión de ese niño imaginario.

De esta manera, es necesario considerar el proyecto parental como un conjunto contradictorio que propone objetivos a alcanzar y a la vez evitar la ambivalencia de modelos y anti-modelos. El proyecto parental determina identificaciones posibles e imposibles, deseos de logro social, identificación con ciertos modelos e ideologías que estructuran los ideales personales; pero la realidad social impone sus propias lógicas y rupturas que determinan la naturaleza del guión que el proyecto propone.

Aquellos niños que pertenecen a la clases menos favorecidas se ven confrontados a un doble mensaje, ya que si bien los padres desean que tengan mejor calidad vida, desean a su vez que sigan siendo solidarios con su medio y luchen contra las clases dominantes. Esto configura un mensaje contradictorio en sí mismo, ya que se le imprime un discurso que le impulsa a ser burgués, pero por otro lado a luchar contra los burgueses. Ante esta situación contradictoria, el hijo generará “culpa” si no lo logra, por no satisfacer el proyecto parental, pero también culpa si lo logra, por la distancia social que lo distará de sus padres. Esta culpa del niño se contrapone al resentimiento de los padres si el hijo no lo logra, debido a que tomará conciencia de la reproducción de su propia miseria. A su vez sentirán el resentimiento si lo logra porque lo verán adquirir nuevos habitus.

En el caso de las familias de medios conservadores o en regresión existe un fenómeno de peso ideológico que retrasa la evolución de los sistemas de valores, ideas, y la evolución de condiciones concretas de vida. En estos casos, los padres proponen principios morales y valores, tomados de los abuelos, pero en condiciones socio-históricas diferentes a aquellas. Esta contradicción se ve acentuada en familias que pasan de un contexto rural a un contexto urbano o en aquellas familias en descenso social. Es decir que el proyecto parental se sitúa en la articulación de los juegos del deseo entre padres e hijos y de las estrategias sociales de adaptación de los individuos a las plazas sociales disponibles en el mercado de la distribución antroponómica (Bertaux, 1979)

PROYECTO PATERNO – PROYECTO MATERNO

Cada uno de los padres es portador de su propio proyecto en virtud de su trayectoria y posición social singular, que pueden entrar también en contradicción y conflicto con el proyecto parental. El proyecto parental representa en general la lucha entre dos linajes que tratan de asegurarse la perpetuación de la herencia familiar. Esta lucha será más intensa en la medida en que los proyectos singulares de los padres sean más opuestos, (diferencias sociales, ideológicas, culturales y económicas). Lo que se pone en juego, en realidad, son las relaciones de dominación que tienden a perpetuarse en la pareja; el hijo se encuentra confrontado con ellas a través de los conflictos entre el proyecto paterno y el materno. En estos procesos pueden destacarse en el proyecto parental, tres niveles de contradicciones:

  1. Contradicciones internas del proyecto

Son las contradicciones vividas por cada uno de los padres y/o de los padres entre sí. Estas recaen directamente sobre el hijo, quien asume la misión de concretar lo que los padres no han logrado, reparar sus errores o realizar sus deseos inconclusos.

  1. Contradicciones en relación con el proyecto

Expresan la relación de los padres con los hijos y especialmente reflejan la puesta en lo real de los conflictos edípicos.

  1. Contradicciones en la realización del proyecto

Aquí se expresa el desfasaje existente entre los ideales que se proponen y los medios que se le dan al niño para alcanzarlo, o bien entre el contenido del proyecto y sus condiciones objetivas de realización. Estas contradicciones deben ser entendidas interactuando unas con otras dentro de un sistema.

De Gaulejac propone analizar este fenómeno desde una perspectiva dinámica que comprenda el proyecto parental como un movimiento que conduce a cada individuo a ser a la vez hijo y padre.El hijo que se convierte en padre tiende a transmitir a sus propios hijos las estrategias que el inventó para enfrentar las contradicciones que lo atravesaron. Estas estrategias y mediaciones forman parte de la identidad heredada.

CINCO PAUTAS PARA ESCRIBIR CON BUENA LETRA

Escritura

Recomendaciones prácticas para adquirir una escritura legible, clara y bien formada

Tener una mala letra puede llegar a frustrar a un alumno de tal manera, que intente evitar en la medida de lo posible todas las tareas que implican realizar actividades de escritura. Pero la reeducación es posible. El tipo de papel que se utiliza, la forma de coger el lápiz o la postura que se adopta son algunos de los aspectos que pueden provocar la falta de destreza y habilidad al escribir. Si se trabaja sobre ellos, se puede mejorar la letra y conseguir que resulte legible y armoniosa.

Destrezas caligráficas

¿Cómo es una buena letra? Los especialistas en caligrafía y grafología señalan que lo principal que caracteriza a una escritura adecuada es la legibilidad. Este término se traduce en linealidad, claridad, limpieza y corrección en los trazos. Para algunos estudiantes, conseguir escribir bien es una tarea fácil. Sin embargo, otros tienen menos destreza psicomotriz y, por lo tanto, menor habilidad para lograr una escritura correcta.

Los estudiantes con mala letra tardan más tiempo en completar las tareas escritas

A menudo, los estudiantes desisten en el esfuerzo por lograr una buena letra porque no lo consideran un aspecto esencial en su educación, desconocen que no es tan solo una cuestión de imagen. En general, los alumnos que no han adquirido la destreza suficiente para escribir con armonía tardan por término medio más tiempo que sus compañeros en completar las tareas escritas y los apuntes de clase e intentan evitar las actividades que implican realizar esta acción.

Por eso, si un niño escribe mal después de superar los primeros años de Primaria, cuando se empieza a desarrollar una escritura correcta y regular, es necesario reeducarle para intentar solucionar los posibles problemas que provoca esta falta de habilidad. Estos son algunos de los principales aspectos relacionados con la escritura en los que se debe incidir para lograr esta reeducación o para evitar dificultades durante el aprendizaje.

Utilizar un tipo de papel adecuado

Para lograr una buena caligrafía en los inicios de la escritura, de modo que se distribuya bien y de forma ordenada y proporcionada en el espacio, se utiliza con frecuencia algún tipo de papel pautado, ya sea en cuadrícula o rayado horizontal. Como afirma Pilar Besumán, experta en grafología, “en el papel liso el niño no es capaz de escribir con orden, la pauta permite obtener una letra equilibrada”.

El papel pautado sirve al estudiante para escribir de forma más uniforme

Hay discordancia entre los especialistas sobre cuál es el mejor formato de pauta de aprendizaje. Algunos apuntan que el papel cuadriculado cuenta con más límites de referencia para ajustar bien el ancho y alto de las letras. Sin embargo, otros expertos, como Fernando Carratalá, doctor en Filología Hispánica, señalan que con el papel pautado en líneas se logra mayor uniformidad en el movimiento gráfico, ya que el rayado vertical puede distorsionar la atención. Ya sea de un tipo u otro, lo importante de la pauta es que sirve al estudiante para escribir de forma más uniforme, ya que el papel le marca tanto la línea sobre la que descansa la escritura, como los límites superior e inferior que no debe superar. Hay que intentar que el alumno conozca esta norma para que la aplique cuando realiza las tareas de escritura.

Tomar bien el lápiz

La forma de sujetar el instrumento de escritura es esencial para que el resultado sea el deseado. Si el estudiante ha adquirido un mal hábito en este sentido, es imprescindible que se le corrija antes de seguir con otros ejercicios, ya que cuanto mas avance con una mala postura, más difícil será la reeducación.

El lápiz se debe tomar entre los dedos pulgar y corazón y sobre él se coloca, a modo de pinza, el dedo índice

El lápiz se debe tomar entre los dedos pulgar y corazón y sobre él se coloca, a modo de pinza, el dedo índice, sin presionar demasiado. El punto de agarre no debe situarse ni muy arriba ni muy abajo (a unos 12 mm de la punta), tiene que quedar de forma que se pueda desplazar la mano por el papel de forma fácil y cómoda. La mano que sujeta el lápiz debe estar relajada, puesto que si se contrae demasiado se puede cambiar de forma inconsciente la postura idónea o ejercer una presión demasiado fuerte sobre el papel. Para que el alumno se habitúe a una posición correcta es aconsejable que escriba despacio, a un ritmo adecuado pero pausado, que le permitirá mantener el lápiz en su sitio.

Colocar bien el papel

La colocación adecuada del papel sobre el que se va a escribir difiere si el alumno es diestro o zurdo. Quienes escriben con la mano derecha deben inclinar ligeramente el papel hacia la izquierda y los zurdos, hacia la derecha. Una inclinación excesiva o la ausencia de esta pueden favorecer una letra menos clara y legible porque impide que la escritura se mantenga siempre dentro de la línea de visión.

El referente para colocar el papel es la diagonal que forma el tablero de la mesa

Un truco para lograr la posición idónea que apunta Fernando Carratalá es tomar como referente la diagonal que forma el tablero de la mesa donde se escribe y colocar el papel en este mismo sentido. Por otra parte, mientras se escribe, es necesario sujetar el papel con la mano contraria, de forma firme pero sin presionar demasiado.

Sentarse de forma correcta

Una de las principales causas de la distorsión de la escritura es la postura inadecuada del estudiante. Fernando Carratalá señala que el tronco debe estar recto, “ligeramente inclinado hacia delante y con la cabeza en la misma línea del tronco”. Este especialista apunta también que los codos deben permanecer sobre la mesa y ambos pies apoyados en el suelo. En cuanto a la cabeza, debe colocarse a una distancia aproximada de 20-25 cm del papel.

Cuando se escribe, los codos deben permanecer sobre la mesa y ambos pies apoyados en el suelo

Para que se pueda adoptar esta postura, es necesario que la silla y la mesa donde se va a desarrollar la tarea de escritura sean adecuadas. Marisa Ramón, del departamento de Orientación Educativa y Psicopedagógica de Alcobendas (Madrid), resalta que la silla debe contar con respaldo para que el niño pueda apoyar la espalda y la mesa no tiene que ser “ni demasiado alta ni demasiado baja, para evitar tensiones en los hombros o posturas forzadas”.

Cuidar el tamaño, la alineación, inclinación y espaciado

La buena escritura cuenta con una imagen proporcionada entre todas las grafías. Pilar Besumán apunta que para obtener una letra equilibrada grafológicamente “es necesario que la parte alta y baja de las letras midan el doble que la zona central”. Cuando se utiliza papel pautado, la norma que debe seguirse es que las mayúsculas ocupen desde la línea base del renglón hasta la parte superior y las minúsculas, la mitad del espacio que las mayúsculas.

  • La proporción de las grafías debe ir acompañada de una buena alineación e inclinación de las letras y un espaciado correcto entre palabras y renglones. Cuidar estos aspectos es sinónimo de uniformidad y, por tanto, de legibilidad.
  • Por MARTA VÁZQUEZ-REINA para Eroski Consumer

Cuando trabajo, soy yo, mi padre, mi madre, mis abuelos, mi sociedad…. APORTES DE LA SOCIOLOGIA CLINICA. Por Mario Valdez y Silvia Pérez Fonticiella

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La creciente complejidad de casos singulares que se observan en las aulas, la empresa o instituciones en general y que se deben a factores sociales y psicológicos, sumado a una creciente patologización y medicalización de los sujetos, en tiempos de des-jerarquización de la función institucional, en un tiempo caracterizado por las asimetrías de capital cultural, económico y social, deviene en la necesidad de explorar nuevas  herramientas psicopedagógicas para atender la problemática multidimensional que se presenta en la clínica. Explorar el marco teórico-metodológico de la Sociología Clínica puede brindar importantes aportes a la Psicopedagogía en el abordaje de esta realidad compleja, a partir de que intenta develar, no sólo los aspectos psicológicos que dificultan el acceso y la transmisión de los conocimientos, tanto de alumnos como de docentes, sino que comparte la co-construcción de la  historia de vida de los sujetos, en tanto actores sociales,  para conocer el grado de implicancia que el mandato social, cultural y familiar tiene, a la hora de sintonizarse con la circulación de los conocimientos áulicos, laborales o institucionales, ya que la ubicación dentro del espacio social de origen, determina en parte, en forma inconsciente, una manera específica de actuar.

Fundamentos:

Pierre Bourdieu realiza múltiples aproximaciones al mundo social, tanto a través de enfoques disciplinarios como metodológicos, para construir su “objeto” sociológico que, por otra parte, es pasible de permanentes revisiones al cabo de su obra. El autor advierte sobre el riesgo intelectualista de “percibir el mundo como un espectáculo, como un conjunto de significados a la espera de ser interpretados, más que como problemas concretos que demandan soluciones prácticas”. (1992:32). Con esta cita, el autor se posiciona distante de las tesis más extremas del estructuralismo, que tendían a reducir los agentes a meros “epifenómenos de la estructura”. También se aleja de las nociones que él considera introducidas sin examen previo en el discurso científico, como: sujeto, motivación, protagonista, rol, entre otros, como también de oposiciones “socialmente poderosas” como: individuo-colectivo, consciente-inconsciente, objetivo-subjetivo.

La mirada de Bourdieu es relacional y disposicional; toma en consideración la potencialidad inscripta en el cuerpo de los agentes y en las estructuras de las situaciones en las que estos actúan, o más exactamente en su relación. Por ello considera que es necesario analizar la relación entre las posiciones sociales, las disposiciones o “habitus” y las toma de posición, las “elecciones” que los agentes sociales llevan a cabo en diferentes ámbitos de su vida. Hay una relación de doble sentido entre las estructuras objetivas, (la de los campos sociales), y las estructuras incorporadas, (la de los habitus). Estas relaciones y elecciones, cartografían “distinciones” en el sentido de desviaciones o diferencias de posición que, por su carácter eminentemente relacional, llevan a su noción de “espacio social”.

Es así como la forma en que Bourdieu elabora y construye sus conceptos y herramientas conceptuales, sus métodos comparativos, contribuyeron a explicar una de las cuestiones clásicas de las ciencias sociales a partir de Durkheim y Weber, la del proceso histórico de diferenciación del mundo social y el reconocimiento de las dimensiones simbólicas que operan en la realidad social.

 

Los problemas psicopedagógicos son también problemas sociales.

El desafío es poder co-analizar con el sujeto aquellos factores psicológicos, sociales, ideológicos y culturales que participan activamente en su historia personal y que inciden directamente en su identidad, en su conducta y en las diversas formas de apropiación del conocimiento, factor de incumbencia del psicopedagogo. Esta exploración conjunta debe permitir que cada uno comprenda mejor su historia, para tener herramientas más precisas para manejar el devenir.

La Sociología Clínica utiliza diferentes técnicas de expresión: Por un lado la expresión verbal, la narración en primera persona de la historia de vida individual y social, incluso teniendo en cuenta que esta narración estará atravesada por recuerdos encubiertos, episodios modificados por el inconsciente y atravesada, también, por la acción de mecanismos de defensa que produjeron “adecuaciones significativas” en la realidad de los hechos vividos. Pero además se utilizan técnicas de expresión no verbal, tales como dibujos, árboles genealógicos, fotos, pequeños objetos atesorados por su alto contenido de significantes afectivos, entre otros. Estos métodos diversos coadyuvan a construir el soporte que servirá para el análisis conjunto del material producido.

Es importante aclarar que la calidad del material producido dependerá siempre de la implicación del sujeto participante, ya sea por su capacidad y deseo de “bucear ” en su pasado, como también la capacidad de expresarlo y analizarlo. Así, aquellos hechos sucedidos en el pasado deberán también expresar su permanencia en el aquí y ahora.

El objetivo será, entonces, producir hipótesis explicativas que  orienten el análisis interpretativo del material producido por los entrevistados, apuntando a la producción de sentido, que permita aproximarse a entender los fenómenos subjetivos del entrevistado.

Es importante resguardarse en la aplicación de estas técnicas para no sumergirse en la experiencia personal del sujeto, como si ésta pudiera encontrar un sentido en sí misma; una conducta, una actitud, no tiene autonomía respecto a las condiciones que la producen, ya que de esa manera se caería en una “ilusión empirista” que pretende encontrar sentido en los actos conscientes del actor, condensando lo real con la propia percepción de la realidad. Tampoco debe incurrirse en lo teórico, en construcciones intelectuales, porque así se caería en otra ilusión, la “ilusión positivista”, tendiente a reducir todo a las meras determinaciones estadísticas, a regularidades objetivas a las que obedecen las conductas humanas. Es por ello que debe considerarse que el “sentido” y la “función” de un acontecimiento humano, sólo puede ser develado en la confrontación entre construcción teórica y la experiencia de lo vivido, entre la objetividad necesaria del análisis y la subjetividad de la conciencia individual.

Es decir que el objetivo metodológico deberá jugar entre el necesario distanciamiento objetivo y la implicación en cada etapa del trabajo. Será necesario considerar qué aspectos de la historia personal son inscripciones de una cultura, una época, para luego analizar las contradicciones y los procesos que intervienen. Pero, asimismo, todos estos aspectos objetivos deben ser amalgamados en el análisis, con la singularidad que cuestiona, convalida y contradice, es decir, coordinar los vectores colectivos e individuales, atender los atravesamientos sociales y también  lo psíquicos.

Esta metodología de investigación, no tiene una frontera rigurosa entre la investigación propiamente dicha y la terapia. Vincent de Gaulejac recomienda que lo primero que es necesario obtener del sujeto, es la información de su posicionamiento respecto al deseo de los padres, la historia familiar  y la estructura social.

Enigma of Generations

La metodología  de la sociología clínica como herramienta de la clínica psicopedagógica:

“Lo que has heredado de tus padres, adquiérelo para poseerlo”.

Fausto, Goethe.

Desde fines de los años 60 en adelante, se observa una tendencia en las investigaciones en ciencias sociales, caracterizada por el  rechazo a la segmentaciones disciplinarias, la crítica del objetivismo, la necesidad de tomar en cuenta el registro existencial y de articular investigación, intervención e implicación. Esto ha llevado a que se incremente  la utilización de la metodología de los relatos o historias de vida, ya que la misma  ha resultado ser transversal al conjunto de las disciplinas.

A través de un recorrido exploratorio por diversos referentes de la sociología, la psicología y la psicopedagogía, la propuesta es la de armar un marco teórico para analizar situaciones vinculadas al aprendizaje en un sentido amplio, a través de casos clínicos atendidos en consultorio, como así también en grupos que conforman instituciones o empresas, a los que podría aplicarse la metodología de la Sociología Clínica, en especial el método biográfico a través de las historias de vida.

Articular lo social y lo psicopedagógico no es un tema nuevo en el quehacer de la psicopedagogía, ya que las diferentes disciplinas que nutren su marco referencial teórico han abordado y presentado inquietudes respecto al tema de la génesis social de los conflictos psíquicos y más específicamente, los que afectan al sujeto en situación de aprendizaje.

Marina Müller (1999) sostiene que las instancias psíquicas se construyen en un entramado complejísimo de relaciones, del que participan la familia, como instancia de socialización primaria, a la que luego se le suma un variado intercambio con otras instituciones y con la comunidad.

Silvia Schlemenson (1999) señala la importancia de: “…encontrar en el campo social una parte del sentido perdido, el de los orígenes…”

Freud, por su parte, plantea en “Totem y Tabú”: Si los procesos psíquicos no se continuaran de una generación a la siguiente, si cada quien debiera adquirir de nuevo toda su postura frente a la vida, no existiría en este ámbito ningún progreso ni desarrollo alguno”. Freud destaca que aquí surgen dos cuestiones, por un lado conocer el grado de continuidad psíquica que se puede suponer en la serie de las generaciones y los medios y caminos de que se vale una generación para transferir a la que le sigue sus estados psíquicos. Dice también: “Una parte de la tarea parece estar a cargo de la herencia de predisposiciones psíquicas, que empero, necesitan de ciertos enviones en la vida individual para despertar a una acción eficaz”

Castoriadis (1975) enuncia que las particulares formas de simbolizar de un sujeto se heredan socialmente a partir de la transmisión que concreta cada familia de “…un magma de significaciones”, compartidas con los congéneres , alrededor del cual el sujeto se estructura y constituye. La familia transfiere entonces modos de producción simbólica, mientras que la sociedad los condiciona de acuerdo con las características de la época en la cual se vive.

Piaget (1977) sostiene que “la sociedad es la unidad suprema y el individuo no llega a sus invenciones o construcciones intelectuales más que en la medida en que es la sede de interacciones colectivas, cuyo nivel y valor dependen naturalmente, de la sociedad en su conjunto”

Las investigaciones realizadas por Bourdieu y diferentes colaboradores, han puesto en evidencia que:

“Los sistemas escolares reproducían y premiaban, bajo la adjudicación de desigual capacidad intelectual o interés frente al conocimiento, lo que en realidad, eran las consecuencias de las asimetrías sociales que coronaban simbólicamente.”

Bourdieu explicita que es necesario develar los mecanismos por los cuales los sistemas educativos reproducen las desigualdades sociales, en especial, desarrollando una pedagogía y evaluaciones, que no tienen en cuenta el origen social de los estudiantes  y sus pautas de educación en la familia y medio social próximo, y de este modo se produce el fenómeno por el cual, a medida que ascendemos en la escala social, los estudiantes tendrán mayor facilidad para asimilar la cultura transmitida por la escuela y propensión a adquirirla, mientras que los estudiantes de medios más desfavorecidos, presentarán menor afinidad entre los hábitos culturales de su clase y las exigencias del sistema de enseñanza o los criterios que definen el éxito en él.

Henri Manuel. Flood in París, 1924

Para Vincent de Gaulejac, los fenómenos de movilidad social descriptos por Bourdieu en varias de sus obras, se han acentuado. La exigencia de movilidad impuesta por el mercado laboral, ha llevado a que cada vez más personas tengan que adaptarse a universos sociales diferentes y a tener que enfrentar reconversiones subjetivas y desarrollar estrategias de afrontamiento de los conflictos que generan esos desplazamientos.

Tanto la sociedad como la familia canalizan deseos, imponen prohibiciones, proponen ideales y modelos de identificación que van conformando un “ethos” social que se encarna en el entramado de la personalidad. Las sucesivas generaciones inscriben sus huellas en cada uno de los miembros de una familia, modos de vida, modalidades de afrontamiento de los conflictos, paradigmas científicos, costumbres y valoraciones.

Las contradicciones sociales que atraviesan las historias colectivas y personales constituyen un componente fundamental en la génesis de conflictos psíquicos, que  específicamente, los psicopedagogos enfrentan en la consulta individual, institucional, comunitaria. Así como el sistema social en su conjunto influyen en la psicología consciente e inconsciente de cada uno de los miembros de una sociedad, los individuos, conscientes o no de ello, producen y articulan dialécticamente, sistemas sociales y familiares a los que le imprimen la marca de sus expectativas, de sus temores, de sus tradiciones, de este modo se va generando una  memoria social transgeneracional, donde se irán registrando los avatares que operan en el registro social, cultural, psicosexual y familiar

La multi-disciplinariedad del abordaje en psicopedagogía clínica, permite pensar y  preguntarse por un fenómeno: los problemas de aprendizaje y los avatares de un sujeto en situación de aprendizaje, proponiendo articulaciones significativas entre procesos que conciernen a distintos campos multidisciplinares, que contribuyan a una aproximación más holística de las problemáticas del aprendizaje.

La hipótesis planteada por este trabajo, es que la sociología clínica puede aportar herramientas para el logro de estos objetivos planteados.

ESCALANDO LAS NUBES CIELO

BIBLIOGRAFIA.

Bastide, Roger, 1976, Sociología de las enfermedades mentales, Ed. Siglo XXI editores, México.

Bourdieu, Pierre, 2014, El sentido práctico, Ed. Siglo XXI editores, Bs As.

2014, El sentido social del gusto Siglo XXI editores, Bs As.

2014, Los herederos, Ed. Siglo XXI editores, Bs As.

Bourdieu, P y Wacquant, L, 1995, Respuestas por una antropología reflexiva, Ed. Grijalbo, México

Castoriadis, C., 2007, La institución imaginaria de la sociedad, Ed. Tusquets, Bs As.

De Gaulejac, Vincent, 2008, Las fuentes de la vergüenza, Ed. Mármol Izquierdo Editores, Buenos Aires

2013, Neurosis de clase, Ed. Del Nuevo Extremo, Buenos Aires.

Elichiry, Nora Emilce, 2013, Historia y vida cotidiana en educación, Manantial, Buenos Aires

Freud, Sigmund, 2011, Totem y tabú (1913-1914), Obras Completas Tomo XIII Ed. Amorrortu, Buenos Aires.

Hanique, Fabienne, 2007, De la sociologie compréhensive á la sociologie clinique, en Vincent de Gaulejac et al. La Sociologie clinique,  ERES, 2007, París, Francia.

Müller, Marina,  2010, Aprender para ser, Editorial Bonum, Buenos Aires.

Piaget, J., 1977,  El criterio moral en el niño, Editorial Fontanella, Barcelona.

Schlemenson, Silvia, 1999, Leer y escribir en contextos sociales complejos, Ed. Paidós, Bs.As.