Aprender palabras nuevas en la edad adulta…

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Un grupo de científicos ha mostrado experimentalmente que el aprendizaje de palabras nuevas en sujetos adultos provoca la activación no solo de circuitos corticales de lenguaje, sino también del estriado ventral, una de las áreas principales dentro de los circuitos motivacionales y de recompensa. Este descubrimiento confirma que, en la edad adulta, la motivación para aprender un nuevo idioma se mantiene, lo que nos ayuda a adquirir una segunda lengua.

norman rockwell

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Incentivar la lectura desde muy pequeños, nos hace más humanos, nos fortalece…

niña oso leer NIÑO SOLO LEER

DESARROLLAR EL POTENCIAL HUMANO A TRAVES DEL CONOCIMIENTO.

Incentivar la lectura desde muy pequeños, nos hace más humanos, nos fortalece…

“Cuando Lucía Peláez era muy niña, leyó una novela a
escondidas. La leyó a pedacitos, noche tras noche,
ocultándola bajo la almohada. Ella la había robado de la
biblioteca de cedro donde el tío guardaba sus libros preferidos.
Mucho caminó Lucía, después, mientras pasaban los años.
En busca de fantasmas caminó por los farallones sobre el río
Antioquia, y en busca de gente caminó por las calles de las ciudades
violentas.
Mucho caminó Lucía, y a lo largo de su viaje iba siempre
acompañada por los ecos de los ecos de aquellas lejanas voces que
ella había escuchado, con sus ojos, en la infancia.
Lucía no ha vuelto a leer ese libro. Ya no lo reconocería. Tanto le ha
crecido adentro que ahora es otro, ahora es suyo”

La función del lector/1. El libro de los Abrazos. Eduardo Galeano

Eduardo Galeano

Enseñe a su bebé desde muy pequeño a mirar libros, relate las imágenes, y siga con el dedo el texto para que el pueda ver los signos gráficos y vaya incorporando los “dibujos” de las letras. Siempre que quiera enseñarle las letras, no le diga su nombre, sino pronuncie su sonido, por ejemplo diga /sss/ en lugar de “ese”, de este modo está contribuyendo al desarrollo de su percepción auditiva y de su conciencia fonológica.

 

Prof Silvia Pérez Fonticiella

Prof. Mario A. Valdez

IINNUAR  Instituto de Investigaciones Neuropsicológicas y Psicopedagógicas Argentino.

LA EMERGENCIA DE LA LECTURA O LA LECTURA EN EMERGENCIA.

lectura a la noche niño

Con este título, pido prestadas palabras a Don Mempo Giardinelli, incansable defensor de la lectura, para alertar acerca de un tema que nos preocupa a los que estamos en el quehacer de la Salud y la Educación, la permanente consulta por chicos que no hablan bien, que no aprenden a leer a tiempo, que no saben escribir, redactar, que fallan en lengua y en matemáticas por no comprender lo leído adecuadamente, asi como otros diferentes trastornos relacionados al área del lenguaje.
Por supuesto, que muchos de esos trastornos pueden tener una base genética, neurológica, psicológica que habrá que saber diagnosticar a tiempo, pero un gran número de ellos tienen que ver con la falta de estimulación de la comunicación que hay hoy en día en los hogares.

Cuando una madre o una abuela me dice: ” ..no habla”, lo primero que le pregunto es “…y ud.¿ le habla? y sobre todo,,¿, lo mira a los ojos cuando le dice algo ? .

Hace un tiempo me senté en una plaza pública a leer,   de pronto escucho las infructuosas señales, llamados,  de una nena a su abuela que la cuidaba.. la nena al borde de la fuente de agua  y la abuela caminaba hablando por celular… nunca se enteró que la nena podía caer a la fuente;    diez minutos después.. un abuelo con su nieto, .. lo lllevaba de la mano por el borde de la misma fuente pero no lo miraba, porque su atención estaba focalizada en el celular que sujetaba en la otra mano… si pudimos subsistir y evolucionar como humanidad  tantos siglos sin celular,, ´¿no podremos apagarlo cuando debemos atender realmente a lo importante, como son nuestros hijos o nuestros nietos?

Parece contradictorio, como ya hablamos en otro artículo que seguiremos desarrollando, los niños están sometidos desde etapas muy tempranas a la TV, y medios electrónicos de comunicación, celulares, computadoras, entre otros, y variados tipos de uguetes que les compramos; sin embargo, parece que no es dejando al niño ni sólo, ni  en manos de los “medios”, que logra desarrollar adecuadamente su lenguaje.

“En mis tiempos, había tiempo, … quizás el tiempo era como las frutas, se regalaba a los vecinos después de verlo madurar. Se compartía en las veredas, entre abanicos y señores…”
Maria Elena Walsh.

En otros tiempos, había tiempo,….había padres, había abuelos que sentaban en su regazo a los nietos y les contaban innumerables historias, donde no sólo se favorecía la fantasía del niño y se incrementaba su vocabulario, sino que el propio abuelo podía volver a sentirse joven y vital siendo muchas veces el protagonista de increíbles hazañas. Les puedo asegurar, que un niño no olvida jamás los relatos que le cuentan o que les leen sus padres, sus abuelos, sus tíos, y lo que es mejor aún, cuando es mayor, se los reproduce a sus propios hijos.

En esto de dar calidad y no tanto cantidad de vínculo y tiempo :
Recuerdo siempre el relato de una niña de 7 años, cuando me dice de pronto:
– “sabes cual fue el día mas feliz de mi vida? “
“Una noche que se corto la luz en mi casa, y mi mamá prendió una vela, y nos sentamos todos alrededor de la mesa a contar cuentos y jugar a las cartas…nos mirábamos a los ojos,, y nos reíamos…”

mary poppins  juegos

Soñar para crear, crear para crecer

El encuentro de la palabra y el gesto con nuestros seres queridos, deja una huella indeleble en todo niño, una huella que le marcará el camino para encontrar posteriormente el placer y la motivación en el diálogo, en la lectura, en la escritura.

Hay que cultivar el gusto por la lectura en el niño, desde que es bebé.
Nos sentamos con él y al leer le mostramos las letras, para que vaya registrando que esos signos son los portadores de un significado.

La comprensión lectora, comienza con una lectura del mundo, lectura que es previa a que niño aprenda a sonorizar y unir las letras…. Se inicia con las conversaciones durante los juegos que compartimos, con los cuentos, la poesías, las historietas y cualquier otro material escrito con el que interactuemos.

El texto elegido, debe ser adecuado a la edad, a su lenguaje, a su medio cultural e intereses, debe poder buscar relaciones con la vida, y ser sostenido afectivamente.

“Niña mia, si estas triste, te bajaré una estrella .. y a la rueda rueda jugarás con ella…”
Líber Falco.

Un tip muy efectivo , es asociar la lectura a la via natural de expresión del niño, es decir al juego, Los juegos le permiten explorar y entender el mundo que los rodea a través del desarrollo de su imaginación, de su fantasía y de la puesta en juego de todos sus sentidos. Por eso pensamos que asociar la lectura a una actividad lúdica será algo que mantendrá el interés y motivación del niño por un tiempo prolongado, aunque sea muy pequeño y que lo irá introduciendo en el universo discursivo de un modo natural y cercano a su cotidianeidad.

Los nuevos escenarios…

Para los papás cibernéticos, que se sienten mas a gusto con las computadoras, hay en Internet o en el mercado, software de cuentos interactivos, donde el niño además de escuchar el relato del cuento tiene resaltado el texto escrito, y puede interactuar con la imagen, jugar a juegos asociados al tema del cuento, colorear los personajes del mismo, hacer actividades de desarrollo de destrezas psicomotrices, escuchar y aprender canciones, etc.

Antes de enseñar a leer , es necesario haber desarrollado diversas habilidades en los niños, como son: lenguaje, pensamiento, percepción visual, orientación espacial, percepción auditiva, orientación temporal y coordinación visomotora. (gnosias y praxias).
Si alguna de estas habilidades no se ha desarrollado en forma suficiente, al niño le será difícil aprender a leer.

“Duermete… duermete,,, capullito de rosa….”

Siguiendo con las recomendaciones, diremos que quizás, una de las experiencias mas gratificantes para niños y adultos son las lecturas antes de dormir.
Estas permiten crear un fuerte lazo afectivo entre el niño y el adulto, en un momento del dia donde se puede estar mas distendido… arrope bien a su hijo, dedíquele y dedíquese una amplia sonrisa y selle esa diaria complicidad con un beso…

luna lectura

Prof. Silvia Pérez Fonticiella

Consultora.

Neuropsicología

Psicopedagogía
Psicología

La nueva vida. Lecturas de Orhan Pamuk.

MUJER LIBRO CABEZA

A los fanáticos de los libros, nos suceden algunas experiencias sensoriales que provocan extrañeza en nosotros mismos, y creo son de tal intensidad y naturaleza que lindan con la alucinación y el delirio. Pero debo confesar que me parecen bienvenidas las percepciones extremas provocadas por un libro!! En estos días, tratando de salir un poco de mi rutina de lecturas digitales, palimpestos y hojas en blanco donde garabateo las impresiones que me dejan mis lecturas  neuro-psico-pedagógicas diarias, me sorprendí gratamente al “chocarme” con un libro de Orham Pamuk. Lo empecé a leer anoche, pero quería compartir con Uds unas primeras ideas del autor con las que me siento muy identificada, y estoy segura, los amantes de la lectura y de los libros también se sentirán “tocados” de algún modo. Bueno, ahora les dejo para que las palabras de Pamuk empiecen a “burbujear”  en su alma, a tomar vida propia en la singularidad de cada uno de Uds; espero que deseen hacerlas una partecita suya también. Un abrazo. Silvia.

“Un día leí un libro y toda mi vida cambio. Ya desde las primeras páginas sentí de tal manera la fuerza del libro que creí que mi cuerpo se distanciaba de la mesa y la silla en la que estaba sentado. Pero, a pesar de tener la sensación de que mi cuerpo se alejaba de mi, era como si más que nunca estuviera ante la mesa y en la silla con todo mi cuerpo y todo lo que era mio y el influjo del libro no solo se mostrara en mi espíritu sino en todo lo que me hacía ser yo. Era aquel un influjo tan poderoso que creí que de las páginas del libro emanaba una luz que se reflejaba en mi cara: una luz brillantísima que al mismo tiempo cegaba mi mente y la hacía refulgir. Pensé que con aquella luz podría hacerme de nuevo a mi mismo, note que con aquella luz podría salir de los caminos trillados, en aquella luz, en aquella luz senti las sombras de una vida que conocería y con la que me identificaría mas tarde. Estaba sentado a la mesa, un rincón de mi mente sabia que estaba sentado, volvía las páginas y mientras mi vida cambiaba yo leia nuevas palabras y paginas. Un rato
después me sentí tan poco preparado y tan impotente con respecto a las cosas que habrían de sucederme, que por un momento aparte instintivamente mi rostro de las paginas como si quisiera protegerme de la fuerza que emanaba del libro. Fue entonces cuando me di cuenta aterrorizado de que el mundo que me rodeaba había cambiado también de arriba abajo y me deje llevar por una impresión de soledad como jamás había sentido hasta ese momento. Era como si me encontrara completamente solo en un país cuya lengua, costumbres y geografía ignorara.
La impotencia que me produjo aquella sensación de soledad me ato de repente con mas fuerza al libro. El libro me mostraría todo lo que debía hacer en aquel nuevo país en el que había caído, lo que quería creer, lo que vería, el rumbo que seguiría mi vida.

Ahora, pasando las paginas una a una, leia el libro como si fuera una guía que me mostrara el camino a seguir en un pais salvaje y extraño. Ayúdame, me apetecía decirle, ayúdame para que pueda encontrar una vida nueva sin tropezar con accidentes ni catástrofes. Pero también sabía que esa vida nueva estaba formada por las palabras del libro. Mientras leía las palabras una a una intentaba, por un lado, encontrar mi camino, y, por otro, recreaba admirado cada una de las imaginarias maravillas que me harían
perderlo por completo.

A lo largo de todo aquel tiempo, mientras reposaba sobre mi mesa y proyectaba su luz en mi cara, el libro me resultaba algo cotidiano, parecido al resto de los objetos de mi habitación. Lo note mientras asumía maravillado y alegre la existencia de una vida nueva, de un mundo nuevo, que se abría ante mi: aquel libro capaz de cambiar de tal manera mi vida solo era un objeto vulgar. Mientras las ventanas de mi imaginación se abrían lentamente a las maravillas y a los terrores del mundo nuevo que me prometían sus palabras, volvía a pensar en la coincidencia que me había llevado hasta el libro, pero aquello era una fantasía que se quedaba en la superficie de mi mente y que no descendía hasta sus profundidades. El hecho de que me volcara en esa fantasía según leía parecía deberse a un cierto miedo: el mundo nuevo que me ofrecía el libro me era tan ajeno, era tan extraño y sorprendente que para no sumergirme por completo en el notaba la necesidad de sentir algo que se relacionara con el presente. Porque en mi corazón se estaba asentando el miedo a que, si levantaba la cabeza del libro, si miraba mi habitación, mi armario, mi cama, si echaba una ojeada por la ventana, no podría encontrar el mundo tal y como lo había dejado.

Los minutos y las paginas se sucedieron, pasaron trenes a lo lejos, oi como mi madre salía de casa y como regresaba mucho después; oi el estruendo habitual de la ciudad, la campanilla del vendedor de yogur que pasaba ante la puerta y los motores de los coches y todos aquellos sonidos que tan bien conocía me parecieron extraños. En cierto momento creí que fuera llovía a cantaros, pero me llegaron unos gritos de niñas que saltaban a la comba. Crei que se abriría el cielo y que saldría el sol, pero en el cristal de mi
ventana repiquetearon gotas de lluvia. Leí la pagina siguiente, otra más, otras; vi la luz que se filtraba desde el umbral de la otra vida; vi lo que hasta entonces sabia y lo que ignoraba; vi mi propia vida, el camino que creía que tomaría mi vida…

Pasando lentamente las paginas penetro en mi alma un mundo cuya existencia hasta entonces habia ignorado, en el que nunca había pensado, que nunca había sentido, y alli se quedo. Muchas cosas que hasta entonces sabia y sobre las que había meditado se convirtieron en detalles en los que no valía la pena insistir y otras que ignoraba surgieron de sus escondrijos y me enviaron señales. Si mientras leía me hubieran preguntado que era aquello, no habría podido responder porque sabia que leyendo avanzaba lentamente
por un camino sin retorno, notaba que había perdido todo mi interés y curiosidad por ciertas cosas que había dejado atrás, pero sentía tal entusiasmo e ilusión por la nueva vida que se extendía ante mi que me daba la impresión de que todo lo que existía era digno de interés. Justo cuando me abrazaba entusiasmado a ese interés, cuando comenzaba a balancear nervioso las piernas, la profusión, la riqueza y la complejidad de
todas las posibilidades se convirtieron en mi corazón en una especie de terror.”

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Orhan Pamuk

La nueva vida.

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