NEUROPSICOLOGÍA EN 8 CLASES – Profesionales de la salud y educación.

Comienza el 3 de agosto

DIAPO JPG CURSO DIAG NEURO

CURSO: DIAGNOSTICO NEUROPSICOLÓGICO DE LAS DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

 Neurociencias y sus aportes a la Educación

  1. Concepto de Neuroplasticidad.
  2. Genes, medio ambiente y cerebro.
  3. ¿Qué nos aportan las neurociencias al aprendizaje?
  4. El cerebro lector y escritor. La dislexia, la Disortografía.
  5. El cerebro que calculaba: Bases neuropsicológicas del cálculo y habilidades matemáticas.
  6. Mitos y realidades sobre el uso de las nuevas tecnologías aplicadas a la educación.

Video: ¿Hasta qué edad se puede aprender?

Estudio de las Funciones cerebrales superiores y su rol en los procesos de aprendizaje, emociones y conducta.                                       

Memoria

  • Tipos, funciones y características de la memoria.
  • Trastornos de la memoria y pruebas para explorarlos.

Atención

  • Tipos de atención y pruebas para evaluarlos.

Funciones ejecutivas.

  • Funciones y características de los Lóbulos frontales y su papel en el aprendizaje y la conducta.

Lenguaje.

Trastornos específicos del lenguaje.

  • Clasificación y evaluación.
  • Dislexia
  • Disortografía
  • Disgrafía
  • Trastorno Apracto-agnósico
  • Trastorno semántico-pragmático

Gnosias y Praxias.

  • Concepto, clasificación y exploración.
  • Trastornos del neurodesarrollo y motivos frecuentes de consulta en la clínica psicopedagógica.
  • Trastorno por déficit de atención con/sin hiperactividad
  • Déficit intelectual.
  • Trastornos del espectro autista TEA.
  • Trastornos de conducta
  • Epilepsia
  • Psicosomática
  • Modelo de entrevista e historia clínica.
  • Modelo de Informe de evaluación psicopedagógica con aportes de la neuropsicología.
  • Modelo de orientación y recomendaciones de trabajo en el aula.

 

MATERIALES A UTILIZAR.

Todos estos materiales seleccionados y algunos de ellos desarrollados por el equipo de investigación de IINNUAR,  cubren los temas abordados y serán aportados a los participantes enviándoselos por email.

Modelo de historia clínica para niños y adolescentes IINNUAR.

Form. Valoración de estado de salud del Neonato y calificación de Apgar.

Form. Factores de riesgo en el desarrollo neonatal e infantil.

Material de pruebas para realizar exploraciones:

  • Prueba de conciencia fonológica IINNUAR.
  • Cuestionario para detectar problemas de audición en niños.
  • Guía de observación de lenguaje y conductas.
  • Test de Elena Boder (Dislexia)
  • Pruebas de screening de habilidades cognitivas recopiladas por IINNUAR

 

Modelo de Informe de Evaluación Psicopedagógica con aporte de la Neuropsicología.

Modelo de Informe de Evaluación Multiaxial DSM-IV

Bibliografía de referencia.

¿Cómo aprende el ser humano?  Prof. Lic Silvia Pérez Fonticiella.

Tecnología que mejora la calidad de vida. Prof. Lic Silvia Pérez Fonticiella.

Principios de Neurociencia. Eric Kandel.

Neurología pediátrica. N. Fejerman.

Neuropsicología Humana. Kolb.

El lenguaje del niño.  Narbona / Chevrie-Muller.

Aprender para ser. Marina Muller.

Diagnóstico y tratamiento de los problemas de aprendizaje. Sara Pain.

Psicopedagogía Operativa. S. Pain / H. Etcheverría.

El cerebro lector. S. Dehaene.

La clínica psicopedagógica como laboratorio de investigación social. Mario Valdez / Silvia Pérez Fonticiella. En  “Aportes de la Psicopedagogía a los nuevos escenarios”.

Inteligencia y simbolización. Silvia Bleichmar.

Exploraciones Psicoanalíticas. Winnicott

La imagen inconsciente del cuerpo. F. Dolto.

El niño retardado y su madre. Maud Mannoni.

Blog IINNUAR: http//: cordobapsicopedagogianeuropsicologia.com

 Modalidad: A Distancia – 60 horas – Intensivo.

Cursado: 8 clases quincenales (4 MESES) con envío de material y actividades, los días martes.

Inicio: Jueves, 03 de Agosto de 2017 –

Inscripciones: Abiertas

CERTIFICACIÓN: Se otorgará certificado de aprobación del Curso. Una vez finalizado el mismo, se enviará por email.

Más información: cordobaaprendizaje@gmail.com

 

 

LOS CEREBROS DE LOS ALUMNOS SE SINCRONIZAN DURANTE UNA CLASE

La sincronización es mayor cuanta más concentración tienen los alumnos.

AALUMNOS

http://www.tendencias21.net/Los-cerebros-de-los-alumnos-se-sincronizan-durante-una-clase_a43908.html?TOKEN_RETURN

APRENDIZAJE TEMPRANO DE LOS NÚMEROS

UN ESTUDIO REVELA CÓMO MEJORAR EL APRENDIZAJE TEMPRANO DE LOS NÚMEROS

numeros

El desarrollo del “concepto de número” en la temprana infancia es el mejor indicador que poseen los educadores para predecir futuras habilidades matemáticas. Un reciente estudio muestra de dónde surge esta habilidad, y propone un modelo para favorecer su aprendizaje.

Mucha gente sabe contar, pero el modo en que dominamos esta habilidad todavía es bastante misterioso. Los números fueron inventados hace cuatro o cinco mil años, lo que implica que no ha pasado suficiente tiempo como para que evolucionen en el cerebro partes especializadas para procesarlos. Esto hace suponer que las matemáticas son mayormente una invención cultural.

La capacidad para contar parece estar basada en una interfaz entre la visión y el razonamiento que compartimos con otros animales, lo que nos permite “ver” números pequeños -alrededor de cinco- sin contarlos. Esta habilidad, a veces llamada “el sentido o concepto de número”, sirve de fundamento para el conocimiento matemático posterior, pero su mecanismo no está claro. Se ha postulado que el “concepto de número” podría ser innato, pero esto no explica por qué aprender a dominar el uso de los números pequeños es una tarea tan difícil y compleja para los niños.

Un reciente estudio a cargo de Michael Ramscar, Melody Dye, Hanna Poppick y Fiona O’Donnell McCarthy, de la Universidad de Stanford (EEUU), financiado por la National Science Foundation, presenta un modelo formal de las bases cognitivas del conteo.

Partiendo de un modelo de cómo aprende nuestro cerebro, los autores muestran cómo nuestra habilidad para percibir los números emerge naturalmente de interacciones entre el problema de distinguir el tamaño de los conjuntos que los números describen, y la frecuencia con la que usamos diferentes números.

Mientras la capacidad de distinguir números aumenta con el tamaño del conjunto, los autores muestran cómo hablamos -y pensamos- sobre los números cuando más pequeños son, y proponen que la capacidad límite en nuestro “sentido del número” surge de estos factores.

Estos hallazgos, al tiempo de desafiar la idea de que el concepto del número está fundado en un sistema innato para apreciar conjuntos pequeños, también explican por qué a los niños les cuesta asociar números con palabras. Y lo que es más importante, también muestran como este proceso puede mejorarse.

Los números nunca aparecen solos. Podemos ver “tres osos”, pero nunca vemos un conjunto de “tres”, de manera que los niños deben aprender a distinguir qué parte de “tres osos” es “tres”.

Como el aprendizaje está basado en las expectativas, nuestro cerebro aprende adivinando qué cósas conducen a qué. Los niños aprenden mejor a descifrar el sentido de “tres” si la palabra “oso” aparece antes, como en “¡Mira a los osos. Son tres!”.

Si el conjunto de “osos” aparece antes que el número, todo lo que el niño ve competirá por relevancia en su aprendizaje para anticipar el número, y pronto le resultará obvio que “oso” no sirve para discriminar entre “dos” y “tres”, pero que “dos” o “tres” sí lo hacen.

Esta competencia es menos directa cuando “tres” actúa como la base para anticipar “oso”.

De hecho, entrenar a los niños diciendo “¡Mira, hay tres osos!” no tiene ningún efecto sobre el sentido del número, en tanto los niños entrenados con “¡Mira a los osos. Son tres!” mostraron un 30% de mejora en su habilidad para distinguir conjuntos pequeños en tan sólo una sesión de práctica.

Estos resultados experimentales brindan la primera evidencia de que el “concepto de número” puede mejorarse con un entrenamiento bien diseñado, en tanto el modelo computacional ofrece una explicación formal de por qué funciona el entrenamiento, al tiempo de presentar el primer modelo formal de cómo se aprende el “concepto de número” y cómo surgen los límites de la capacidad numérica.

El equipo de investigación utilizó el modelo Rescorla-Wagner para simular aprendizaje y predecir los efectos del entrenamiento en niños. Este es un modelo ampliamente difundido en las ciencias del comportamiento, tanto en términos de su adecuación al comportamiento humano como al animal, y por vasta la experiencia neurocientífica que da crédito a sus mecanismos básicos.

Los resultados de este estudio son potencialmente importantes para el desarrollo de la capacidad matemática en los niños, y pueden ofrecer una base formal para desarrollar intervenciones que ayuden a tratar desórdenes como la discalculia.

 

Fuente: Science Daily, EEUU. Leer nota original – síntesis-educativa.com.ar

DISLEXIA: ESA DIFÍCIL TAREA DE APRENDER – Por equipo IINNUAR

dislexia

La lectura es una de las herramientas básicas para adaptarse al contexto social y escolar; un fracaso en este aprendizaje, genera prematuramente una serie de riesgos para el niño: actitudes negativas, repetición, deserción escolar y fundamentalmente, una asociación entre aprendizaje con angustia y sentimientos de incompetencia en relación a la tarea.

El habla está constituida por sonidos y a estos sonidos les llamamos fonemas; estos fonemas están conformados por las consonantes, las vocales, los grupos consonánticos y los diptongos. Aprender a leer y escribir, requiere de una persona que tenga los recursos cognitivos para asociar en su cerebro el sonido o fonema, con el símbolo gráfico o visual que le corresponde, (llamado grafema); esto implica que pueda reconocer las letras y las agrupaciones de letras, para que luego pueda acceder a lo que significa esa palabra. Este proceso, que parece tan común y que se realiza casi mecánicamente, es sin embargo para algunos niños, una fuente de dificultades y sufrimientos. Existe un grupo de dificultades en el desarrollo del lenguaje que no pueden ser justificadas por defectos instrumentales auditivos o de mecánica fono-articulatoria, ni por retraso intelectual ni por otros trastornos psicopatológicos o deprivación socio-afectiva. Estas dificultades reciben el nombre de Trastornos Específicos del Desarrollo del Lenguaje, (TEDL), y presentan ciertas modalidades clínicas, según la proporción en que estén afectadas las competencias fonológicas, sintácticas y lexicales en las áreas de comprensión y expresión. A su vez, pueden asociarse a trastornos de la comunicación, (espectro autista), o proporcionar el trasfondo de trastornos del aprendizaje, como la dislexia-disortografía. El niño disléxico-disortográfico, es biológicamente diferente, porque posee un bagaje genético especial, que ya ha moldeado su percepción del mundo, aun antes de todo aprendizaje formal. Los estudios actuales, permiten señalar que su cerebro, es diferente desde el nacimiento y cuando llega la hora de enseñarle a leer, ya ha interactuado con su entorno de manera diferente a la de todos los demás. Desde las primeras palabras, su lengua materna ha sido percibida por su cerebro de manera diferente; desde los primeros contactos con su entorno visual, la representación que se construye su cerebro sobre el mundo circundante y hasta sus percepciones del espacio y el tiempo, serán igualmente diferentes. El desarrollo de la neuropsicología nos ha permitido conocer que el cerebro del niño, a semejanza que el del adulto, esta organizado de forma modular, es decir, que esta constituido por redes interconectadas, teniendo cada una bajo su dependencia distintas partes del funcionamiento intelectual. Cada una de esas redes puede estar alterada en su funcionamiento, al menos de dos maneras: por haber sufrido una lesión, un daño circunscrito a una zona del cerebro, (como un grave traumatismo de cráneo), o porque esa zona se ha desarrollado de manera imperfecta desde los primeros momentos de la vida del feto o del recién nacido. En ambos casos, las consecuencias suelen ser similares. Cuando las redes alteradas son normalmente necesarias para una actividad compleja como lo es la lectura, el individuo, es entonces confrontado a dificultades específicas en la lectura, respondiendo al término general de dislexia. Cuando la dislexia surge en el adulto que había aprendido a leer de manera normal anteriormente, se habla de dislexia adquirida. Pero cuando el problema está presente antes de la edad de la lectura, es el aprendizaje el que resultará perturbado, y se habla entonces de dislexia de desarrollo.

¿Qué ocurre en el cerebro del niño con dislexia?

El cerebro humano, está formado por dos hemisferios: derecho e izquierdo, los que se comunican entre si, por una estructura que hace de puente entre ellos, llamada cuerpo calloso. Cada hemisferio está especializado en ciertas funciones. El izquierdo se especializa en los procesos de lenguaje, mientras que el derecho se especializa en el procesamiento de la información visual y espacial. Los hemisferios cerebrales trabajan de modo diferente: el izquierdo procesa la información secuencialmente, es decir, unos datos tras los otros, mientras que el derecho, lo hace simultáneamente, o sea, muchos datos a la vez. Al leer, se combinan los dos tipos de estrategias en el manejo de la información, pero en los niños disléxicos, la disfunción o fallo en el hemisferio izquierdo, afecta la velocidad de procesamiento de la información, lo que hace difícil al niño poder procesar cambios rápidos de estímulos o sucesiones, tanto en el área visual como auditiva. La evidencia de alteraciones anatómicas y funcionales en la dislexia, quedaron expuestas exhaustivamente en un informe presentado por Kaufman y Galaburda en 1989, quienes demostraron que en los cerebros de los disléxicos, se presentan malformaciones específicas de la corteza cerebral, así como diferentes asimetrías, en los lóbulos: parietal, temporal y frontal y un metabolismo anormal en el cerebelo derecho. Siendo la dislexia, en principio, un problema de aprendizaje, acaba por desarrollar una personalidad característica que en el aula se hace notar, bien por la inhibición y el retraimiento, o bien por la aparición de conductas disruptivas como hablar, pelearse, no trabajar, como formas de obtener el reconocimiento que no puede alcanzar por sus resultados escolares. En ocasiones, la dislexia va unida a dificultades de pronunciación, con mayor incidencia en la dificultad de pronunciación de palabras nuevas, largas o que contengan combinaciones de letras del tipo de las que le producen dificultades en la lectura. La dislexia ocupa un lugar central y va unida en ocasiones, a otros problemas de aprendizaje escolar, tales como la disgrafía, (dificultades en el trazado correcto de las letras), en el paralelismo de las líneas, en el tamaño de las letras, en la presión de la escritura y en fases posteriores, aparece la disortografía (dificultades para el uso correcto de las reglas de ortografía, desde las que se llaman de ortografía natural a las de nivel más complejo).

La constelación “Dis”.

¿Cuáles son los síntomas a los que deben prestar atención los padres y educadores?

Es posible apreciar, ya desde la etapa preescolar, algunos signos o detalles que pueden hacernos sospechar que un niño es disléxico.

 En la etapa preescolar, entre los 3 y los 5 años.

  • Puede haber retraso en el desarrollo del habla con dificultades para pronunciar palabras, y una lenta adquisición de vocabulario.
  • Es posible observar que tienen cierta torpeza al correr o saltar, se llevan muebles por delante, no pueden controlar bien sus movimientos y fuerza; a nivel de su motricidad fina, les cuesta abrocharse los botones y atarse los cordones de los zapatos, destapar botellas y otras acciones que impliquen coordinación de brazo manos y dedos, como escribir, usar tijeras para cortar.
  • Tiende a ser muy disperso, le cuesta mucho concentrar su atención, controlar sus impulsos y hay una preferencia por los juegos que implican mucha actividad.
  • Les cuesta memorizar los números, las vocales, los días de la semana, los colores y las formas.
  • Puede presentar conductas de inhibición, por un lado, pero también irritabilidad y actitudes oposicionistas que afectan su vínculo social con adultos y con otros niños.

 

En la etapa escolar, entre los 6 y los 11 años:

  • Presenta dificultad para asociar el sonido, a una letra en particular, y en poder descifrar las palabras aprendidas.
  • Confunden derecha e izquierda, algunos escriben en espejo.
  • Invierte letras, números, palabras.
  • Confunde el orden de las letras dentro de las palabras al escribir, y también puede hacerlo al querer representar números.
  • También pronuncia mal las palabras, invirtiendo, sustituyendo o agregando silabas.
  • Su comprensión lectora es deficitaria, no obstante, logra relatar bien el argumento de una película o una lectura o programa de TV que ha escuchado.
  • Se acentúa su torpeza motriz e incluso, tiende a ser de esos niños a los que todo le pasa, es propenso a accidentarse con más frecuencia que otros.
  • Tiene un ritmo lento de trabajo, en general, no logra finalizar las tareas propuestas por la maestra en el aula, y da muchos rodeos a la hora de tener que hacer los deberes en casa.
  • Su déficit a nivel de motricidad fina, hace que su producción escrita sea desprolija, con mala caligrafía, muchas veces ilegible.
  • Le cuesta planificar sus acciones y pensamientos, por lo que la producción de textos puede aparecer muy desorganizada, con dificultad de hallar un hilo conductor del relato.
  • Presenta déficit de secuenciación auditiva y visual, así como de su memoria de trabajo, eso implica que necesite mas tiempo para procesar la información que recibe; esto no sólo se ve reflejado a nivel del lenguaje, sino que le trae consecuencias importantes a nivel del aprendizaje de las matemáticas, afectando su razonamiento y el desarrollo de estrategias de incorporación de algoritmos y resolución de problemas.

 

Etapa posterior a los 12 años

  • Tendencia a la escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
  • Inconsistencias gramaticales y errores ortográficos, a veces permanencia de las omisiones, alteraciones y adiciones de la etapa anterior.
  • Dificultad para planificar y para redactar relatos y composiciones escritas en general.
  • Tendencia a confundir las instrucciones verbales y los números de teléfono.
  • Gran dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras.
  • Baja auto-estima
  • Dificultad en la percepción del lenguaje, por ejemplo en seguir las instrucciones.
  • Baja comprensión lectora.
  • Aparición de conductas disruptivas o de inhibición progresiva. A veces, depresión.
  • Aversión a la lectura y la escritura.

Todos estos trastornos de inicio, en la infancia, la niñez o la adolescencia, requieren ser tratados lo más tempranamente posible, para evitar un monto muy elevado de sufrimiento del niño y su familia, y que tengan mayores posibilidades de mejorar su calidad de vida. La evaluación neurocognitiva, permite varios niveles de investigación, que parten de lo sindromático, lo fisiopatológico y lo etiológico. El nivel sindromático permitirá evaluar los síntomas y signos que lo constituyen y nos lleva a pensar en un síndrome clínico que deberá confrontarse, más tarde, con pruebas específicas de las habilidades académicas para confirmar el diagnóstico presuntivo. La neuropsicología desempeña un papel relevante para poder reconocer los mecanismos cerebrales básicos involucrados en cada caso y asociada a estudios fisiopatológicos, nos brindará un panorama para poder diferenciar subtipos neuropsicológicos precisos. La posibilidad de contar con estudios complementarios que investiguen la estructura cerebral, (neuroimagenes y estudios funcionales con compuestos radioactivos, PET, Spect y CBF, y la funcionalidad de la misma, (neurofisiología, potenciales evocados, potenciales cognitivos, EEGq, análisis de la coherencia inter e intrahemisférica, completan el tercer nivel de investigación clínica básica para conocer la causa del trastorno y así, poder comprender el pronóstico del cuadro, como también plantear el tratamiento adecuado a la medida de cada chico.

EQUIPO IINNUAR

Prof. Lic. Silvia Pérez Fonticiella

Prof. Lic. Mario Valdez

VIÑETAS PARA PENSAR “las” ADOLESCENCIAS

HACER clic  sobre el ENLACE PARA DESCARGAR Y VER LA PRESENTACION.

adolescencias pptx      VIÑETAS PARA PENSAR “las” ADOLESCENCIAS

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DIFICULTADES DEL APRENDIZAJE – Orientaciones para la familia y la Escuela.

DOCUMENTO 1 – DNA
Disfunciones Neurobiológicas del Aprendizaje – DNA – 

ADECUACIONES EN EL ESCENARIO FAMILIAR Y ESCOLAR

   CUENTOS DE HADAS NIÑA CASTILLO La niñez y la adolescencia, constituyen fases del desarrollo particularmente vulnerables al
daño emocional, cuando los adultos desconocen las necesidades afectivas propias de tales fases. Esta vulnerabilidad alcanza niveles críticos en los niños y adolescentes con DNA, quienes poseen rudimentarios recursos de resiliencia.
    Es inútil recomendar una terapia psicológica a un niño con DNA, si previamente no se actúa sobre el medio en el que el niño se desenvuelve. El objetivo prioritario para con ellos, es el de crear y preservar los denominados: “Ambientes emocionalmente seguros”, en los que puedan crecer y desarrollarse rodeados por adultos que les provean los elementos afectivos esenciales, de manera de fortalecer la armonía emocional. Así, lograrán un estado dinámico y armonioso de alegría, bienestar, curiosidad por aprender y confianza, ingredientes fundamentales para la salud mental y el desarrollo cognitivo y adaptativo.
Muchas de las características de las DNA, son evolutivas; algunas de ellas se irán compensando en el camino, con tratamientos e intervenciones adecuadas; con estas pautas y contención afectiva, suelen culminar en un desarrollo personal y social, satisfactorio.
    A nivel familiar, la modalidad de la crianza resulta crucial a la hora de preservar el equilibrio emocional del niño o adolescente con DNA. Si bien es adecuado aplicar las normas y los límites propios de la tarea de socialización, es preciso también, hacerlo con un criterio diferente, adecuado a la realidad propia del niño con DNA; es importante que no se pierda la flexibilidad, el optimismo y la expresión tangible de afecto y confianza. Es habitual que las conductas propias de los diferentes trastornos del espectro de las DNA, inviten a ejercer un mayor control, recurrir a las amenazas, los castigos físicos y las reprimendas cotidianas. Esta actitud represiva es un gran error y deriva en consecuencias muy costosas para el niño. La familia deberá entender que no es posible aplicar las mismas normas de crianza con estos niños, que las utilizadas con los demás hijos.
    A nivel pedagógico, la condición de DNA constituye una voz de alarma que insta a modificar con urgencia las metodologías de enseñanza y el papel de los maestros, convertidos en estos casos en “agentes de educación pedagógica-emocional”. Estos niños quedan en franca desventaja si en el aula, se aplican metodologías frontales, en las que el maestro entrega conocimientos a un auditorio pasivo que recurre a la memorización como base del aprendizaje. Es lógico deducir que los niños con DNA, portadores de una manifiesta debilidad de concentración y con déficit, en determinadas funciones cerebrales que son base del aprendizaje, (memoria, gnosias, lenguaje, etc), perderán el hilo conductor de la clase cuando el maestro habla o dicta; de la misma forma, cuando son sometidos al requerimiento de memorización de textos, se enfrentarán a un verdadero drama pedagógico, ya que fijar datos en su memoria de retención, les llevará horas, mientras que al día siguiente, todo lo trabajosamente retenido, se habrá esfumado inexorablemente. A la hora de los cálculos, es común escuchar a un niño con DNA, decir cosas como: –No podré resolverlo…; -esto lo vimos el año pasado…; -no sé, no puedo, no me acuerdo… Es como si el conocimiento necesitase ser eliminado de los archivos mnémicos, para poder incorporar nuevos aprendizajes.   
   Los niños con DNA no diagnosticados ni tratados, suelen acumular experiencias en las que sus padres o maestros, les corrigen por entender mal lo que se les dijo, por hacer algo en el momento inadecuado o por no lograr lo que se esperaba que hiciesen. La acumulación de estas experiencias frustrantes o de fracaso, lleva a los niños afectados a la convicción de que ellos son perezosos, tontos, torpes e inadecuados, aunque a veces, logran rendir muy bien. También es usual observar a padres o maestros ridiculizar o criticar las discrepancias  entre las aparentes aptitudes y su nivel real de logros: -¿Por qué cometes los mismos errores, si puedes hacerlo mejor?; -¡Estoy harta de repetirte las cosas una y otra vez!; -¿Quieres ser un inútil toda la vida?; -¡Si te esforzaras más, lo harías mucho mejor!. Estas críticas, aunque sean bien intencionadas, sólo colaboran con el deterioro de la visión de sí mismo, que el niño con DNA, posee. El elemento más importante en la relación con un niño con estas características, es la información sobre el trastorno, la actitud de respeto y empatía y una comprensión de la metodología existente, para lograr el desarrollo de sus potencialidades.
Algunas recomendaciones para padres y maestros:
Para los padres de un niño con alguna de las patologías incluidas en el  espectro de  DNA:
  • Informarse exhaustivamente sobre los alcances y características de la enfermedad.
  • Comprender las causas de los comportamientos anómalos.
  • Prestar atención a la aparición de conductas extrañas.
  • No reprimir con castigos sus acciones equivocadas por efecto de la falta de atención.
  • Crear un clima familiar armonioso donde se sienta integrado y evite la aparición de estrés.
  • Regular su socialización con reglas y órdenes amistosas pero eficaces.
Para los maestros:
  • Ubicación en sitios próximos al docente
  • Alejarlo en lo posible de las fuentes de distracción
  • En la medida de lo posible, ser ubicado cerca de los niños con mejores rendimientos cognitivo-conductuales.
  • Organizar una rutina diaria previsible, colgar calendario de horarios y actividades.
  • Clases estructuradas y organizadas.
  • Instrucciones precisas para las actividades, en lo posible con indicadores visuales.
  • Conceptos claves, temas únicos, preguntas frecuentes, reforzamiento rápido.
  • Adaptaciones del material académico; por ejemplo, fotocopias bien legibles, con letra de tamaño no menor a 12 pt.
  • Evaluación escrita con adaptaciones.
  • Expectativas realistas de ejecución académica.
  • Refuerzo positivo. No olvidar alentarlo y felicitarlo cuando hace las cosas bien.
 Prof. Silvia Pérez Fonticiella – Consultora en Neurociencia cognitiva
Prof. Mario Valdez – Especialista en Neuropsicologia del lenguaje – Mg Psicopedagogía del Aprendizaje.
Blog:  www.cordobapsicopedagogianeuropsicologia.com        
 E-mail: cordobaaprendizaje@gmail.com

ABORDAJE CLÍNICO Y PEDAGÓGICO DE LA DIVERSIDAD CON APORTES MULTIDISCIPLINARIOS

DIPLOMATURA    2017

COLEGIO DE PISICOPEDAGOGOS REGIONAL VILLA MARIA.