NEUROPSICOLOGÍA: DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE MATEMÁTICO – Por Mario Valdez

La habilidad para el cálculo matemático es una función cognitiva con niveles de eficiencia dispar entre la población estudiantil. A los efectos de una evaluación neuropsicológica, es necesario tener en cuenta que, además de los posibles condicionamientos cognitivos de cada niño o adolescente, es necesario tener en cuenta que los factores socioeconómicos y culturales cuentan con una influencia importante, lo que exige al evaluador responsable, no considerar los varemos de las pruebas estandarizadas como una verdad revelada.

La dificultad para el cálculo matemático casi nunca es total, por lo que habitualmente se habla de discalculia y no de acalculia. Además, es importante discriminar la falta de esta habilidad adquirida previamente por lesiones estructurales, la que deberá ser descartada, de otras dificultades de acceso al aprendizaje de la matemática.

Desde la perspectiva neuropsicológica, el cálculo es una función cognitiva extremadamente compleja, ya que una simple operación aritmética está conformada por diferentes mecanismos neurocognitivos:

  1. Procesamiento verbal o gráfico de la información recibida
  2. Percepción y reconocimiento de la información.
  3. Producción de la caligrafía numérica y/o algebraica.
  4. Representación cognitiva del número o símbolo
  5. Discriminación visuoespacial de los dígitos.
  6. Alineamiento de los dígitos y escritura gráfica espacial.
  7. Memoria de trabajo para preservar los datos de la secuencia.
  8. Memoria a largo plazo.
  9. Razonamiento matemático-sintáctico.
  10. Atención focalizada.

De las funciones numeradas anteriormente, podría decirse que el uso de papel y lápiz reduce la necesidad de la memoria de trabajo, mientras que exige mayor habilidad de la memoria de trabajo para el cálculo mental.  En cuanto a la memoria a largo plazo, es requerida de dos maneras diferentes. a) Para recordar las reglas generales de cálculo de una operación en particular y b) Recordar las tablas aritméticas pre-aprendidas.

Alteraciones y dificultades observadas en la clínica

Como se ha dicho anteriormente, son múltiples las funciones cognitivas que se ponen en juego para el cálculo aritmético. Pero allí comienza el gran desafío para el evaluador neuropsicológico, que es localizar la etiología de la dificultad, de modo de diseñar las estrategias adecuadas para el trabajo de tratamiento específico. Descartando la severidad del síndrome de Guerstmann, que describe las dificultades aritméticas como producto de alteraciones cerebrales globales, como demencias, afasias, alexias o negligencia espacial, es más común encontrar una dificultad selectiva de la capacidad de calcular.

H. Hécaen realiza una clasificación de estas dificultades y que resulta interesante para comenzar a clarificar:

1. Alexia y agrafía numérica. Alteraciones en la lectoescritura de los números. Esta dificultad puede ser específica o bien asociada con alexia y agrafía de palabras.

2. Acalculia espacial. Alteración en la organización espacial de los dígitos expresada en las reglas de la colocación de los números.

3. Anaritmetia: Esta situación refleja la incapacidad primaria para el cálculo y que no resulta de los dos casos anteriormente descriptos. Implica, por tanto, una alexia y agrafía numérica aislada, sin alteraciones en otras áreas de la percepción y del razonamiento matemático. Dentro del este concepto de anaritmetia, hay casos que presentan una discapacidad selectiva para recordar valores tabulados de operaciones simples, pero que conservan el concepto concreto de una operación matemática. De este modo, la dificultad se manifiesta en una u otra operación aritmética, error en el procedimiento, alteración de las cantidades que deben ser memorizadas para continuar con la operación (Cifras que deben ser contempladas en la siguiente columna en la suma o resta)

Evaluación neuropsicológica

En el proceso de una adecuada evaluación neuropsicológica, las dificultades en el cálculo deberán ser examinadas dentro de una globalidad de aspectos cognitivos evaluados. Es necesario descartar, por tanto, dificultades neurocognitivas más amplias como disfasia, dislexia, disgrafía o estados confusionales del sujeto ya que, de existir algunos de ellos, la discalculia resulta comórbida de las alteraciones principales.

En el caso de que cada una de estas alteraciones principales fueran descartadas y teniendo en cuenta la incidencia de factores socioculturales que puedan condicionar el aprendizaje de la matemática, habría que aplicar un protocolo de evaluación específica de las habilidades numéricas y de cálculo:

  1. Habilidad para leer y escribir números, tanto como dictado como copia. Esta prueba debe hacerse, según la edad del niño, tanto en números como en letras (ej. 32 y treinta y dos)
  2. Capacidad para reconocer cantidades mayores y menores.
  3. Conocimiento previo aproximado de los hechos de la vida cotidiana sujetos a números: Cantidad de días de la semana, de dedos en una y las dos manos, de personas que pueden sentarse a una mesa cuadrada, etc.
  4. Posibilidad de contar elementos concretos, ej. Los cubos del WISC y escribir, tanto en números como en letras, esa cantidad.
  5. Capacidad para contar una serie de números en sentido directo e inverso.

Todo lo anterior, nos dará indicadores para determinar la presencia de dislexia y/o disgrafía numérica. A continuación, habrá que direccionar la evaluación en la lectoescritura de números de varios dígitos; en especial aquellos números que contengan el dígito cero (150 – 105), ya que la dificultad en este campo nos acerca al terreno de la discalculia visuoespacial.

Una vez que el evaluador se afiance en la supuesta integridad de capacidades relacionadas a la grafía, la lectura y el factor visuoespacial del cálculo, debería centrarse en la evaluación y análisis de las anaritmetias primarias:

  1. Conocimiento de los símbolos matemáticos, tanto en números como en letras
  2. Alineación correcta de varios dígitos para operaciones comunes (Sumas, restas, multiplicaciones y divisiones)

De esta manera, ya estamos evaluando el conocimiento de los símbolos matemáticos y además, la adecuada alineación de los mismos. Luego de ello, comenzamos a explorar las habilidades para resolver operaciones simples. Primero con un dígito y luego en número creciente de dígitos. En este caso, es importante enfatizar, tanto en el papel como en los cálculos mentales, en las características de los fallos, para tener el material necesario para el análisis cualitativo de la comprensión del concepto aritmético, la memoria de trabajo, capacidad de secuenciación en el pensamiento y habilidades para la abstracción.

Como puede observarse, el proceso de evaluación neuropsicológica requiere un camino sinuoso y transversal. Cuando se detectan problemas de cálculo, no es suficiente con las subpruebas que ofrecen las baterías estandarizadas, las que son necesarias pero no determinantes. EQUIPO IINNUAR – Prof. Lic. Mario Valdez – Neuropsicología del Aprendizaje

Herramientas de Aprendizaje: Taxonomía de Bloom (Scoop)

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