AFASIA – TIPOS Y CARACTERÍSTICAS

Afasia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín

La afasia (pérdida de la capacidad de comprender o emitir el lenguaje) es un trastorno adquirido del lenguaje, que se produce a consecuencia de una lesión en una región determinada del cerebro. Supone la pérdida total o parcial del lenguaje adquirido previamente.

En primera instancia son responsables de la afasia los trastornos circulatorios de la zona del cerebro del área del lenguaje causados por las alteraciones de los vasos sanguíneos (apoplejía o infarto cerebral). Estos pueden aparecer con mayor frecuencia cuando se padece arteriosclerosis o diabetes mellitus. También las hemorragias y los tumores pueden causar lesiones cerebrales con el consiguiente trastorno del habla. La afasia infantil se produce normalmente tras un traumatismo craneoencefálico.

¿Qué es un infarto cerebral (ictus)?

Durante un infarto cerebral (ictus) una parte del cerebrodeja de recibir suficiente oxígeno, lo que puede llevar a la muerte de un tejido.

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Por lo general, la afasia afecta a todas las áreas del lenguaje, de manera que el trastorno se hace evidente al usar el lenguaje en distintos grados como, por ejemplo, en el incumplimiento de las reglas concernientes a la formación de palabras (léxico), la falta de comprensión del significado de las palabras (semántica), fallos en la gramática (sintaxis) o la articulación de la palabra (fonología). Además, los trastornos afásicos se hacen patentes en el habla, la escritura, la comprensión y la lectura.

Según qué síntomas se presenten y su gravedad, las afasias se pueden clasificar en diferentes síndromes. Los más importantes de los que citaremos a continuación son la afasia de Broca, la afasia de Wernicke, la afasia amnésica y la afasia global. Estos síntomas pueden clasificarse de manera clara en función de la lesión de una determinada región del cerebro.

 Definición

Una afasia (pérdida de la capacidad de compresión y emisión del lenguaje) es un trastorno adquirido de la capacidad de elaboración del lenguaje que surge debido a una interrupción en el desarrollo del lenguaje. Las afasias disminuyen la capacidad de comunicación, sin embargo, los pacientes no presentan signos de minusvalía física o intelectual.

 Incidencia

Se estima que hay entre 150.000 y 300.000 pacientes que padecen afasia en países como España. Anualmente, entre un 21 y un 34% de personas se ven afectadas por una pérdida prolongada del habla tras sufrir un ictus.

 Historia

La base de nuestro conocimiento sobre la afasia (pérdida del habla) data de la primera mitad del siglo XIX. Por aquel entonces, en el campo de la patología cerebral se empezó a establecer una relación entre las funciones motoras y sensoriales, respectivamente, y los trastornos y la afectación de determinadas regiones del cerebro. En el punto central de este desarrollo se encuentra el médico francés Paul Broca (1824-1880), que logró por primera vez en 1861 identificar en un hombre con trastornos motores del habla, que el centro motor del habla en los diestros se halla en la mitad izquierda del cerebro una región que hoy en día se denomina área de Broca. La labor de Broca sobre la identificación del lugar (localización) donde se rigen algunas de las funciones del cerebro fue clave para el posterior desarrollo de la anatomía y fisiología del cerebro.

Por primera vez en el primer cuarto del siglo XX, hubo un gran interés en investigar la estructura de cada región del cerebro y trazar el mapa de todo el cerebro. Ya en 1909 Korbinian Brodmann distinguió 52 zonas diferentes, que designó con números desde el Área 1 al Área 52. El sistema de Brodmann todavía se sigue usando mayoritariamente hoy en día.

Con la investigación de las regiones del cerebro, había esperanza de obtener información acerca de las funciones del cerebro mediante el conocimiento de la estructura histológica. Estudios posteriores demostraron, sin embargo, que no se habían logrado identificar con exactitud las regiones y funciones del cerebro. Esto podía deberse, entre otras cosas, a que la mayoría de las veces los análisis solo se llevaban a cabo en unas pocas personas.

Los nuevos análisis comparativos muestran que las partes de la estructura histológica del cerebro son extraordinariamente distintas. A pesar de todo, es posible establecer relaciones entre los trastornos de determinadas funciones motoras o sensoriales y lesiones en determinadas áreas del cerebro. Además, las formas más importantes de afasia se atribuyen de manera más o menos clara a lesiones en determinadas regiones del cerebro. De esta manera, la afasia de Broca, por ejemplo, se origina principalmente por una lesión de la denominada área de Broca en el lóbulo frontal del cerebro, en el Área 44 y 45 según la clasificación de Brodmann, mientras que en la afasia de Wernicke se encuentra dañada esencialmente la denominada área de Wernicke, situada en el lóbulo temporal del cerebro.

Causas

Las causas de la afasia (pérdida del habla, tanto en la expresión como en la comprensión del lenguaje) son siempre las lesiones del cerebro. Estas pueden producirse de diversas maneras.

En los adultos, en el 84% de los casos la causa de la afasia es un ictus (infarto cerebral), mientras que en los niños, en el 80% de los casos el traumatismo craneoencefálico causado por una caída es el responsable, al dañar directamente el tejido cerebral. Por el contrario, dicho traumatismo craneoencefálico solo causa el 10% de las afasias en edad adulta. Las caídas que producen traumatismos craneoencefálicos suelen ocurrir en accidentes de tráfico, aunque también practicando deporte o jugando. Además, estas lesiones pueden ser consecuencia de actos violentos.

Infarto cerebral: Vídeos

En el 5% de los casos, un tumor cerebral es el causante de la afasia. Solo en el 1% de los afásicos, el trastorno del habla tiene su origen en un proceso inflamatorio del cerebro.

Puesto que hay mayor incidencia de personas diestras que zurdas y, para alrededor de un 90% de los diestros la mitad izquierda del cerebro (hemisferio) es la mitad que se encarga del lenguaje, la afasia se origina casi siempre en una lesión del hemisferio izquierdo del cerebro. Por el contrario, cuando la afasia afecta a los zurdos, suele ser el hemisferio derecho del cerebro el que está dañado. Existen casos aislados en los que los diestros sufren la denominada afasia cruzada en la que se han dañado determinadas regiones en ambos hemisferios cerebrales.

Síntomas

La afasia (pérdida del habla) puede mostrar síntomas diversos. Dependiendo del área del cerebro que esté afectada, aparecen diferentes tipos de afasia con sus síntomas más frecuentes.

 Afasia de Broca

En la afasia de Broca, los síntomas del trastorno del habla afectan principalmente a la expresión. De ahí que también se denomine con el nombre de afasia motora (la pérdida del habla afecta a la expresión activa del lenguaje). El síntoma más importante de este trastorno del lenguaje es el agramatismo (del griego a = sin, no). Los pacientes ya no están en condiciones de construir oraciones gramaticalmente correctas en su lengua materna. Por eso emplean secuencias cortas de tipo telegráfico formadas por una o hasta tres palabras y se destacan por construir oraciones extremadamente simples. Normalmente, el orden de las palabras no sigue las reglas gramaticales, sino que se basa en la importancia del tema. Este agramatismo se muestra también al escribir. Para buscar el término adecuado, los afectados suelen hacer un gran esfuerzo. Este esfuerzo al hablar puede ser mayor si se encuentra acompañado de un trastorno de la articulación del habla (disartria), sobre todo si su origen es central (por una lesión cerebral).

La afasia de Broca está causada por una lesión que se produce fundamentalmente en el área de Broca, la cual se encuentra en el lóbulo central del cerebro en el Área 44 y 45 según la denominación de Brodmann.

 Afasia de Wernicke

Otro tipo de afasia (pérdida del habla) es la denominada afasia de Wernicke, se manifiesta normalmente a través de síntomas que muestran una capacidad de comprensión del lenguaje notablemente dañada. Los pacientes suelen tener dificultad para comprender palabras simples. De ahí que a este trastorno también se le denomine afasia sensorial, es decir, la pérdida de la comprensión del lenguaje del afectado. Sin embargo, los pacientes suelen reconocer factores de la comunicación relacionados con el habla como la diferencia en la entonación de preguntas y respuestas o la mímica, y basándose en estos factores, pueden participar en una conversación.

Otro síntoma importante de la afasia de Wernicke es el paragramatismo (del griego para = junto a, cerca de), que conduce al incumplimiento de las reglas gramaticales en la combinación de distintas partes de la oración (la unión incorrecta de las partes de la oración, corte de las frases o repetición de las frases). Además, el habla de los afectados se caracteriza por las denominadas parafasias. En una parafasia se modifica la estructura fonética de las palabras mediante modificaciones, omisiones o adiciones de fonemas (por ejemplo, se dice tonco en lugar de troncodelinquencuente en lugar de delincuente) o los pacientes cambian unas palabras por otras, por ejemplo, peso en lugar de plomo. También utilizan palabras que no existen en su lengua, como si inventaran un lenguaje propio.

En la afasia de Wernicke la zona afectada por la lesión es principalmente la denominada área de Wernicke, situada en la parte superior del lóbulo temporal del cerebro.

Afasia amnésica

La afasia (pérdida del habla) amnésica se caracteriza principalmente por síntomas que afectan la evocación de palabras. Estos problemas para encontrar palabras producen largas pausas al hablar o cortes en las frases en un discurso con una fluidez casi normal. Normalmente, los pacientes con este tipo de trastorno del habla desarrollan estrategias para sustituir esas palabras mediante perífrasis, por ejemplo, la cosa. Los problemas a la hora de evocar palabras también se presentan en la escritura.

La lesión del cerebro responsable de la afasia amnésica pura se encuentra sobre todo en el lóbulo temporal, en el área 37 de Brodmann. Sin embargo, este tipo de afasia amnésica no siempre se puede identificar claramente con una determinada área del cerebro.

 Afasia global

La afasia global (pérdida del habla) se considera la forma de afasia más grave. El síntoma más importante lo conforman las esterotipias. Los afectados repiten con frecuencia secuencias lingüísticas rígidas que no persiguen un fin comunicativo. Más allá de estas esterotipias, muchas personas afectadas de afasia global apenas son capaces de emitir secuencias lingüísticas.

La comprensión también está muy dañada en la afasia global. La mayoría de las veces este trastorno del habla afecta a todas las áreas del lenguaje (vocabulario [léxico], significado de las palabras [semántica], construcción de la oración [sintaxis] y articulación [fonología]) y también a todos los tipos de formas de expresión del lenguaje (habla, escritura, comprensión, lectura).

Las lesiones que provocan la afasia global son amplias y afectan a regiones de los lóbulos frontal, temporal y parietal.

Otras formas de afasia

Además, una afasia (pérdida del habla) puede presentarse en otras formas, que muestran unos síntomas típicos: la denominada afasia de conducción, en la que el síntoma característico consiste en los problemas en la repetición de palabras u oraciones, mientras que el habla espontánea no presenta alteración evidente en esta forma de trastorno del habla.

La afasia transcortical sensorial se caracteriza por los grandes problemas para evocar las palabras y dificultades en la comprensión. Sin embargo, los afectados pueden repetir palabras y oraciones sin problemas, aunque no las entienden.

Diagnóstico

El primer paso para diagnosticar la afasia (pérdida del habla) es el denominado diagnóstico primario. En este, el médico realiza un primer reconocimiento del trastorno del habla. El diagnóstico de las afasias requiere mucha experiencia y sensibilidad. De ahí que existan diferentes tipos de test a nuestra disposición.

El test de Token es el más indicado para diagnosticar una afasia de la forma más rápida. Los pacientes deben escoger de una a dos láminas de determinados colores, formas y tamaños entre 10 o 20 láminas tras escuchar unas órdenes. La precisión de este test para diagnosticar una afasia es del 90%.

Para realizar un diagnóstico más exacto se utiliza normalmente el denominado test de afasia de Aachen (AAT). Este test se lleva a cabo en una entrevista estándar en la que se analiza lo siguiente: la eficacia de la repetición, la escritura, la lectura, la designación y la comprensión. Con la ayuda del test de afasia de Aachen se puede reconocer la forma de afasia que se padece y establecer su gravedad. Además, el test puede realizarse a lo largo de una terapia, para valorar el progreso del paciente.

También es conveniente que junto al diagnóstico se compruebe la capacidad de percepción e inteligencia no oral del paciente, ya que a veces se ven afectadas debido a la lesión del cerebro.

Tratamiento

En los casos de afasia (pérdida del habla), el tratamiento lo suele conducir un logopeda. Puesto que el tratamiento mejora notablemente la capacidad comunicativa del paciente en la mayoría de los casos, se debería comenzar lo antes posible.

En las primeras fases de una afasia, en las que el paciente normalmente apenas es capaz de emitir una locución oral, el logopeda intenta reactivar la capacidad oral. Para ello, se recurre a diferentes métodos. El terapeuta anima al afásico a que repita con él o repita seguidamente unas series automáticas de palabras (días de la semana o números, por ejemplo).

En la segunda fase del tratamiento se realizan ejercicios dirigidos a los trastornos del habla característicos del tipo de afasia que se padezca. Cuando se trata de una afasia de Broca, por ejemplo, el terapeuta practica con el paciente la construcción de oraciones sencillas gramaticalmente correctas.

En la tercera fase, el terapeuta y el afectado intentan aplicar las capacidades comunicativas que se han logrado durante la terapia a las necesidades de las situaciones comunicativas del día a día. Para facilitar esto, normalmente se recurre a la terapia en grupo.

Evolución

El desarrollo de una afasia (pérdida del habla) depende principalmente del tipo y gravedad de lesión del cerebro y de la edad del afectado. En muchos casos, la afasia mejora de manera paulatina, sobre todo en los primeros seis meses después de la lesión cerebral a causa de la mejoría del riego sanguíneo. Aunque también hay casos de afasias de carácter crónico según la naturaleza de la lesión. Comenzar el tratamiento precozmente repercute en general de manera positiva en el desarrollo de la afasia.

Prevención

Existen diferentes medidas con las que prevenir la afasia (pérdida del habla). La afasia se desarrolla con frecuencia como consecuencia de un ictus, que generalmente aparece a su vez como consecuencia de la arterioesclerosis. Por este motivo, es importante reducir el riesgo de padecer arterioesclerosis. Esto significa que deben evitarse valores elevados de tensión arterial, los incrementos en el nivel de colesterol y los excesos en el >nivel de glucosa en sangre, así como mantenerlos en unos rangos adecuados, ya que aumentan el riesgo de padecer apoplejía. También es recomendable evitar el sobrepeso, dedicar más tiempo a hacer deporte y dejar de fumar. Estas medidas repercuten de manera positiva en los vasos sanguíneos.

Puesto que la afasia también puede estar causada, sobre todo en niños, por un traumatismo craneoencefálico debido a una caída, es importante utilizar un casco protector adecuado cuando el niño monte en bicicleta o practique deportes como el patinaje o el esquí.

Fuentes

Las Afasias. Conceptos Clínicos; Blanca Graciela Flores Ávalos; Instituto de la Comunicación Humana.

Harrison. Principios de Medicina Interna; Anthony Fauci; 17ª ed. 2008; McGraw-Hill

Afasias y trastornos del habla; M.L. Berthiera, N. García Casaresa y G. Dávilaa: 2011; B. Medicine.

Onmeda International

300 FÁBULAS CLÁSICAS PARA TRABAJAR CON LOS NIÑOS

fabula

http://saludyeducacionintegral.com/300-fabulas-clasicas-para-compartir-con-nuestros-hijos/

LAS MADRES AYUDAN A SUS HIJOS A SER EMPÁTICOS A TRAVÉS DEL LENGUAJE

Un estudio demuestra que si verbalizan las emociones y pensamientos de sus bebés, estos se convierten en niños capaces de interpretar los procesos mentales ajenos.

empatia

http://www.tendencias21.net/Las-madres-ayudan-a-sus-hijos-a-ser-empaticos-a-traves-del-lenguaje_a40905.html?TOKEN_RETURN

DISORTOGRAFÍA: CONCEPTO Y EJERCICIOS PARA TRATAMIENTO

La disortografía se refiere a la dificultad significativa en la trascripción del código escrito de forma inexacta.

disortograf

http://cosquillitasenlapanza2011.blogspot.com.ar/2011/11/disortografia-concepto-causas.html

ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA – R.A.E.

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https://www.facebook.com/groups/341206945907044/

LA FALTA DE FLUIDEZ VERBAL EN LOS PADRES AFECTA EL APRENDIZAJE DE LOS HIJOS

fluidez

Los niños prestan más atención al oír expresiones como “um” o “eh”, justo antes de palabras desconocidas

Por Celeste Kidd, autora del estudio. Fuente: Universidad de Rochester

Científicos de la Universidad de Rochester han demostrado que la falta de fluidez verbal y las vacilaciones de los adultos a la hora de nombrar objetos que conforman el entorno suponen un estímulo cognitivo positivo durante el aprendizaje de los niños pequeños. En concreto, han realizado estudios con niños de entre 18 y 30 meses y han descubierto que los pequeños aprenden conceptos y palabras nuevos con más facilidad cuando van precedidos por interjecciones que manifiestan duda como “eh” o “um”. Según los investigadores, “mientras el padre busca la palabra correcta, está enviando a su hijo una señal que le dice que está a punto de enseñarle algo nuevo, por lo que el niño sabe que debe prestar atención”. Por Amalia Rodríguez.

Durante el proceso de aprendizaje del lenguaje, los niños pequeños tienen que procesar una gran cantidad de información mientras escuchan hablar a los adultos. Por un lado, tienen que oír todo el discurso para comprender el mensaje que están escuchando, y al mismo tiempo se enfrentan a un nuevo reto: identificar nuevas palabras que nunca antes han oído y aprender su significado.

Para ello, según un estudio realizado por investigadores delLaboratorio de Bebés de la Universidad de Rochester, los niños pequeños reconocen en las pausas verbales y en las vacilaciones (técnicamente conocidas como “falta de fluidez”) de sus padres, señales que les proporcionan un aprendizaje más eficiente del lenguaje.

“Si el cerebro de un niño espera hasta que oye una palabra nueva y trata de averiguar lo que significa al final de lo que está escuchando, se convierte en una tarea mucho más difícil y el pequeño tiende a perderse lo que viene a continuación”, afirma Richard Aslin, profesor de Ciencias Cognitivas y del Cerebro de la Universidad de Rochester y uno de los autores del estudio, en un comunicado emitido por la Universidad de Rochester. En el estudio, Aslin colaboró con las investigadoras Celeste Kidd, responsable de la investigación, y Katherine White.
En concreto, afirman los científicos, los niños interpretan interjecciones del tipo “um” o “eh” como señales no lingüísticas que los adultos suelen pronunciar antes de decir una palabra que los pequeños desconocen. Según los investigadores, “mientras el padre busca la palabra correcta, está enviando a su hijo una señal que le dice que está a punto de enseñarle algo nuevo, por lo que el niño sabe que debe prestar atención”.

En este estudio, publicado en la revista Developmental Science, los investigadores contaron con la participación de tres grupos de niños de edades comprendidas entre los 18 y 30 meses. Para comprobarlo, sentaban a cada niño en el regazo de su progenitor y lo situaban delante de un monitor especial habilitado con un dispositivo que permite hacer un seguimiento ocular del pequeño.

En la pantalla aparecían al mismo tiempo dos imágenes: una imagen correspondía a un elemento familiar (como una pelota o un libro), y otra imagen aludía a un objeto inventado, cuyo nombre también había sido improvisado. Con las dos imágenes en pantalla, una voz grabada en off definía cada objeto con oraciones sencillas. Cuando la voz dudó y dijo: “Mira la, eh …”, el niño instintivamente miró la imagen del objeto inventado mucho más frecuentemente que al otro objeto (un 70% del tiempo).

Eficaz en niños mayores de dos años

Tras realizar el estudio, los investigadores comprobaron que el efecto fue significativo sólo en niños mayores de dos años. Los más pequeños, por su parte, no habían aprendido todavía el hecho de que la falta de fluidez tiende a preceder palabras nuevas o desconocidas para ellos.

“El hallazgo más importante es que los niños que tienen en torno a los dos años son muy sensibles a las características del entorno que les ayudan a aprender el idioma”, constata Heidi Feldman, profesora de desarrollo y del comportamiento pediátrico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford en declaraciones recogidas por ABC News.

Además, los niños de entre dos y tres años de edad se encuentran en una etapa de desarrollo lingüístico inicial “en la que pueden construir oraciones básicas formadas por tres o cuatro palabras y suelen tener un vocabulario de unos pocos cientos de palabras. Los niños aprenden palabras y conceptos en función del número de palabras que escuchan”, añade Feldman.

Para esta experta en niños, el estudio sugiere que los pequeños son buenos aprendices del lenguaje y que detectan señales sutiles sobre cuándo deben fijar su atención en palabras difíciles.

Basado en una investigación anterior

No obstante, los responsables de la investigación no son partidarios de que los padres utilicen este tipo de recursos de manera intencionada. “No estamos abogando porque los padres hablen a sus hijos con falta de fluidez, pero creo que es bueno para ellos saber que el uso de estas pausas está bien y que usar interjecciones del tipo “eh” y “um” son informativas”, dice Kidd.

El estudio de Kidd y sus colaboradores se basó en una investigación anterior realizada por Jennifer Arnold, científica de la Universidad de Carolina del Norte y ex estudiante postdoctoral en la Universidad de Rochester, a quien Kidd agradece desde su blog el trabajo que ha realizado en este campo.

Arnold descubrió que los adultos también pueden utilizar expresiones del tipo “um” y “eh” como ventaja en la comprensión del lenguaje. Por otra parte, el trabajo de Anne Fernald, de la Universidad de Stanford, había demostrado ya que la cantidad de expresiones y vocabulario a la que se exponga un niño es lo que condiciona su óptima capacidad de aprendizaje.

Un tono serio favorece el desarrollo lingüístico

La tonalidad de la voz también es un factor influyente en los niños a la hora de aprender el lenguaje, como demostró anteriormente otro estudio, publicado por Tendencias21.

Según la investigadora de la Universiteit Van Ámsterdam (UvA) Lotte Henrichs, la forma en que los adultos hablan a los niños de edades comprendidas entre los tres y los seis años tiene una gran influencia en la adquisición del lenguaje por parte de los pequeños.
A esta conclusión llegó Henrichs tras comprobar, con un total de 150 niños de diferentes nacionalidades y residentes en los Países Bajos, que el lenguaje académico utilizado en los centros de educación primaria para enseñar a los pequeños las diferentes materias resulta beneficioso para el aprendizaje, también si se usa de manera natural en casa.

La importancia de la voz materna

Por otro lado, el reconocimiento de la voz, en ese caso de la madre, juega un papel fundamental en el desarrollo cognitivo de los bebés.

En concreto, activa las partes del cerebro responsables del aprendizaje del lenguaje en los recién nacidos según reveló otra investigación, realizado por científicos de la Universidad de Montreal y de la Universidad Sainte-Justine, de Canadá.

La investigación, que por primera vez se hacía con bebés tan pequeños, reveló asimismo que aunque los niños reaccionan también a las voces de otras mujeres, estos sonidos sólo activan las regiones del cerebro vinculadas al reconocimiento de voces (hemisferio derecho del cerebro). En cambio, cuando eran sus propias madres las que hablaban, los escáneres del cerebro de los hijos mostraron una clara reacción en el lado izquierdo, en particular en la región del procesamiento del lenguaje.

http://www.tendencias21.net

TRASTORNOS DEFINIDOS DEL LENGUAJE EN PREESCOLARES CON ESPECTRO AUTISTA – Por Silvia Pérez Fonticiella

lenguaje autis

Clasificación de  Rapin y Allen.

 TRASTORNOS MIXTOS RECEPTIVOS/EXPRESIVOS.

No logran una correcta decodificación fonológica, lo cual afecta todo el procesamiento subsecuente del lenguaje.

La expresión de lenguaje es escasa, pobre, y disfluente.

El nivel pragmático del lenguaje es el que se observa mayoritariamente comprometido, lo cual deja al niño sumido en una gran soledad respecto a poder ser comprendido o comprender las reales intenciones comunicativas de uno y otro.

Si el niño presenta sintomatología dentro de lo que denominamos espectro autista, el pronóstico respecto a la mejora en la fluidez del habla es reservado, especialmente si presenta agnosia auditiva verbal.

En general, estos niños hacen mejor uso de su modalidad visual que de la auditiva. En algunos casos, su memoria visual para recorridos y ubicaciones puede ser excelente. A pesar de impresionar como estar en ” su mundo”, son grandes observadores. Es fundamental tener en cuenta esta fortaleza visual respecto a la auditiva, a la hora de diseñar un plan de tratamiento psico-educativo.

A nivel de percepción auditiva, el panorama es un poco ambiguo. Cuando los llamamos por su nombre, no reaccionan al mismo, no nos responden preguntas, esto hace que algunos papás teman que su hijo no oiga. Pero a su vez, estos mismos  niños reaccionan en forma desproporcionada frente a algunos sonidos, ruidos, mostrando conductas de desasosiego, tapándose las orejas, desarrollando un estado ansioso difícil de controlar por los adultos.

Algunas hipótesis explicativas, plantean que las personas con autismo no logran interpretar las dimensiones acústicas del habla, esto también incidiría en la dimensión pragmática, ya que se distorsionaría la adecuación al contexto del mensaje.

 AGNOSIA AUDITIVA VERBAL.

La decodificación fonológica está tan profundamente alterada, que los niños no entienden el lenguaje y po lo tanto son prácticamente no verbales.

 DÉFICIT FONOLÓGICO SINTÁCTICO.

Hay un importante compromiso de la comprensión, pero esta más comprometida la producción del lenguaje. El lenguaje expresivo tiene un vocabulario muy pobre, con frases escasas y mal articuladas.

 TRASTORNOS DE PROCESAMIENTO DE ORDEN SUPERIOR.

La articulación y la sintaxis no están tan alteradas. Hay mayor compromiso a nivel de la comprensión y la formulación del discurso.

El vocabulario puede ser amplio, pero puede ser muy atípico.   Puede estar retrasado el comienzo del habla.

En síntesis, denotan mejor expresión, pero una comprensión muy limitada o ausente, y una pragmática deficitaria.

Con DEFICIT LEXICAL SINTÁCTICO

La expresión esta generalmente retrasada, pudiendo comenzar como una jerga. La sintaxis es muy inmadura, producen latencias importantes, por su dificultad para “encontrar las palabras”, también podemos encontrar pseudo-tartamudez, debido a un lenguaje disfluente. La mayor dificultad la presentan ante las preguntas.

CON DEFICIT SEMÁNTICO PRAGMÁTICO

El lenguaje expresivo en este caso es fluente, ecolálico, a menudo verborrágico, con perseveración verbal, elecciones de palabras inusuales. Uso conversacional del lenguaje muy alterado. Mayor compromiso de la comprensión respecto a la expresión.

 TRASTORNOS EXPRESIVOS

La comprensión pude ser normal o cercana a lo normal.

La pragmática esta siempre comprometida en forma deficiente.

Dispraxia Verbal .

La expresión es extremadamente disfluente, empobrecida y mal articulada,  frente a una comprensión normal o cercana a lo normal.

Trastorno de Déficit de Expresión Fluente.

Esta es una variante, común en niños con trastorno del desarrollo del lenguaje que no estarían dentro del espectro autista, pero es rara en preescolares con autismo, debido a que la comprensión y la pragmática son muy deficientes.

 

                                                                       Silvia Pérez Fonticiella –   Consultora en Neuropsicología