FORMATE EN NEUROPSICOLOGÍA

Las neurociencias agregan a la formación previa de los terapeutas, una mirada más acabada y precisa sobre las funciones cognitivas. Es prioritario contar con todos los recursos disponibles a la hora de evaluar un niño o adolescente y ahondar en sus fortalezas y debilidades cognitivas para ayudarlo de la mejor manera a estimular sus áreas menos favorecidas y fortalecer sus funciones cognitivas más desarrolladas. Hoy existen herramientas legitimadas que puedes incorporar en esta formación.

Es por ello que te presentamos la posibilidad de sumarte a esta propuesta de formación,  la que dará seguridad al diagnóstico diferencial de cada niño o adolescente que llegue por ayuda.

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CURSO: FORMACIÓN PROFESIONAL EN NEUROPSICOLOGÍA CLÍNICA – Claves para el proceso diagnóstico en Niños y Adolescentes:

Nuestro enfoque del “diagnóstico” si bien profundiza en detectar fortalezas y debilidades de los chicos, las que favorecen u obstaculizan su desarrollo en general y el cumplimiento de las expectativas curriculares, se orienta fundamentalmente a entender “el problema”, en un marco investigativo, relacional, ecológico y singular.

COSTO DEL CURSO Y FORMAS DE PAGO:

Alumnos de Argentina:

Precio total del cursoForm. Profesional en neuropsic. Clínica: $ 6.700.-

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Titular: Mario Alfredo Valdez Colombo

CA – PESOS – 4104731-0076-6
CBU: 0070076430004104731063
Alumnos del exterior:
Por Western Union: u$s 70.- (o el equivalente en la moneda de tu país)
Datos para el envío por Western Union:
A nombre de MARIO ALFREDO VALDEZ
Documento: DNI 10.865.838
Domicilio: La Rioja 238 – Piso 5 “B”
Ciudad: Córdoba – Provincia: Córdoba – Tel. 3541662764

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¿POR QUÉ ASOCIAR LA NEUROPSICOLOGÍA A LA EDUCACIÓN? – Por Mario Valdez

Todos hemos vivido, aunque los más jóvenes lo han leído, que a hasta hace no tantos años la educación escolar era muy diferente de la que hoy se imparte. Aquélla era rígida, vertical, de discurso unívoco brindado por un docente colocado en un pedestal de “portador del saber”. Lejos ha quedado aquello, por suerte, pero la transición hacia una educación inclusiva, moldeable, dinámica, provocadora de conflicto cognitivo, seductora a los impulsos de aprender, no se logra sólo por una determinación de los tiempos, ni por una decisión de los ministerios, ni sólo con la voluntad del profesional docente. Claro que no. Las transformaciones sociales recorren un largo y espinoso camino de aciertos y errores, de amalgama de lo nuevo, de ensayo y error. En el medio están los docentes de aula, los docentes integradores y también los terapeutas a quienes se derivan los niños con dificultades varias del aprendizaje. Todos, atónitos, buscan afanosamente la inspiración didáctica que allane las dificultades que entorpecen el ansiado camino al aprendizaje de cada niño, cada sujeto que con una historia personal y sociocultural, llega al aula cargado de un imperativo cultural y un deseo cognoscitivo moldeado por la historia de su vida.

¿La didáctica tiene todas las respuestas?

Indudablemente que la didáctica se adapta a las necesidades de la “nueva era” en la enseñanza, pero no tiene todas las respuestas, precisamente porque la subjetividad de cada niño está ineludiblemente ligada a una historia diferente y única. Por lo tanto, nos enfrentamos a habilidades diferentes y dificultades de etiología diferente. Pero, entonces, ¿Qué pueden hacer, tanto terapeutas como docentes? La respuesta no está sólo en la pedagogía ni en la didáctica; la respuesta deberá construirse en forma multidisciplinar. Para ello, capacitarse en Neuropsicología dará a docentes y terapeutas un conocimiento más acabado del origen de las dificultades, su forma de abordaje, su modo de impactar en el aprendizaje y finalmente, le aportará herramientas y estrategias que le permitan desarrollar una “llegada” didáctica que potencie y transforme el vínculo que el alumno realiza con el aprendizaje.

 ¿Qué propone IINNUAR?

A través del curso “Neuropsicología y Educación”, IINNUAR ofrece a terapeutas y docentes esta base teórica y práctica, desde la mirada neuropsicológica, para encontrar las herramientas precisas, modernas y eficientes que favorezcan el camino al aprendizaje, teniendo en cuenta los nuevos escenarios de la diversidad y las exigencias de la época.

 ¿Cómo acceder al curso de “Neuropsicología y Educación?

Este curso está a disposición y pronto a comenzar. Aquí enviamos las forma de acceder a él:

Curso “on line”: Neuropsicología y Educación”

Diseñado para psicólogos, psicopedagogos, docentes, docentes integradores, fonoaudiólogos y todos aquellos que abordan las dificultades del aprendizaje con profesionalismo y actualidad.

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O bien: a través de Depósito o transferencia a la cuenta de Banco Galicia: Titular: Mario Alfredo Valdez Colombo – CA – PESOS – 4104731-0076-6 – CBU: 0070076430004104731063 –

Alumnos del exterior: Formas de Pago: por WESTERN UNION: Precio total del curso: u$s 5O.- Datos para el envío: A nombre de MARIO ALFREDO VALDEZ – Documento: DNI 10.865.838 – Domicilio: La Rioja 238 – Piso 5 “B” – Ciudad: Córdoba – Provincia: Córdoba – República Argentina – Tel. 3541662764 – CUIT: 20-10865838-0 – Motivo del envío: Educación Superior.

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¿CÓMO AFECTAN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS AL CEREBRO? – Por Facundo Manes

Trabajamos en el ordenador mientras miramos televisión, y estamos pendientes de las redes sociales y las alertas del móvil. ¿Hasta qué punto nuestro cerebro está capacitado para la multitarea?

El cerebro es, como cualquier sistema de procesamiento de información, un dispositivo con capacidades limitadas, sobre todo en la de procesar una cantidad de información por unidad de tiempo en el presente. Así, nuestro cerebro tiene dos cuellos de botella: uno es la atención (cuando tenemos dos fuentes de información suficientemente complejas, la eficiencia de una decae como consecuencia de la otra); y la otra, la llamada “memoria de trabajo” (el espacio mental en que retenemos la información hasta hacer algo con ella). Esta memoria tiene una capacidad finita en los seres humanos y es extremadamente susceptible a las interferencias. Cuando se intenta llevar a cabo dos tareas demandantes al mismo tiempo, la información se cruza y se producen muchos errores.

Lee la nota completa: https://elpais.com/elpais/2015/12/21/ciencia/1450693458_718084.html

CUENTO: “LA DECISIÓN” – Por Mario Valdez

El cuento del fin de semana

   El rey vivía seguro de haber dejado todo de sí, por su pueblo. Guiado por la inspiración divina, aunque a veces modificada por su humor ciclotímico, había dictado las leyes que más beneficiaban a sus gobernados durante más de treinta años; pues entonces, ¿cómo explicar el malestar y los reclamos de esos desagradecidos?; ¿Cómo retribuían el magnánimo desvelo de su rey? Por más que se esforzaba, no lograba encontrar respuestas a estos interrogantes; y no las encontraría, simplemente, porque no existían para él. Todo lo había dado: orden, justicia, trabajo, seguridad y hasta dádivas de alimento. Los valores fundamentales para cualquier sociedad pasaban irremediablemente por su mano experta y generosa. A cambio, los sediciosos se apostaban irreverentes a las puertas del palacio, ¡con proclamas vergonzosas que pedían su destitución! ¡Nada menos!

Su excelsa inteligencia se exigía al máximo, noche y día, buscando la decisión correcta. A instancias de su más conspicuo consejero, citó a todo el pueblo a la plaza principal, con la excusa de festejar “el cumpleaños del rey”; la asistencia, como correspondía, era obligatoria. De esta manera podría pulsar la ascendencia y poder que aún ejercía sobre las masas. Esa mañana, un frío sudor corría por la frente del Soberano y humedecía sus manos. Se vistió con el traje de gala y se colocó la corona de oro heredada de su bisabuelo.

A la hora señalada, se abrió la puerta del balcón principal del palacio y dio un paso al frente; su desazón fue demoledora: abajo, a un costado, sólo un grupo de chismosas y beneficiarios de sus privanzas, portando la bandera identificatoria del reino, mientras que el resto de la plaza estaba colmada de grupos rebeldes, que exigían su renuncia inmediata.

Luego del aciago momento vivido y durante tres días y tres noches, permaneció encerrado en sus aposentos invocando a la inspiración, que le ayudara a tomar la mejor decisión, ante los acontecimientos que resultaban evidentes. Sabía perfectamente que la solución estaba sólo en sus manos y se juró no salir de la habitación hasta no tomar una decisión. Mientras, en el palacio el clima era irrespirable y tenso; los corrillos entre el personal no cesaban y nadie se permitía siquiera, pensar en dormir.

El día señalado, por fin, a la seis de la mañana, con un rictus de dolor y tristeza, con aspecto desaliñado y vencido, apareció el rey para citar al personal del palacio en el salón principal, con el fin de leer el edicto que acababa de redactar, a la vez que repetía histéricamente:

-La decisión está tomada…, la decisión está tomada…

Unos minutos después, ingresó caminando muy despacio, miró a su gente con aire paternal y lacónicamente se limitó a leer su escrito:

             ” El Supremo Rey de estas tierras, en uso de sus facultades de gobierno, ha decretado lo siguiente:                      “

             ” Visto y considerando que la relación entre gobernante y gobernados se ha tornado insostenible e inmanejable, he debido tomar una drástica pero necesaria resolución, tendiente a conseguir “la paz de esta comarca”:

-LOS CIUDADANOS DE TODO EL REINO DEBERÁN MORIR DE INMEDIATO…

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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL – Por Mario Valdez

Hace años, cuando me tocó vivir este problema, el que me alejó de manera casi permanente de mis hijos biológicos, no pude darle la dimensión al problema ni conocer la raíz de este sufrimiento. Más tarde, como profesional, pude explicar que las situaciones emergentes de las separaciones son múltiples, son diversas y que exponen, de manera bien manifiesta, las características de personalidad con las que nos constituimos como sujetos, Características del orden subjetivo, en parte, pero también socioculturales y contextuales.

Las separaciones suelen activar mecanismos hasta entonces latentes y desconocidos, que sólo pueden tramitarse en terapia. Es así que, a la sensación de que el/la otro/a traicionó el amor que se juraron, le sigue una serie de actitudes de ambos lados más ligadas al inconsciente primitivo que a la racionalidad. Como primera medida, debemos hacer pie en un suelo que trastabilla y amenaza con destruir la estructura del hogar, la estructura de la familia constituida y sin dudas, la estructura de nuestra propia integridad psíquica, la que comienza a “soltar” de las amarras aspectos desconocidos de la propia personalidad de cada uno del binomio conyugal. Una sensación de que necesitamos permanecer de pie con dignidad, con fortaleza y con racionalidad, (sin saber que ésta está afectada). Recurrimos entonces a diferentes mecanismos de defensa como un modo de evitar la angustia, la depresión y las heridas de la autoestima: De este modo y sin saberlo, recurrimos a la proyección (ver sus propias dificultades en el otro) , la negación,  (bloquear conscientemente los eventos que no deseamos enfrentar), el desplazamiento, (canalizar la agresión sobre objetos o personas), la represión, (quitar de la consciencia los hechos a los que no queremos enfrentarnos), la sublimación, (la derivación de las pulsiones hacia otro repentino objeto de deseo) y así sucesivamente.

De manera casi infalible, cuando fallan los mecanismos de defensa, nos convertimos en seres fragmentados, dolidos y enojados, sin capacidad de resolver por nosotros mismos la situación de “final” que tenemos por delante y espera para ser resuelta. En el centro del campo de batalla, finalmente, quedan los retazos de las diferencias, pero estos retazos ¿son sólo bienes materiales? Claro que no. Ocupados en permanecer de pie dejamos en el centro del conflicto a nuestros hijos. Personitas que están constituyéndose como personas, como seres individuales y sociales y que se reflejan en el espejo de sus modelos parentales, que somos nosotros, ambos vencidos en una guerra sin sentido ni futuro.

Hasta allí, algunos más, otros menos, es lo que vivimos ante este fin de etapa que no debería ser más que eso: un final de etapa que cada cual elaborará de acuerdo a sus recursos y posibilidades y con la ayuda ineludible de la terapia. Pero cuando no es ésta la dimensión que le otorgamos al problema, los hijos comienzan a tener un inmerecido protagonismo en una lucha inacabada que se prolongará en el tiempo, indefinidamente. Cada uno que haya vivido esta experiencia podrá recolectar de su memoria aquellos recursos a los que apeló en estas situaciones y seguramente, con la perspectiva que otorga el paso del tiempo, comenzará a reconocer que fueron inválidos e innecesarios, como también igualmente idealizada e inexistente, la búsqueda de un poder vacío y cruento que sólo agregó dolor, distancia y desamor. Todos ellos fueron síntomas que configuran un síndrome depredador e innecesario para cada uno de los contendientes y mucho más para los hijos.

Es así como esta lucha, cuando permanece en el tiempo, se alimenta de influir en el pensamiento de los niños con el fin de desdibujar, borrar y finalmente aniquilar del sentimiento de los niños la figura amorosa que puedan haber construido del “otro cónyuge”, contaminando la posibilidad de que ellos construyan o deconstruyan esa imagen a partir de sus propias vivencias.

¿De qué está hecho ese efímero poder que le otorga a cada uno tratar de quitar de su mente a los hijos su imagen arrebatada de ese “papá” o mamá” que ya no convive con ellos?; ¿Qué beneficio real pudo haber conseguido el cónyuge alienador, luego de tanto socavo de la representación ilegitimada del otro?; ¿Qué modelo podremos dejar en nuestros hijos, impelidos a “elegir” entre el bueno y el malo, en una familia que se conformó en el amor de ambos hacia ellos?

El síndrome de Alienación Parental es sólo una muestra de la debilidad yoica, de la falta de autoestima, de una sociedad individualista y competitiva y de la mezquindad de algunos padres o madres que quizá, no debieron serlo nunca.

SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL

El SAP puede ocurrir cuando el hijo es influido por un progenitor (progenitor A) para rechazar al otro progenitor (progenitor B).

El Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un conjunto de síntomas que son consecuencia del uso de diferentes estrategias por parte de un progenitor, en las que ejerce influencia en el pensamiento de los hijos con la intención de destruir la relación con el otro progenitor.

Lee la nota completa:

https://psicologiaymente.com/desarrollo/sindrome-alienacion-parental-maltrato-infantil

CÓMO SE APRENDE A ESTUDIAR

La falta de organización y concentración, son algunos de los errores que dificultan el aprendizaje

“Es muy inteligente, pero no aprueba”; “estudia mucho, pero luego suspende”. Sentencias como éstas se les escuchan a padres cuyos hijos en edad escolar, no obtienen los resultados académicos deseados. Las causas de este bajo rendimiento no hay que buscarlas siempre en la capacidad o en la inteligencia de los estudiantes. A menudo, el origen del problema es diferente: “no saber estudiar”.

En su libro “Aprender a estudiar, no es imposible”, el profesor Joaquín Almela define el término “estudiar” como una situación en la que el estudiante debe “situarse adecuadamente ante unos contenidos, interpretarlos, asimilarlos y retenerlos para después poder expresarlos en una situación de examen o en la vida práctica”. El problema surge cuando el alumno tiene dificultad para llevar a cabo una o varias partes de este proceso de forma efectiva.

Las dificultades se pueden corregir, pero esto debe hacerse a tiempo, para que no se conviertan en un hábito

Estas dificultades pueden residir en características personales del alumno, como la falta de atención o la mala memoria, en actitudes hacia el estudio, como el desinterés o la desmotivación, en cuestiones organizativas, como la falta de métodotécnicas y estrategias de aprendizaje, o en aspectos ambientales, como la carencia de un lugar adecuado para estudiar o la abundancia de distracciones en el entorno. Todas estas dificultades se pueden corregir de forma sencilla, lo importante es hacerlo a tiempo para que no se conviertan en un hábito que marque la trayectoria académica del estudiante durante su vida escolar.

Analizar la situación

El primer paso que deben dar los progenitores, junto con los propios estudiantes, es analizar de forma detenida los diferentes problemas que detecta el alumno al estudiar. El escolar que obtiene bajas calificaciones no es el único que tiene dificultades, también puede tenerlas quien, a pesar de conseguir buenos resultados, ha tenido que realizar un esfuerzo mayor para alcanzarlos.

En el proceso de análisis deben intervenir los docentes o profesionales de apoyo

Las dificultades pueden originarse en el momento de abordar el estudio en casa, pero también pueden tener de base una actitud errónea en clase. Estos profesionales son un apoyo esencial para obtener recomendaciones sobre estrategias, técnicas y recursos idóneos para estudiar de forma efectiva.

Errores habituales

Cada estudiante es único, pero en función de sus dificultades de estudio pueden definirse varios perfiles: quien estudia mucho y no aprueba, quien estudia bien, pero falla en los exámenes, quien no quiere estudiar… Según estas tipologías, las dificultades o los errores pueden residir en unos u otros aspectos:

Método de estudio: como afirma Ramón González Cavanach, en su obra ‘Estrategias y técnicas de estudio’, una de las razones por las cuales un alumno no es un buen estudiante puede ser: “abusar de técnicas y estrategias simples centradas en la repetición y el repaso, en detrimento de otras más complejas como la elaboración de esquemas o la construcción de supuestos”. Los especialistas recomiendan revisar este aspecto metodológico, sobre todo, en los casos de alumnos cuyo rendimiento al estudiar no se refleja en los resultados. Un uso adecuado de las principales técnicas de aprendizaje, permite disminuir el tiempo de estudio y aumentar la habilidad para comprender la información.

Concentración: en ocasiones, el alumno tiene voluntad de estudiar, pero no es capaz de concentrarse en sus tareas. En estos casos, hay que revisar y eliminar los elementos de distracción que pueden provocar esta falta de concentración y proporcionarle un lugar de estudio adecuado alejado de las disrupciones.

Planificación: la abultada agenda de actividades extraescolares que atienden cada día muchos estudiantes impide que cuenten con el suficiente tiempo para organizar su estudio. Un alumno considerado perezoso, en ocasiones es tan solo un alumno cansado, sin ganas de estudiar después de una jornada agotadora. Es necesario que los padres y alumnos planifiquen un horario realista, adaptado a la edad del niño y su perfil, que le permita adoptar una rutina de estudio eficiente.

Comprensión: algunos estudiantes son incapaces de estudiar de forma eficiente porque carecen de la base necesaria para entender la materia. Estos casos, más frecuentes en alumnos que cambian de nivel o de centro, necesitan una intervención del docente de apoyo o terapeuta, que oriente a los padres y al alumno sobre los contenidos que debe reforzar para ponerse al día en la asignatura.

Motivación: la falta de interés y una actitud negativa hacia los estudios es una de las principales causas del fracaso escolar. Desde el entorno familiar, los progenitores pueden motivar a sus hijos si muestran interés por sus tareas, participan en ellas y expresan satisfacción ante sus logros. Por otra parte, los docentes en el ámbito académico pueden utilizar distintas estrategias motivadoras que ayuden a despertar el interés del alumno por las materias y fomente el sentimiento de competencia.

Ansiedad: distintas actitudes mentales como la inseguridad, el nerviosismo y la ansiedad pueden provocar que un buen alumno sea incapaz de demostrar sus conocimientos en el momento de enfrentarse a un examen. Se debe enseñar a estos estudiantes a preparar la mente para el examen, fomentar la confianza y seguridad en sí mismos y evitar que cometan errores frecuentes, como estudiar de forma desmesurada el día anterior, dormir poco o alimentarse mal.

NEUROPSICOLOGÍA: DIFICULTADES EN EL APRENDIZAJE MATEMÁTICO – Por Mario Valdez

La habilidad para el cálculo matemático es una función cognitiva con niveles de eficiencia dispar entre la población estudiantil. A los efectos de una evaluación neuropsicológica, es necesario tener en cuenta que, además de los posibles condicionamientos cognitivos de cada niño o adolescente, es necesario tener en cuenta que los factores socioeconómicos y culturales cuentan con una influencia importante, lo que exige al evaluador responsable, no considerar los varemos de las pruebas estandarizadas como una verdad revelada.

La dificultad para el cálculo matemático casi nunca es total, por lo que habitualmente se habla de discalculia y no de acalculia. Además, es importante discriminar la falta de esta habilidad adquirida previamente por lesiones estructurales, la que deberá ser descartada, de otras dificultades de acceso al aprendizaje de la matemática.

Desde la perspectiva neuropsicológica, el cálculo es una función cognitiva extremadamente compleja, ya que una simple operación aritmética está conformada por diferentes mecanismos neurocognitivos:

  1. Procesamiento verbal o gráfico de la información recibida
  2. Percepción y reconocimiento de la información.
  3. Producción de la caligrafía numérica y/o algebraica.
  4. Representación cognitiva del número o símbolo
  5. Discriminación visuoespacial de los dígitos.
  6. Alineamiento de los dígitos y escritura gráfica espacial.
  7. Memoria de trabajo para preservar los datos de la secuencia.
  8. Memoria a largo plazo.
  9. Razonamiento matemático-sintáctico.
  10. Atención focalizada.

De las funciones numeradas anteriormente, podría decirse que el uso de papel y lápiz reduce la necesidad de la memoria de trabajo, mientras que exige mayor habilidad de la memoria de trabajo para el cálculo mental.  En cuanto a la memoria a largo plazo, es requerida de dos maneras diferentes. a) Para recordar las reglas generales de cálculo de una operación en particular y b) Recordar las tablas aritméticas pre-aprendidas.

Alteraciones y dificultades observadas en la clínica

Como se ha dicho anteriormente, son múltiples las funciones cognitivas que se ponen en juego para el cálculo aritmético. Pero allí comienza el gran desafío para el evaluador neuropsicológico, que es localizar la etiología de la dificultad, de modo de diseñar las estrategias adecuadas para el trabajo de tratamiento específico. Descartando la severidad del síndrome de Guerstmann, que describe las dificultades aritméticas como producto de alteraciones cerebrales globales, como demencias, afasias, alexias o negligencia espacial, es más común encontrar una dificultad selectiva de la capacidad de calcular.

H. Hécaen realiza una clasificación de estas dificultades y que resulta interesante para comenzar a clarificar:

1. Alexia y agrafía numérica. Alteraciones en la lectoescritura de los números. Esta dificultad puede ser específica o bien asociada con alexia y agrafía de palabras.

2. Acalculia espacial. Alteración en la organización espacial de los dígitos expresada en las reglas de la colocación de los números.

3. Anaritmetia: Esta situación refleja la incapacidad primaria para el cálculo y que no resulta de los dos casos anteriormente descriptos. Implica, por tanto, una alexia y agrafía numérica aislada, sin alteraciones en otras áreas de la percepción y del razonamiento matemático. Dentro del este concepto de anaritmetia, hay casos que presentan una discapacidad selectiva para recordar valores tabulados de operaciones simples, pero que conservan el concepto concreto de una operación matemática. De este modo, la dificultad se manifiesta en una u otra operación aritmética, error en el procedimiento, alteración de las cantidades que deben ser memorizadas para continuar con la operación (Cifras que deben ser contempladas en la siguiente columna en la suma o resta)

Evaluación neuropsicológica

En el proceso de una adecuada evaluación neuropsicológica, las dificultades en el cálculo deberán ser examinadas dentro de una globalidad de aspectos cognitivos evaluados. Es necesario descartar, por tanto, dificultades neurocognitivas más amplias como disfasia, dislexia, disgrafía o estados confusionales del sujeto ya que, de existir algunos de ellos, la discalculia resulta comórbida de las alteraciones principales.

En el caso de que cada una de estas alteraciones principales fueran descartadas y teniendo en cuenta la incidencia de factores socioculturales que puedan condicionar el aprendizaje de la matemática, habría que aplicar un protocolo de evaluación específica de las habilidades numéricas y de cálculo:

  1. Habilidad para leer y escribir números, tanto como dictado como copia. Esta prueba debe hacerse, según la edad del niño, tanto en números como en letras (ej. 32 y treinta y dos)
  2. Capacidad para reconocer cantidades mayores y menores.
  3. Conocimiento previo aproximado de los hechos de la vida cotidiana sujetos a números: Cantidad de días de la semana, de dedos en una y las dos manos, de personas que pueden sentarse a una mesa cuadrada, etc.
  4. Posibilidad de contar elementos concretos, ej. Los cubos del WISC y escribir, tanto en números como en letras, esa cantidad.
  5. Capacidad para contar una serie de números en sentido directo e inverso.

Todo lo anterior, nos dará indicadores para determinar la presencia de dislexia y/o disgrafía numérica. A continuación, habrá que direccionar la evaluación en la lectoescritura de números de varios dígitos; en especial aquellos números que contengan el dígito cero (150 – 105), ya que la dificultad en este campo nos acerca al terreno de la discalculia visuoespacial.

Una vez que el evaluador se afiance en la supuesta integridad de capacidades relacionadas a la grafía, la lectura y el factor visuoespacial del cálculo, debería centrarse en la evaluación y análisis de las anaritmetias primarias:

  1. Conocimiento de los símbolos matemáticos, tanto en números como en letras
  2. Alineación correcta de varios dígitos para operaciones comunes (Sumas, restas, multiplicaciones y divisiones)

De esta manera, ya estamos evaluando el conocimiento de los símbolos matemáticos y además, la adecuada alineación de los mismos. Luego de ello, comenzamos a explorar las habilidades para resolver operaciones simples. Primero con un dígito y luego en número creciente de dígitos. En este caso, es importante enfatizar, tanto en el papel como en los cálculos mentales, en las características de los fallos, para tener el material necesario para el análisis cualitativo de la comprensión del concepto aritmético, la memoria de trabajo, capacidad de secuenciación en el pensamiento y habilidades para la abstracción.

Como puede observarse, el proceso de evaluación neuropsicológica requiere un camino sinuoso y transversal. Cuando se detectan problemas de cálculo, no es suficiente con las subpruebas que ofrecen las baterías estandarizadas, las que son necesarias pero no determinantes. EQUIPO IINNUAR – Prof. Lic. Mario Valdez – Neuropsicología del Aprendizaje