FACTORES DE ÉXITO Y FRACASO ESCOLAR CONSTRUIDOS SOCIALMENTE

fracaso escolar exito escolar

“El yo individual es aquello que se diferencia de lo general,

o sea lo que no puede ser adivinado y calculado de antemano,

lo que en el otro es necesario descubrir, desvelar, conquistar.”

Milan Kundera

    Desde el momento mismo del nacimiento, el sujeto recibe inscripciones que el semejante instaura y es allí, a partir de las primeas huellas mnémicas, que se funda el inconsciente. Es decir que en esos momentos primitivos de la vida humana, el sujeto comienza, sin saberlo, a incorporar cultura, cultura que formará parte de su constitución subjetiva y determinará también, más allá de las experiencias netamente subjetivas, un modo de ser, de aprender, de pensar. A partir de esta premisa, cada uno es “diverso” en el sentido de que al momento de incursionar en la socialización secundaria, será el producto de ese “habitus”, de esas huellas culturales, de esa lógica propia de su círculo. Al utilizar el término “diverso”, refiere que consideramos diversidad a todo aquello que resulta diferente a uno mismo, a nuestra concepción, habitus y cultura. Freire dice que es necesario el ejercicio de oír y de hablar para poder comprender el mundo de los otros. Escuchar al otro, para apropiarnos de parte de su universo vocabular, entrar en su lógica, en la profundidad de su campo semántico, para que cuando le hablemos,  experimente empatía, pueda sentir nuestro interés y nuestra preocupación por comprender sus inquietudes, sus expectativas, sus temores.

Las experiencias llevadas a cabo por investigadoras con compromiso en el campo de la diversidad, aportan en ese sentido una visión clara de la incomunicación existente entre la sociedad y la diversidad. El trabajo de Elena Achilli sobre la disputa de los “Espacios urbanos en disputa”, dan cuenta de la “tensión” que se palpa entre las percepciones y representaciones de los docentes en las escuelas que albergan a sectores marginales y la comunidad educativa. Este problema, dice Achilli, trae consigo las dificultades de aprendizajes de niños pobres y aún más en migrantes de culturas diferentes. Graciela Frigerio habla también de los sueños. En tiempos en que la “Modernidad ha muerto”, dice Frigerio, se reconoce que esta era le dio fachada, volumen, extensión a la escuela y la pobló de muchos sueños, tanto en los poderes públicos como en los sujetos sociales. ¿Esos sueños habrán muerto, también? Lo cierto es que las políticas del estado persisten en igualar y fabricar, según aquél efecto Pigmalión, al que se refería Meirieu: “Pigmalión nos da pues, acceso a comprender el mito de la fabricación: todo educador, sin duda es siempre en alguna medida, un Pigmalión que quiere dar vida a lo que fabrica.”, decía Phillipe Meirieu. Pero  en realidad colide con la verdadera diversidad, la diversidad de sujetos cuya constitución psíquica está empapada de cultura “diversa” y que no es escuchada. No es posible dejar de lado que la escuela, como dice Mariana Karol, es la institución fundamental en la vida del niño, que da cuenta del pasaje de lo privado a lo público, de lo endogámico a lo exogámico; es en este pasaje, -dice la autora-, donde se ponen en juego aspectos de la constitución psíquica del niño y de la continuidad de lo social.

Cada sujeto tiene su manera de expresar, tanto lo que quiere como lo que necesita; en el ambiente escolar, estas diversas formas de “estar en el mundo”, de ser y de pedir, que no siempre pasan por la comunicación verbal, muchas veces no son bien interpretadas, leídas, decodificadas, y justamente, allí se producen “los malentendidos”, las discriminación y la “sospecha”. El carácter único del “yo” se esconde precisamente en lo que hay de inimaginable en el hombre. Sólo somos capaces de imaginarnos lo que es igual en todas las personas, lo general.

Los supuestos sociales respecto a cuáles son las cualidades para enseñar y aprender, lo que se espera que un alumno ponga en juego durante un ciclo escolar, su postura frente a la vida, la clase social a la que pertenece, la escuela a la que concurre, los hábitos de vida que tiene, su etnia, entre otras variables, la mirada social de aprobación o desaprobación, así como los discursos que legitiman supuestos y prácticas discriminatorias, le devuelve una imagen que el propio sujeto “compra” y sobre la que constituye su idea de sí. Es a partir de esa imagen desde donde aparece un empobrecimiento y reducción del campo de interés  y de sus niveles de actividad. Ante este “arrinconamiento” del deseo, su expresión en general se reduce a dos formas de expresión, o aquellas  formas “socialmente permitidas”, o a las que denotan importantes sentimientos autodefensivos, oposicionistas y que se traducen fenoménicamente como formas de transgresión del orden social, con un componente previsible de violencia. Violencia que sería una forma de externalización de la violencia simbólica o psicológica de la que ha sido objeto. El fracaso escolar produce efectos de desubjetivación  que profundizan la devastación subjetiva que suelen padecer los niños socialmente marginados. La desubjetivación es entendida por S.Duschatzky y C. Corea como aquello que hace referencia a «una posición de impotencia, a la percepción de no poder hacer nada diferente de lo que se presenta». No hay cabida para ellos en el seno de la sociedad, como tampoco la hay para sus padres, desocupados en su gran mayoría, otros presos, en definitiva padeciendo el exilio de los escenarios públicos.

El hombre, a medida que transcurre a través de diferentes etapas de maduración y desarrollo, genera vínculos, que le permite entrar a ese universo discursivo que lo codifica; es así que se va edificando a través del proceso secundario como autor de su propia diégesis. La narración de ese sujeto como autor, enriquecida por la potencialidad del mundo de la vida sobre el que se sustenta nuestra capacidad de interpretar: tradiciones, lenguajes, códigos, presuposiciones, formatos narrativos, mundos posibles, modelos de mundo, se transforma en texto colectivo productor de nuevos símbolos que vuelven al sujeto a través de su vínculos con los otros.

“Sólo el sujeto puede decidir aprender”, pero aunque a veces quizá haya que renunciar a enseñar, no hay que renunciar nunca a hacer aprender. Dice P. Meirieu, (1991): “Existe el peligro, al descubrir la dificultad de transmitir saberes de modo mecánico, de caer en el despecho y el abandono” Esta situación es equivalente a la decisión de mantener deliberadamente a alguien fuera del circulo de lo humano; seria condenarle, por otra vía, a la violencia. Por eso es tan grave alegar la dificultad de “enseñar”, a determinados alumnos, para justificar una renuncia educativa a su respecto. Para escapar al dilema de la exclusión o el enfrentamiento es necesario admitir que nadie puede tomar por otro la decisión de aprender. Cuando la escuela no respeta el origen sociocultural de los niños, desvaloriza sus modismos, sus costumbres, sus creencias, sus valores, o simplemente los desconoce imponiendo un lenguaje, incurre en un exceso de lo que Bourdieu llama, “violencia simbólica”. Podemos observar que el paso de una escuela a otra significa, para los alumnos y sus familias, ascender o descender en la jerarquía de las instituciones educativas. El ámbito educativo desigual emerge como campo de batalla de sendas luchas simbólicas de clasificaciones o categorizaciones anudadas en torno a los términos de  educable-ineducable e inteligente-no inteligente.

Dice Erving Goffman: “Las personas que tienen un estigma particular, tienden a pasar por las mismas experiencias de aprendizaje relativas a su condición y por las mismas modificaciones en la concepción del yo, causa y efecto del compromiso con una secuencia semejante de ajustes personales”. Los actores sociales luchan por posicionarse dentro de sus campos sociales pero es evidente que nuevos intercambios simbólicos se imponen silenciosamente en nuestras vidas; la pregunta es entonces: ¿Cómo se reconfigura la subjetividad y las formas de representación de lo real, a partir de los nuevos intercambios?; ¿Cómo impactan estas nuevas subjetividades en las prácticas de las enseñanzas?; ¿Qué tipo de sociedad se formará con estas nuevas configuraciones?

En estos tiempos se asiste a la desconversión y reconversión de la escuela, resultante de la redefinición de su espacio social. Este nuevo lugar de la escuela se construye a partir de la confluencia de una situación social crecientemente conflictiva que sufre el impacto de la desocupación y que acarrea ausentismo y deserción. Por otro lado, el desarrollo de los medios de comunicación masiva, de las tecnologías informáticas y la rica variedad de recursos tecnológicos, generan circuitos de circulación de saberes e información a la escuela. Esta situación determina que la complejidad debe afrontarse como tal, sin imponer rótulos, bajo los cuales se corre el riesgo de generalizar las más diversas situaciones que obstaculizan la posibilidad de visibilizar y diferenciar los múltiples determinantes que confluyen en la realidad actual.

 

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Prof. Lic. Neuropsic. Silvia Pérez Fonticiella

Prof. Lic. Mario Valdez

Psicopedagogía Clínica

Neuropsicología

BIBLIOGRAFÍA

Achilli, E., 2005, Vivir en la ciudad – Espacios urbanos en disputa, Laborde Editor, Bs.As.

Cordié, A., 1994, Los retrasados no existen. Psicoanálisis de niños con fracaso escolar, Ed. Nueva Visión. Bs.as.

Goffman, E., 2003, Estigma – La identidad deteriorada, Amorrortu Editores, Buenos Aires.

Meirieu, P., 1998, Frankenstein Educador, Ed. Laertes, Barcelona.

Neufeld, M.R. y otra, 1999, Revista Ensayos y experiencias, N* 30.

Neurociencia Social: Neurocientíficos encuentran mecanismos cerebrales que podrían predecir la generosidad en niños. Univ de Chicago. Investigación , art. en inglés. (Será adaptado y traducido al español)

Neuroscientists identify brain mechanisms that predict generosity in children –

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Neuroscientists identify brain mechanisms that predict generosity in children –  ENLACE:

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NICOLAI BOGDANOV BELSKY  niño pobre mira aula

MEMORIA GENÉTICA: ¿CÓMO SABEMOS COSAS QUE NUNCA APRENDIMOS? (Adaptado y traducido al español por la Prof. Neuropsic. Silvia Pérez Fonticiella)

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Leslie Lemke es un músico virtuoso que nunca recibió una lección de música en su vida.  Como “El ciego” Tom Wiggins, un siglo antes de aquél, su genio musical afloró temprana y espontáneamente como algo “ya instalado” en él.

En ambos casos, músicos profesionales pudieron constatar y confirmar que tanto Lemke como Wiggins, sin haber tenido un entrenamiento formal poseían un acceso innato a lo que ellos llamarían: “las reglas” o la sintaxis de la música.

Alonzo Clemons nunca tuvo un entrenamiento formal o una lección de arte en su vida. Siendo niño y después de una lesión en su cabeza, comenzó a hacer esculturas con cualquier material que tenía a mano; en la actualidad, Clemons es un escultor célebre que en menos de una hora puede modelar un espécimen de algún animal que haya visto; cada músculo y tendón están perfectamente posicionados.

Para explicar ese “genio” que le permite un acceso innato a la vasta sintaxis y reglas de diferentes artes: de las matemáticas y de idiomas, sin entrenamiento previo y sin presencia de una discapacidad, la “memoria genética” sería, para el autor del artículo, el Dr. Treffert, una hipótesis plausible. Esta memoria genética formaría parte de los circuitos de memoria más conocidos y reconocidos como los de la memoria semántica y los de la memoria procedural que maneja los hábitos.

La Memoria genética implica, en pocas palaras, habilidades complejas y un sofisticado conocimiento real que se hereda junto con otras características físicas y de comportamiento, más típicos y comúnmente aceptados. En los “sabios” de la música, del arte en general o de las matemáticas, “el “chip” viene pre-instalado de fábrica”.

La Memoria genética no es un concepto enteramente nuevo. En 1940, A. A. Brill cita al Dr. William Carpenter, quien comparó los poderes de cálculo del prodigio de las matemáticas, Zera Colburn, con la maestría de Mozart en la composición musical:

“En cada uno de los casos mencionados, tenemos un ejemplo peculiar de la posesión de una aptitud congénita extraordinaria para cierta actividad mental, que se puso en juego en etapas tan tempranas que debemos excluir la idea de que podría haber sido adquirida por la experiencia y aprendizaje posterior del individuo. Para tales “dones” congénitos hemos acuñado el nombre de intuiciones: apenas puede ponerse en duda que al igual que los instintos de los animales inferiores, esos “dones” son las expresiones de tendencias constitucionales consagrados en el organismo de las personas que las manifiestan”.

En 1910, Carl Jung utiliza el término “inconsciente colectivo” para definir un concepto más amplio de rasgos heredados, intuiciones y “sabiduría” colectiva del pasado.

Penfield, en su libro “El secreto de la mente” de 1978, fue pionero al referirse a tres tipos de memoria. Allí escribe: “Los animales, particularmente muestran evidencia de lo que podría llamarse “memoria racial”, esto sería para Treffert el equivalente a la memoria genética.

El segundo tipo de memoria en la clasificación de Penfield sería la memoria asociada a los reflejos condicionados y el tercer tipo la memoria “experimental”,

Estos dos últimos tipos de memoria serían consistentes con la terminología que comúnmente se aplica a “hábito“ o “procedimiento”. Y finalmente la memoria “cognitiva o semántica”.

En su libro de 1998, “El pasado de la mente”, Michael Gazzaniga escribió:

“El bebé no aprende trigonometría, pero lo sabe; no aprende a distinguir la figura de la tierra, pero lo sabe; no tiene la motivación y especialización para aprenderlo en esa etapa de su vida, pero lo sabe; sabe que cuando un objeto con masa golpea a otro, se moverá el objeto … La gran corteza cerebral humana está llena de sistemas especializados, listos, dispuestos y capaces de ser utilizados para tareas específicas. Por otra parte, el cerebro está construido bajo un fuerte control genético. Tan pronto como se construye el cerebro, comienza a expresar lo que sabe, “lo que viene de fábrica”.

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Utilizando la metáfora de la informática, podríamos decir que el  cerebro viene “cargado” de software preinstalado.

El número de dispositivos especiales que están en su lugar y activos es asombroso. Todo, desde los fenómenos de percepción a la física intuitiva de las reglas de cambios sociales, viene con el cerebro. Estas cosas no se aprenden;  se estructuran de forma innata. Cada dispositivo resuelve un problema diferente;  la multitud de dispositivos que tenemos para hacer lo que hacemos son instalados de fábrica; en el momento en que sabemos de una acción, los dispositivos ya han realizado la misma. ”

El libro de Steven Pinker: La tabla rasa (2003), plantea la negación moderna de la naturaleza humana, refuta las teorías de la “pizarra en blanco” del desarrollo humano. Brian Butterworth, en su libro de 1999, nos  cuenta: ¿Cómo está cableado cada cerebro para las Matemáticas y señala que los bebés tienen muchas habilidades innatas especializadas, incluidos las numéricas que atribuye a un “módulo número” codificada en el genoma humano de antepasados de hace unos  30.000 años atrás.

Marshall Nivenberg, del Instituto Nacional del Corazón, proporcionó información sobre la mecánica de ADN/ARN reales de este conocimiento innato en un artículo titulado “memoria genética” publicado en 1968 en la revista JAMA.

Ya sea llamado memoria genética ancestral o racial, o intuiciones o regalos congénitos, el concepto de una transmisión genética de conocimiento sofisticado va mucho más allá de los instintos; es necesario explicar cómo los  sabios, los prodigios pueden saber cosas que nunca aprendieron.

Tendemos a pensar en nosotros como nacidos con una pieza magnífica y compleja de maquinaria orgánica (“hardware”) que llamamos: el cerebro, junto con un disco duro de gran capacidad pero en blanco (memoria). Lo que hacemos, o lo que comúnmente se cree, es una acumulación y culminación de lo que hemos aprendido y vivido como continuos, que se añaden uno por uno a la memoria. Pero el sabio prodigioso parecer ya viene programado con una gran cantidad de habilidad innata y conocimientos en su área de “software”,  experiencia instalada de fábrica-se podría decir, que da cuenta de las extraordinarias habilidades sobre las que el sabio muestra innata maestría, frente a enormes desventajas de aprendizaje cognitivo y otros que a menudo se le presentan en otras áreas. Es un área de la función de memoria digna de mucha más exploración y estudio.

“De hecho, los recientes casos de “sabios adquiridos” o “genio accidental” me han convencido de que todos tenemos este tipo de software instalado de fábrica”, menciona Treffert. En resumen, ciertas personas, después de una lesión en la cabeza o enfermedad, muestran una habilidad explosiva y a veces prodigiosa en el campo musical, en el arte o en las  matemáticas, las que permanecían  inactivas hasta ser liberadas por un proceso de reclutamiento de las áreas del cerebro todavía intactas y no lesionadas, re-cableando nuevas áreas y liberando una capacidad latente.

Por último, el reino animal ofrece muchos ejemplos de las capacidades heredadas complejas, más allá de las características físicas. Las “mariposas monarca”, cada año hacen un viaje de 2.500 kilómetros desde Canadá hasta una pequeña parcela de tierra en México, donde pasan el invierno. En primavera comienzan el largo viaje de regreso al norte, pero lleva tres generaciones concretarlo. De modo que ninguna mariposa que arriban, ha hecho la ruta del  viaje de regreso antes. ¿Cómo “saben” cuál es la ruta si nunca aprendieron? Tiene que ser un software de GPS como mecanismo heredado, no una ruta aprendida.

Algunas aves como los gorriones, tordos y currucas aprenden sus canciones de escuchar a los demás. Otras especies como los mosqueros y sus familiares, por el contrario, heredan todas las instrucciones genéticas necesarias para ejecutar unas complejas arias. Aunque criado en aislamiento a prueba de sonido, esas aves  pueden dar la llamada habitual a sus especies sin ningún entrenamiento formal o aprendizaje. Hay muchos más ejemplos del reino animal en el que rasgos muy complejos, comportamientos y habilidades, son heredadas e innatos. Llamamos a eso: instintos,  en los animales, pero no hemos aplicado este concepto a las complejas herencias de habilidades y conocimientos en los seres humanos.

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Algunos argumentarán que lo que el sabio prodigioso hereda es la “proclividad” o andamio en el que el aprendizaje se puede aplicar inusualmente rápido, más que el conocimiento mismo, y al igual que en algunas especies de aves se aprenden de otros. Treffert sostiene que el sabio prodigioso es un ejemplo convincente de la herencia genética e instrucciones reales y conocimiento que precede al aprendizaje. Eso no quiere decir que tales habilidades heredadas (la naturaleza) no pueden ser cultivadas, ni mejorada en el ambiente (crianza). Puede ser, dice el Dr. Treffert, pero acuerda con el Dr. William Carpenter, que los sabios demuestran una “aptitud congénita para cierta actividad mental, que se mostró tan temprana en un período de la vida,  como para excluir la idea de que podría haber sido adquirida por la experiencia de la persona”.

Treffert llama a esto la memoria genética y propone que existe en todos nosotros. El desafío es cómo aprovechar esa capacidad latente no intrusiva y sin una lesión cerebral o un incidente similar.

El Dr. DaroldTreffert es un psiquiatra de Wisconsin, USA, que ha estudiado el Síndrome de Savant por más de 40 años. Su más reciente publicación es: “Isla de Genios”. Ha ganado varios importantes premios referidos a publicación de libros de Psicología. El Dr. Treffert fue consultor en la película “Rain Man”, protagonizada por Dustin Hoffman en la que  interpreta a un autista “savant”.

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Para tener las últimas informaciones sobre el Síndrome Savant, visite la “web site” del Dr. Treffert en la Sociedad Medica de Wisconsin.

LOS PSICOPEDAGOGOS Y EL ANÁLISIS DE LA ACTIVIDAD DOCENTE – Por Mario Valdez

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La práctica docente en instituciones que congregan un colectivo desfavorecido en términos socio-económicos y culturales, se sumerge en general en la atención de las demandas y necesidades de alumnos que la habitan, en detrimento del surgimiento de la demanda singular de cada sujeto, en detrimento también de la promoción del desarrollo del lazo social y finalmente, de la transmisión cultural.

Para el filósofo Aristóteles, padre de la retórica, esta disciplina constaba de tres operaciones fundamentales: la “inventio”, operación dedicada a la búsqueda de argumentos que permitan persuadir al auditorio sobre el tema a tratar. La “elocutio”, referida a la búsqueda de las palabras más adecuadas para la transmisión del tema en cuestión y la “dispositio”, operación consistente en el ordenamiento y disposición de las ideas, en función del objetivo a transmitir. Esta disposición operacional de Aristóteles, pareciera ser la clave sobre las que los docentes deberían elaborar las estrategias áulicas, en especial cuando se trata de la pedagogía de grupos heterogéneos y teniendo en cuenta la formación para una enseñanza “monocrónica”, (como la denomina Flavia Terigi), recibida en los institutos de formación docente. En efecto, elementos propios de la retórica como la oposición de ideas, la relación de causa y efecto y, en definitiva, el saber construido a partir de los saberes previos contextualizados, debería ser la manera de evitar que alumnos diferentes, provenientes de contextos culturales diferentes al de los docentes, produzcan la fractura de la transferencia áulica, la que termina por apartarlo del ideal que proyecta sobre su función.

En el “territorio” escolar, más precisamente en el aula, contexto socio-histórico de interacción dialéctica entre docente y alumnos, se construye gran parte del proyecto identitario de los seres humanos. El aula se convierte así en un espacio biográfico singular, relacional, donde enseñante y enseñados co-construyen, de manera compleja, un discurso dialogal entre tiempos, entre generaciones, entre posiciones asimétricas de poder y de saber, a través de la interacción entre las múltiples de voces que inauguran el espacio.

Hablar de territorio, en este caso, refiere al espacio de interacción necesario para una entidad geo-antropológica-social; la territorialidad, entonces, se vincula con la forma de gestionar relaciones entre los individuos, las sociedades y los estados. Cada uno de los actores, dentro del aula, pondrá en juego una serie de conductas como respuesta al estímulo de las interacciones en el aula: gritos, juegos, llamados de atención, reclusión, dispersión, sumisión o postura catatónica.

Para que un niño aprenda es necesario que construya un vínculo con el objeto de conocimiento y con el mediador que operará entre ambos, en este caso: el docente. Si se piensa desde la perspectiva de la territorialidad, (Deluze y Guatari 1994) tanto docente como alumno tiene un territorio construido y en proceso aún de construcción. Para enseñar y para aprender, es necesario crear una zona de intersección entre esos territorios donde se producen los intercambios.

Por su parte, S. Freud en su texto: “Recordar, repetir y reelaborar” (1914), expresa que la repetición opera como una resistencia a recordar, como una manera de actuar lo reprimido. El autor concibe que una de las funciones de la repetición tiene que ver con  un mecanismo del fenómeno transferencial que permite  reelaborar el recuerdo a través de del mecanismo transferencial.

4.1. La transferencia en el aula

En la actividad docente la transferencia juega un rol de magna importancia, aunque no siempre sea reconocida por los docentes como tal. Es común que los docentes sean conscientes de los sentimientos de afecto o rechazo que se genera entre él y los alumnos, pero la tendencia es que considere estos vínculos como personales, como sentimientos que los alumnos expresan hacia su persona y no a su rol, situación que finalmente influirá negativamente, tanto en el vínculo como en la tarea.

La palabra, como expresión de comunicación interpersonal, circula en todas las direcciones, pero principalmente en forma vertical y descendente; el discurso predominante se refiere principalmente a los contenidos curriculares, despojado del conocimiento vivencial, subjetivo y contextual; no es una práctica habitual que se le pida al alumno que hable de sí. En tanto, el docente transmite un saber generado de forma externa a sí mismo, un saber que le fue impartido y que a su vez, su misión es la de retransmitirlo a sus alumnos. Es entonces este aspecto racional lo que determinará, en parte, la naturaleza de la transferencia que el alumno genere sobre el docente.

El yo en su conjunto devela la necesidad de amar y ser amado, por lo que el docente puede identificarse en ocasiones con un rígido superyó o bien con el ideal del yo, dentro de este juego de seducción que le impulsa a ser excesivamente amable, comprensivo, asistencial, maternal o paternal, como también en ocasiones extremadamente rígidos. Esta dinámica se produce también en los alumnos: algunos pueden cumplir con la consigna como medio para buscar el halago del docente y así satisfacerlo y a la vez reforzar su autoestima; mientras que otros pueden sentirse excluidos de esta fascinación y actuar de manera restrictiva con la tarea, e incluso sabotearla, como forma de demandar una atención personalizada y amorosa.

Estas situaciones muestran que las cuestiones subjetivas subyacen en el discurso del aula, pero este tipo de vínculo distorsiona la relación con lo simbólico, en su función de reforzador de la castración, que le permitiría a los sujetos libidinizar el objeto de conocimiento. Por el contrario, las representaciones imaginarias actúan de  barrera para dar lugar a este “tercero separador”.

No me referiré específicamente a la realidad socio-cultural de los alumnos, porque frente al aprendizaje sólo son niños que se posicionan de determinada manera, con determinada modalidad frente a la oferta educativa; sin embargo, habitan el aula y la misión docente es la de crear espacios de empatía sobre los cuales llegar hasta ellos con el fin de estimular el deseo de aprender y provocar conflicto cognitivo. Tampoco se trata este trabajo de cuestionar la formación profesional de los docentes ni su disposición para la labor, ya que no es ese el interés psicopedagógico clínico que debe primar.

La intervención psicopedagógica grupal es la oportunidad de ofrecernos como mediadores simbólicos, de manera de trabajar en cooperación con el docente para pensar juntos y comprender la complejidad del hecho educativo y la diversidad, como característica predominante en estos tiempos; los alumnos no sólo no son iguales entre sí, sino que ya es imposible pensar un aula habitada por un grupo “disciplinado”, ávido de aprendizaje y un grupo dispuestos todos en igual medida hacia generar transferencia sobre el docente.

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Prof. Lic. Mario Valdez

Psicopedagogía Clínica

Neuropsicología del aprendizaje

ESE DIFÍCIL ARTE DE MANTENER EL FUEGO ENCENDIDO.Reconocer las Inteligencias múltiples

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“Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. Nos hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.”(1)

Cada vez que se acerca la finalización de un nuevo año escolar, comienzan o se incrementan las interrogantes de padres y maestros acerca del futuro de sus chicos: “Pasará o me lo dejarán? ” “cuantas materias tendrá que ir a rendir? “, “si repite, lo dejaré en la misma escuela o es mejor cambiarlo? “no será mejor que repita?” ” yo le pedí a la maestra que lo dejara, a ver si el año que viene lo hace mejor: “Este chico no adquirió los conocimientos necesarios para pasar de grado”. “Este año lo pasamos, pero el año que viene no lo va a superar”, entre otras consideraciones.

“Posiblemente lo más imprescindible que podemos hacer en tanto seres humanos, cada día de nuestras vidas, es recordar lo complejos, lo frágiles, lo limitados y lo “únicos” que somos cada uno”. (2)

Si nos preguntamos por las causas del fracaso estudiantil en las escuelas, necesariamente, no podemos atribuirlo a que cada vez los chicos están peor, que no quieren aprender, que los problemas de conducta….. esta seria una postura muy simplista de un hecho realmente complejo. En función de mi experiencia de trabajo como docente e investigadora, siempre que un número importante de alumnos obtenía bajos puntajes en pruebas o exámenes, me planteaba, que había hecho yo en forma incorrecta, tal vez una consigna confusa, tal vez no había seleccionado ejemplos claros, ¿cómo expuse y explique este tema que tan pocos han podido llegar en profundidad a su comprensión?, etc..Es decir, creo que es fundamental que antes de realizar una critica de nuestros alumnos, hagamos una crítica de nuestros métodos de transferencia de conocimientos, de nuestros métodos de evaluación, de nuestros objetivos educativos, del ambiente en que impartimos clase, y por supuesto de nuestra motivación para enseñar. Tenemos muchos modelos y teorías de enseñanza en la actualidad, que se centran en como aprende el alumno, en las dificultades de aprendizaje, en los problemas de conducta, en la forma de evaluarlos, pero muy pocas que investiguen como enseñamos los que enseñamos.

“La historia de la ciencia ha demostrado que el conocimiento ha progresado en la humanidad por la confrontación social, el intercambio de inadecuaciones , cuestionamientos y errores que promueven la búsqueda de mejores respuestas”  Enfoque psicopedagógico. El sujeto del conocimiento. Dificultades en el Aprendizaje escolar. Miño y Dávila; 1991.

La neurociencia nos ha aportado en los últimos años, conocimientos muy útiles que deberían ser incorporados a la enseñanza y el aprendizaje, por ejemplo, sabemos que interpretación de la realidad, seria esa construcción que realizan las estructuras o módulos cerebrales llamadas estructuras interpretativas Para poder interpretar la realidad es necesario que previamente existan unas huellas mnémicas, unos circuitos cerebrales, unas estructuras interpretativas, que sean capaces de computar la información que ingresa al cerebro.

La sensación de realidad, con la que percibimos una fotografía o las imágenes de una película, se debe a que activan las mismas estructuras cerebrales que sirven para interpretar los objetos equivalentes de la realidad.

No “vivimos” en la realidad objetiva, como ingenuamente se piensa, sino en un mundo virtual, que coincide más o menos con el objetivo. El cómo sea ese mundo depende de nuestras estructuras interpretativas, de cómo sea nuestro cerebro, que se modifica con el aprendizaje y con el pensamiento, y algo fundamental, que también ha constatado la neurociencia, depende de nuestra forma de hacer lazos sociales, de nuestro posicionamiento y las actividades que desarrollamos en el espacio social.

Las estructuras interpretativas no son simples cogniciones, sino que la interpretación tiene un significado cognitivo, afectivo y conductual. Interpretar es dar una respuesta en estos tres campos, y también en el somático, en el cuerpo y en el campo social. A Lacan le gustaba decir, que “El cuerpo también habla”… Las estructuras interpretativas son altamente complejas y abarcan todos los aspectos de la actividad mental y más, por suerte, no somos sólo neuronas….pero el conocer como funciona nuestras estructuras cerebrales ayuda a abordar el conocimiento global del ser humano.

hipocampo y aprendizaje

Hoy se conoce el sustrato neuroanatómico (las distintas áreas cerebrales) que regulan los procesos neuropsicológicos en que se basan las habilidades matemáticas, la lectura, la atención, la percepción auditiva, la memoria verbal entre otros. También hay evidencias, tomadas de investigaciones realizadas por el psicólogo neozelandés Dr. J Flynn de la universidad de Otago, y avaladas por el Dr. Kaufman (USA, desarrollador del WISC III), que: “el uso de la tecnología hace que las personas tenga mejores puntuaciones en pruebas de inteligencia a medida que pasa el tiempo..”

Un aspecto muy importante, que se va develando con la investigación neurocientífica es que cuanto más conocemos cómo funciona y como procesa la información nuestro cerebro, mas nos vamos acercando a la hipótesis del psicólogo Howard Gardner, acerca de que el desarrollo humano es complejo y no responde a un único modo de conocimiento, sino que tiene que ver con 8 capacidades o inteligencias bien diferenciadas: lingüística, lógico- matemática, espacial, corporal- cinestésica, musical, intrapersonal, interpersonal naturalista. Cada ser humano, poseería cada una de las ocho inteligencias, pero se diferenciaría en el grado en que se encuentran desarrolladas. Gardner no desconoce por supuesto la influencia que tiene tanto la herencia como el ambiente, la cultura, las experiencias previas, que son facilitadores de que podamos destacarnos en algunas capacidades respecto otras, pero cuestiona del sistema educativo que prioriza (la inteligencia lógico – matemática y la inteligencia lingüística) hasta el punto de negar la existencia de las demás.

Razonar y decidir pueden ser actividades difíciles, pero especialmente cuando las vinculamos a nuestra vida personal y a su contexto social inmediato.

Podemos conocer muchas personas que son socialmente “populares”, que aprovechan el enganche que tienen para obtener beneficios para si, pero que son ineficaces cuando les asignamos alguna responsabilidad que no tiene que ver con la vida social. Por otra parte, también conocemos científicos o artistas muy creativos, que provocan hasta rechazo socialmente, ya sea por su actitud arrogante o por su actitud de evadir todo contacto social.

Estos diferentes estilo personales, tienen que ver con lo que H Gardner llama la “inteligencia social”,

Es decir, que la Escuela actual, debería manejarse en torno al concepto de “diversidad cognitiva”, teniendo en cuenta cómo interactúan en cada uno de sus alumnos los diferentes talentos, capacidades, ritmo y estilos de aprendizaje y yo agregaría, su contexto historico y social inmediato.

El niño llega al sistema escolar con un bagaje importante de conocimiento , incidental y significativo, pero de manera natural va utilizando competencias de almacenamiento y de recuperación de información.

“La educación nunca comienza a edificar en un solar vacío, nunca empieza a forjar reacciones completamente nuevas, nunca efectúa el primer impulso. Por el contrario, siempre parte de formas de conducta ya dadas y preparadas y solo se refiere a sus modificaciones, siempre tiende a modificar pero no a crear algo absolutamente nuevo. En este sentido, la educación es reeducación de lo ya realizado. Y es aquí donde surge con fuerza especial el conocimiento de las diferencias individuales.”(3)

Cuál es la importancia de tomar en cuenta nuestros estilos de aprendizaje?

Por un lado, contemplar la diversidad cognitiva desde diferentes ángulos.

Estimular el desarrollo de estrategias de enseñanza orientadas hacia la meta-reflexión y la auto-regulación y tener en cuenta que:

tomsawyerbythefence1los estilos de aprendizaje de los niños muestran proclividades e inteligencias especificas. Sin embargo, tengan en cuenta que la mayoría de los alumnos tiene fortalezas en varias áreas, por lo cual hay que evitar encasillar a un niño en una inteligencia.. Probablemente encontrarán a cada alumno representado en por lo menos dos o tres de estas descripciones inteligencia” (4)

“Si tuviese que reducir toda la psicología educativa a un solo principio, enunciaría este: El factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe. Averígüese esto y enséñese consecuentemente”

Esta frase del psicólogo educacional D. Ausubel por los años 60, abrirá todo el abanico de posibilidades y debates sobre el aprendizaje significativo, que
investigaciones recientes en el campo de la neurobiología, en especial la “Teoría del marcador somático” de Antonio Damasio, vendrán a seguir corroborando.

Gracias a la plasticidad cerebral, base de los mecanismos de la memoria y del aprendizaje, hemos confirmado de forma experimental que nuestras neuronas, sufren una remodelación permanente en función de la experiencia que vivimos. Las conexiones nerviosas no son fijas ni inmutables, algunas se destruyen pero otras se crean para adaptarse. Y lo más novedoso, de este planteo, que toda experiencia, nos deja una huella asociada a un estado corporal.

Es decir, concretamente aplicado a la situación de enseñanza aprendizaje, la forma y condiciones ambientales y emocionales en que yo haya adquirido un conocimiento en el aula o en otro entorno, van a determinar un determinado estado corporal asociado, de placer, de displacer, de angustia, de ansiedad, de miedo, de satisfacción, etc. y este estado se “guardara” en nuestro cerebro asociado a ese aprendizaje. Cada vez que realice una lectura o evoque un recuerdo relacionado a ese contenido, se disparara en mi , ese mismo estado somático que se “guardo” al incorporar el conocimiento. Por ejemplo, si mi profesor de matemáticas, logra acaparar mi atención y me enseña la ecuaciones de una forma amena, que me permita encontrarle relación y significado en mi vida cotidiana, que me permita activar mis conocimientos previos, como dice Ausubel, es mas probable que cuando tenga que hacer la tarea de matemáticas, la emoción placentera que se “guardo” en el momento de adquirir el conocimiento me lleve a estar motivado para dar lo mejor de mi.

Podrán aquí entonces dimensionar, la importancia que tiene el cómo se adquiere un conocimiento, como influye el estado emocional del docente y del educando, como influyen las variables ambientales (ruidos, luz, cantidad de alumnos, etc), como influye a la hora de hacer las tareas en casa tener una mamá o un papá junto al niño que modere su ansiedad, que le hable con dulzura, que evite que se desate una batalla campal que impregne la atmosfera familiar de malestar.

Si se reconocerá la importancia del efecto que tiene el “cómo” un chico adquiere sus aprendizajes, admitiendo que muchas veces el fracaso escolar tiene que ver con situaciones disfuncionales de las instituciones educativas,: “la escuela – dice Mannoni- después de la familia, se ha convertido hoy en el lugar elegido para fabricar neurosis”. Este tema es ampliamente tratado también por Alicia Fernández en su libro : “La inteligencia Atrapada”.

No quise transcribir aquí definiciones de inteligencia, ni cómo han evolucionado nuestras concepciones de lo que la inteligencia es, y no es, a la luz de los profundos buceos que hace la neurociencia en el cerebro y en torno a la conducta humana, esos contenidos se pueden encontrar en las bibliotecas. Me interesaba mas suscitar una reflexión, acerca de nuestras formas de evaluar que conocimientos adquirió o no un alumno, re-pensar nuestras formas de enseñanza-aprendizaje a la luz de las últimas investigaciones, y de cómo hay que permanecer construyendo nuevas formas de relación y metodologías, que se adapten mejor al modo en que evoluciona nuestra mente, nuestro andamiaje orgánico, nuestro “yo” evolutivo que es un yo con otros y para otros.

“Una escuela centrada en el individuo tendría que ser rica en la evaluación de las capacidades y de las tendencias individuales. Intentaría asociar individuos no solo con aéreas curriculares, sino también con formas particulares de impartir esas materias.(4)

Cuando les presentamos a los estudiantes opciones diferentes, recursos diversos y modos distintos de acercarse a un contenido curricular, les estamos diciendo que la escuela acepta y presupone que cada individuo o grupo de individuos se relaciona con el aprendizaje desde múltiples perspectivas.

Planificar basándonos en los planteamientos de la inteligencias múltiples es una manera de reflexionar acerca del proceso de enseñanza –aprendizaje , y de permitir explorar dentro de uno mismo, capacidades y potencialidades.

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LAS 8 “INTELIGENCIAS”
INTELIGENCIA COMO LA MANIFIESTAN QUE SE LES PUEDE OFRECER
LINGÜÍSTICA Leer, escribir, jugar a juegos de palabras Libros, Cds diarios, revistas, comics, material para crear cuentos, bitácoras, diarios intimos, etc
LOGICO MATEMATICA Cuestionando, calculando, experimentando, resolver problemas Elementos que les permitan pensar , explorar, hallar regularidades, Juegos de ingenio y de ciencias.
ESPACIAL Diseñando , dibujando, visualizando, construyendo, imaginando Juegos de imaginación, laberintos, rompecabezas, visitar museos, expresar sus inquietudes artisticas
CORPORAL-CINESTESICA Saltar, correr, actuar, tocar , gesticular, bailar Actividades con Role-playing, teatro deporte, juego, construcciones
MUSICAL Cantar silbar, escuchar música de diferentes géneros, hacer movimientos rítmicos Llevarlos a conciertos, aprender a usar instrumentos
INTRAPERSONAL Liderando grupos, organizando actividades y relacionándose bien con otros Actividades grupales, aprendizaje cooperativo, interacción con sus pares.
INTERPERSONAL Tener en claro metas, autoestima, control comportamental Procurar respetar sus espacios individuales, darles opciones, instrucción individualizada
NATURALISTA Observando, manipulando, experimentando, manifestando su gusto por estar al aire libre, por los animales. Visitas a museos de ciencia, a zoológicos, hacer trabajos de campo, promover la investigación
  • “Cada ser humano tiene una combinación única de inteligencia. Éste es el desafío educativo fundamental. Podemos ignorar estas diferencias y suponer que todas nuestras mentes son iguales O podemos trabajar con ellas para mejorar la calidad del vida de cada persona.”

Es agradable sentir que después de una clase, o una consulta, uno ha podido contribuir en algo a mantener ese “fueguito galeano” tan distintivo que hay en cada uno, ese fueguito, que a veces constatamos con pena, que tanta gente pasa toda su vida sin haberlo descubierto, mientras que otros, como dice Eduardo, “llenan el aire de chispas”, y “quien se acerca se enciende”.

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Prof. Silvia Pérez Fonticiella

Psicología  Psicopedagogía  Neuropsicología Sociología Clínica – Sociologia cognitiva  Sociopsicogénesis del Aprendizaje.

Consultora en Neurociencias-

cordobaaprendizaje@gmail.com

http://www.cordobaaprendizajepsicopedagogianeuropsic.wordpress.com

Bibliografía que les puede ser de interés:

(1)Eduardo Galeano – El libro de los Abrazos

( 2)Antonio Damasio- El Error de Descartes.

(3)L. S. Vigotsky – Psicología Pedagógica

L. S. Vigotsky -Obras completas

(4 )H. Gardner- Las inteligencias múltiples

Huerta – Matamala -Niños y Niñas protagonistas de su aprendizaje-

E.Kandel J. Schwartz – T Jessell. Principios de Neurociencia

Varios Autores Ed. Cadiex /Océano -Las Inteligencias Múltiples

S. Pérez Fonticiella- Las nuevas tecnologías, una mirada desde la Neurociencias.(www.iinnuar.wordpress.com)

Maud Mannoni- ¿Niños agresivos o niños agredidos?

Adolescentes con depresión y estrés

Christian Schloe 1

Las exigencias académicas y la necesidad de sentirse aceptados son algunos de los factores que más influyen en el desarrollo de estos trastornos

En la adolescencia, problemas psicológicos como la depresión o el estrés no siempre se manifiestan con las señales características en los adultos. En muchas ocasiones, la depresión queda enmascarada bajo otros síntomas, como agresividad o irritabilidad. Por este motivo, se aconseja a los padres que estén atentos a los cambios de humor de sus hijos y fomenten la comunicación con ellos.

  • AutorLa depresión y el estrés son dos de los problemas de salud más importantes en la actualidad. Y los adolescentes, inmersos en una etapa de cambios cruciales, también los sufren: uno de cada cinco padece sus consecuencias. El estrés es la respuesta automática y natural del cuerpo ante las situaciones que resultan amenazadoras o desafiantes. El entorno está en constante cambio y hay que adaptarse de manera continua. Sin embargo, cuando el estrés es excesivo pueden desarrollarse problemas psicológicos, como trastornos de ansiedad o depresión.

Señales habituales

Entre las señales del estrés habituales en esta franja de edad figuran taquicardias, aumento de la agresividad, abuso de sustancias tóxicas, como el alcohol o las drogas, y el desarrollo de alguna enfermedad física. Como destaca Esther Calvete, profesora de psicología de la Universidad de Deusto, “el estrés responde a una situación de desajuste vital”. Esta situación que lo genera es muy variada: un examen en el instituto, discusiones con los amigos o la separación de los padres. Cuando el estrés es intenso, según las peculiaridades de cada individuo, pueden surgir síntomas de diversa naturaleza: ansiedad, depresión o conducta agresiva, entre otras.

Los síntomas de la depresión en los más jóvenes pueden ser diferentes a los manifestados por adultos. No es sencillo diagnosticar una depresión durante la adolescencia, ya que en esta etapa son habituales los altibajos en el estado de ánimo. Además, indicios tan típicos de la depresión como tristeza, problemas para dormir o falta de autoestima pueden estar enmascarados por una conducta desobediente, discusiones frecuentes, consumo de drogas, etc.

En estos casos, explica Calvete, los adultos pueden interpretar que el problema del joven es de una naturaleza distinta a la depresión, pese a que un diagnóstico correcto es el paso previo necesario para una intervención adecuada. El adolescente puede mostrarse triste y apático, aunque en ocasiones manifiesta irritabilidad y reacciona de manera brusca hacia las demás personas. “Estos cambios emocionales se acompañan de pensamientos negativos o falta de autoestima, se siente rechazado o sin esperanza de que las cosas mejoren. En ocasiones, los pensamientos incluyen ideas de suicidio”, añade la experta.

Sentirse aceptado

El papel de la familia consiste en ayudar a que su hijo tenga un auto-concepto de sí mismo equilibrado y una autoestima positiva

Durante la adolescencia, ser aceptado por los demás se convierte en una necesidad psicológica fundamental. Esta necesidad de aceptación tan intensa “se debe a los estereotipos y valores que caracterizan la cultura occidental”, considera Calvete. A las chicas se les enseña, en mayor medida, que es importante agradar a los demás, lo que implica tener un aspecto físico que guste. Algunas comienzan a deprimirse a raíz de comentarios negativos sobre su aspecto físico. En muchos casos, cuando se tiene la creencia de “necesito ser aceptada por los demás, sería horrible que me rechazaran…”, cada vez que se enfrenta a una crítica o al rechazo por parte de los demás lo pasa muy mal. Si estas situaciones se repiten de forma prolongada, pueden desarrollarse los síntomas depresivos.

Un joven que tiene problemas para que le acepten cambiará algunas de sus conductas. La psicóloga Sílvia Sumell afirma que algunas señales son indicativas de que un adolescente tiene problemas para que le acepten socialmente, como el hecho de que “nunca o muy pocas veces quede con alguien, no le llamen, no se conecte a ninguna red social como Facebook, tenga problemas con los compañeros de clase (peleas) o con los profesores (contesta mal, es desafiante, etc.), no le apetece quedar con nadie, se aburre o está más irritable que de costumbre, tiene alteraciones del sueño o del apetito, o empeora su rendimiento académico”.

De la misma manera, algunos estudios señalan que a partir de los 13 ó 14 años aumentan los casos de depresión de una forma muy acusada. Este incremento se prolonga durante toda la adolescencia. Las chicas se deprimen con más frecuencia que los chicos: al final de la adolescencia, la tasa de depresión del sexo femenino es el doble que la del masculino.

Presión académica, depresión y estrés

Una de las principales causas de depresión en la adolescencia es la exigencia por obtener buenas notas. Alicia López de Fez, psicóloga en Valencia, señala que los adolescentes se quejan de la presión académica, ya que llegan a la consulta con un gran sentimiento de inseguridad y con poca confianza en sus posibilidades. En las sesiones, ganan autoconfianza y las quejas por la carga de los estudios dejan de ser tales de manera progresiva. Si se ajustan las metas a los recursos, si se establecen metas realistas, la presión académica percibida es menor y la frustración, también.

Las quejas sobre la cantidad excesiva de deberes, exámenes o trabajos que entregar y muy poco tiempo son habituales. No obstante, Sumell afirma que “no hay una presión académica generalizada, sino que los jóvenes con problemas añadidos suelen percibirlo así y, a consecuencia, su rendimiento académico queda afectado”.

Esta presión no sólo es responsabilidad de los padres. Los expertos coinciden en que hay una presión social que empuja a ser cada vez más y más competitivos. Quienes no tienen una vocación clara o están desmotivados con los estudios, pueden sufrir más. “Acuden a la consulta jóvenes sin vocación ni hábito de estudio que sobreestiman sus cualidades y que no son capaces de reconocer que sin fuerza de voluntad y sacrificio no lograrán empezar, o terminar según los casos, sus estudios universitarios”, explica López de Fez.

Por otro lado, una de las principales consecuencias de la actual crisis económica es el futuro laboral que espera a muchos de ellos. La falta de perspectivas en este terreno es un factor estresante en el final de la adolescencia y puede provocar problemas como ansiedad o depresión.

FOMENTAR LA AUTOESTIMA

El auto-concepto es la imagen que se tiene de uno mismo y la autoestima es la medida en que esa imagen gusta o no al propio individuo. La autoestima es positiva si la imagen que tiene una persona de sí misma es positiva. Sílvia Sumell explica que la autoestima se forma a lo largo de la vida según los comentarios que se reciben de los padres y de las experiencias que se viven. “Una de las funciones de las familia es ayudar a que su hijo tenga un auto-concepto de sí mismo equilibrado (adaptado a su realidad) y una autoestima positiva”, indica Sumell.

Esta profesional aconseja, en primer lugar, hacer uso del lenguaje de la autoestima: mejorar la comunicación con el adolescente y, para ello, emplear un lenguaje positivo y evitar acusaciones, ridiculizaciones y comentarios irónicos. Para que los progenitores contribuyan a fomentar una autoestima sana en sus hijos, aconseja:

  • Aceptarles tal y como son.
  • Descubrir qué tienen de especial y decírselo.
  • Tratarles con respecto y afecto.
  • Premiar sus éxitos y sus esfuerzos.
  • Ayudarles a aceptar sus propias limitaciones.
  • Colaborar para que se fijen metas razonables.
  • Ayudarles a conseguir el éxito social porque es básico para ellos.
  • Fomentar su autonomía mediante la confianza y permitirles asumir responsabilidades.
  • Entrenarles para solucionar problemas interpersonales.