Las personas con autismo reciben “mayor” información del entorno, no menos.

Las personas con autismo no perciben menos información de su entorno, sino más, afirma el modelo que desarrolló hace diez años la pareja de neurocientíficos Henry y Kamila Markram. Su hipótesis, sin embargo, todavía ha de demostrarse.

Afinales de la década de 1990, la carrera del renombrado neurobiólogo Henry Markram viró de manera inesperada. Hasta entonces, se había distinguido por sus investigaciones sobre la plasticidad neuronal y los mecanismos de aprendizaje, pero una experiencia personal lo llevó a cambiar el foco de interés de sus estudios: Kai, su hijo, había recibido el diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA). A partir de ese día, Markram se entregó por completo a la ambiciosa tarea de descifrar el cerebro humano en su totalidad, y con ello, resolver los enigmas que envuelven a los trastornos neuronales del desarrollo, entre ellos, el autismo.

En 2002, le llegó una buena oportunidad para ello. Una cátedra en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) le ofrecía la oportunidad de encargarse del proyecto de investigación Blue Brain. El objetivo era, ni más ni menos, simular el encéfalo humano en un ordenador. En 2013, la colosal iniciativa comenzó su andadura subvencionada por la Unión Europea. No obstante, las críticas masivas que encendieron tanto el proyecto como su gestión impulsaron la retirada de Markram.

De forma paralela, el neurobiólogo trabajaba en otro proyecto para lograr su principal objetivo: conocer el origen del autismo. Entre 2002 y 2007, su entonces doctoranda Tania Rinaldi investigaba en ratas que mostraban una conducta similar al de las personas con TEA. Así, interaccionaban poco con sus congéneres, se comportaban de manera temerosa y efectuaban acciones repetitivas. Los animales desarrollaban estas conductas si previamente se había inyectado a su madre ácido valproico (AVP), un fármaco antiepiléptico. Se sabe que en los humanos el uso de AVP durante el embarazo incrementa la incidencia de TEA en la descendencia.

En un inicio, la doctoranda analizó la actividad de las neuronas inhibidoras en los cortes del tejido cerebral de los roedores. Pese a los meses de trabajo, no halló diferencias entre las «ratas AVP» y las crías de las que no habían recibido la inyección (grupo de control). Solo cuando prestó atención a las neuronas excitadoras descubrió un fenómeno sorprendente: en los ejemplares con trastornos del comportamiento, dichas células nerviosas reaccionaban de manera más intensa a los estímulos en comparación con las del grupo de control. La hiperactividad neuronal se observaba en la amígdala, región que relaciona las percepciones con las emociones. Si llegan a la amígdala impresiones del entorno muy intensas, estas pueden provocar la sensación de miedo, lo que conduce a que el roedor intente protegerse de los estímulos, entre otras acciones.

Tales observaciones combinadas con los experimentos conductuales que Kamila, la segunda esposa de Markram, efectuó en ratas, puso la primera piedra de la «teoría del mundo intenso» de los Markram. También las experiencias personales con su hijo derivaron a la neurocientífica a ese concepto. A diferencia de la imagen estereotípica de las personas con autismo, Kai mostraba una actitud abierta hacia los demás y su entorno. Pero ante sucesos inesperados o una estimulación exagerada podía enfurecerse con rapidez.

Investigaciónyciencia.es

La red neuronal se organiza como el universo organiza las galaxias

El cerebro funciona igual que el universo

La red neuronal y la red de galaxias funcionan de la misma manera: comparten el mismo sistema de autoorganización y la misma dinámica de redes. El neurobiólogo Javier De Felipe ratifica: las semejanzas entre el cerebro y el universo son abrumadoras.

Los dos sistemas más complejos y desafiantes de la naturaleza, la red cósmica de galaxias y la red de neuronas en el cerebro, poseen un similar sistema de autoorganización moldeado por los principios de la dinámica de redes, a pesar de las escalas y procesos radicalmente diferentes existentes en ambos espacios.

Lo ha descubierto una investigación desarrollada por Franco Vazza (astrofísico de la Universidad de Bolonia) y Alberto Feletti (neurocirujano de la Universidad de Verona), cuyos resultados se publican en la revista Frontiers in Physics.

Ambos investigaron las similitudes entre los dos sistemas, separados entre sí por más de 27 órdenes de magnitud, mediante un análisis cuantitativo que se encuentra en la frontera entre la cosmología y la neurociencia.

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UNA MARCA FISIOLÓGICA EN LA CORTEZA PREFRONTAL SE ASOCIA CON LA HOSTILIDAD ENTRE HUMANOS

Los humanos, como muchos animales, tenemos por naturaleza inclinaciones gregarias. Nos asociamos a grupos con cuyos integrantes compartimos necesidades, objetivos, deseos, ideas y sentimientos. El grupo funciona siempre como un paraguas bajo el cual nos sentimos reforzados y protegidos. Pero ¿cómo funciona nuestra mente cuando pasamos a formar parte de un grupo? ¿Asumimos, queriéndolo o sin querer, la dinámica mental y los cambios que ese grupo suscita y transita? ¿Se deshace, o se refuerza, nuestra individualidad en el seno del grupo? ¿Estamos dispuestos a hacer, como miembros del grupo, cosas que nunca haríamos fuera de él? ¿Domina el grupo nuestro comportamiento?

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https://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/37/posts/una-marca-cerebral-de-hostilidad-entre-grupos-humanos-18707?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=Biolog%C3%ADa+-+Julio+%28I%29

Hombres en guerra

EL SISTEMA DE AUTOLIMPIEZA DEL CEREBRO FALLA EN LA EPILEPSIA

Las convulsiones epilépticas interrumpen la eliminación de las neuronas muertas por parte de los fagocitos cerebrales.

CEREBRO LIMPIEZA

http://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/numero/84/el-sistema-de-autolimpieza-del-cerebro-falla-en-la-epilepsia-15243?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=Psicolog%C3%ADa+y+neurociencias+-+Mayo

LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA ENTRE LOS PADRES, ES TAMBIÉN MALTRATO INFANTIL

Ser testigo y víctima de una comunicación tóxica, basada en el control, la manipulación, el chantaje, el discurso ambivalente y la progresiva aniquilación de la autoestima de otro ser humano, pasa unas facturas enormes a los hijos que respiran esa atmósfera.

VIOLENCIA

https://www.psyciencia.com/2017/05/la-violencia-psicologica-que-se-ejerce-sobre-la-pareja-es-tambien-maltrato-infantil/