EL ENVEJECIMIENTO CAMBIA LA PERCEPCIÓN DEL DOLOR

El envejecimiento provoca cambios en la estructura cerebral, y con ello, en la manera en que las personas mayores perciben los estímulos dolorosos. Un equipo de investigadores ha publicado un estudio en el cual aportan nuevos conocimientos sobre la evolución de las redes corticales durante el envejecimiento y su relevancia para la percepción del dolor.

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adultos mayores

UNA NUEVA ERA PARA EL ALZHEIMER

Ha transcurrido más de un siglo desde que el neuropatólogo Alois Alzheimer impartiera la primera conferencia científica en la que describió la enfermedad que hoy lleva su nombre, pero seguimos sin disponer de tratamientos eficaces contra este ladrón de mentes, menos aún de una cura. 

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¿CÓMO AFECTAN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS AL CEREBRO? – Por Facundo Manes

Trabajamos en el ordenador mientras miramos televisión, y estamos pendientes de las redes sociales y las alertas del móvil. ¿Hasta qué punto nuestro cerebro está capacitado para la multitarea?

El cerebro es, como cualquier sistema de procesamiento de información, un dispositivo con capacidades limitadas, sobre todo en la de procesar una cantidad de información por unidad de tiempo en el presente. Así, nuestro cerebro tiene dos cuellos de botella: uno es la atención (cuando tenemos dos fuentes de información suficientemente complejas, la eficiencia de una decae como consecuencia de la otra); y la otra, la llamada “memoria de trabajo” (el espacio mental en que retenemos la información hasta hacer algo con ella). Esta memoria tiene una capacidad finita en los seres humanos y es extremadamente susceptible a las interferencias. Cuando se intenta llevar a cabo dos tareas demandantes al mismo tiempo, la información se cruza y se producen muchos errores.

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CÓMO SE APRENDE A ESTUDIAR

La falta de organización y concentración, son algunos de los errores que dificultan el aprendizaje

“Es muy inteligente, pero no aprueba”; “estudia mucho, pero luego suspende”. Sentencias como éstas se les escuchan a padres cuyos hijos en edad escolar, no obtienen los resultados académicos deseados. Las causas de este bajo rendimiento no hay que buscarlas siempre en la capacidad o en la inteligencia de los estudiantes. A menudo, el origen del problema es diferente: “no saber estudiar”.

En su libro “Aprender a estudiar, no es imposible”, el profesor Joaquín Almela define el término “estudiar” como una situación en la que el estudiante debe “situarse adecuadamente ante unos contenidos, interpretarlos, asimilarlos y retenerlos para después poder expresarlos en una situación de examen o en la vida práctica”. El problema surge cuando el alumno tiene dificultad para llevar a cabo una o varias partes de este proceso de forma efectiva.

Las dificultades se pueden corregir, pero esto debe hacerse a tiempo, para que no se conviertan en un hábito

Estas dificultades pueden residir en características personales del alumno, como la falta de atención o la mala memoria, en actitudes hacia el estudio, como el desinterés o la desmotivación, en cuestiones organizativas, como la falta de métodotécnicas y estrategias de aprendizaje, o en aspectos ambientales, como la carencia de un lugar adecuado para estudiar o la abundancia de distracciones en el entorno. Todas estas dificultades se pueden corregir de forma sencilla, lo importante es hacerlo a tiempo para que no se conviertan en un hábito que marque la trayectoria académica del estudiante durante su vida escolar.

Analizar la situación

El primer paso que deben dar los progenitores, junto con los propios estudiantes, es analizar de forma detenida los diferentes problemas que detecta el alumno al estudiar. El escolar que obtiene bajas calificaciones no es el único que tiene dificultades, también puede tenerlas quien, a pesar de conseguir buenos resultados, ha tenido que realizar un esfuerzo mayor para alcanzarlos.

En el proceso de análisis deben intervenir los docentes o profesionales de apoyo

Las dificultades pueden originarse en el momento de abordar el estudio en casa, pero también pueden tener de base una actitud errónea en clase. Estos profesionales son un apoyo esencial para obtener recomendaciones sobre estrategias, técnicas y recursos idóneos para estudiar de forma efectiva.

Errores habituales

Cada estudiante es único, pero en función de sus dificultades de estudio pueden definirse varios perfiles: quien estudia mucho y no aprueba, quien estudia bien, pero falla en los exámenes, quien no quiere estudiar… Según estas tipologías, las dificultades o los errores pueden residir en unos u otros aspectos:

Método de estudio: como afirma Ramón González Cavanach, en su obra ‘Estrategias y técnicas de estudio’, una de las razones por las cuales un alumno no es un buen estudiante puede ser: “abusar de técnicas y estrategias simples centradas en la repetición y el repaso, en detrimento de otras más complejas como la elaboración de esquemas o la construcción de supuestos”. Los especialistas recomiendan revisar este aspecto metodológico, sobre todo, en los casos de alumnos cuyo rendimiento al estudiar no se refleja en los resultados. Un uso adecuado de las principales técnicas de aprendizaje, permite disminuir el tiempo de estudio y aumentar la habilidad para comprender la información.

Concentración: en ocasiones, el alumno tiene voluntad de estudiar, pero no es capaz de concentrarse en sus tareas. En estos casos, hay que revisar y eliminar los elementos de distracción que pueden provocar esta falta de concentración y proporcionarle un lugar de estudio adecuado alejado de las disrupciones.

Planificación: la abultada agenda de actividades extraescolares que atienden cada día muchos estudiantes impide que cuenten con el suficiente tiempo para organizar su estudio. Un alumno considerado perezoso, en ocasiones es tan solo un alumno cansado, sin ganas de estudiar después de una jornada agotadora. Es necesario que los padres y alumnos planifiquen un horario realista, adaptado a la edad del niño y su perfil, que le permita adoptar una rutina de estudio eficiente.

Comprensión: algunos estudiantes son incapaces de estudiar de forma eficiente porque carecen de la base necesaria para entender la materia. Estos casos, más frecuentes en alumnos que cambian de nivel o de centro, necesitan una intervención del docente de apoyo o terapeuta, que oriente a los padres y al alumno sobre los contenidos que debe reforzar para ponerse al día en la asignatura.

Motivación: la falta de interés y una actitud negativa hacia los estudios es una de las principales causas del fracaso escolar. Desde el entorno familiar, los progenitores pueden motivar a sus hijos si muestran interés por sus tareas, participan en ellas y expresan satisfacción ante sus logros. Por otra parte, los docentes en el ámbito académico pueden utilizar distintas estrategias motivadoras que ayuden a despertar el interés del alumno por las materias y fomente el sentimiento de competencia.

Ansiedad: distintas actitudes mentales como la inseguridad, el nerviosismo y la ansiedad pueden provocar que un buen alumno sea incapaz de demostrar sus conocimientos en el momento de enfrentarse a un examen. Se debe enseñar a estos estudiantes a preparar la mente para el examen, fomentar la confianza y seguridad en sí mismos y evitar que cometan errores frecuentes, como estudiar de forma desmesurada el día anterior, dormir poco o alimentarse mal.

MIEDO A BRILLAR O POR QUÉ ELEGIMOS SER INVISIBLES – Por Marcela Bracho para psicopedia.org

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Miedo a brillar, o por qué elegimos ser invisibles

Por Marcela Bracho para psicopedia.org

Reconozco mi fascinación por las estrellas, entre más oscuro más brillan, mejor se distinguen. También el sol me cautiva por sus contradicciones, entre más luminoso, más nos ciega. Tanta luz que a veces no nos deja ver nada. ¡Qué paradoja!

Recuerdo a mis padres repetirme cada mañana al salir hacia la escuela “sé mejor de lo que crees ser, nada te lo impide más que tú”, “ve por el Excelente”, “tú eres luz”.  Jamás me sentí presionada por sus palabras, lejos de ello, me sentía bastante motivada sabiendo que confiaban en mis potencialidades. Y con ese aliento positivo fraternal salía decidida a no dejarme vencer por el miedo a ser alguien distinta.

Sin embargo, al crecer bajo los cánones de una sociedad angosta, esa autoconfianza menguaba y los temores se acentuaban cada vez más. Por lo que aprendí a ser cautelosa e invisible por mucho tiempo, hasta que emprendí una travesía interior para trascender mis miedos más recurrentes.

Un buen día decidí convertirme en psicoterapeuta atreviéndome a explorar la complejidad e inmensidad humana. Me di cuenta de nuestra grandeza y enorme potencial para expandir nuestras capacidades, pero, (y ahí viene el –pero– que anula la primera frase), al parecer nuestras creencias sociales y culturales nos limitan, nos tapan la luz que podría salir con todo su esplendor.

Y aquí llegó al punto del cual quiero reflexionar contigo.

1 Nuestro miedo más profundo es que somos inmensamente poderosos

2 Miedo a despertar envidia

3 Miedo a ser mejores que nuestros progenitores

4 Miedo a estar solos

5 Miedo a perder nuestra identidad pública

Nuestro miedo más profundo es que somos inmensamente poderosos

Nelson Mandela, en su discurso como Presidente de Sudáfrica (1994-1999) pronunció las siguientes palabras de Marianne Williamson escritas en su libro “A Return to Love” (Regreso al amor):

“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos inmensamente poderosos. Es nuestra luz, y no la oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?”.

No obstante, todos los días rehuimos nuestra grandeza escondiéndonos de aquellas partes radiantes que habitan dentro de cada uno. Pareciera que entre más luminosos podemos ser, más inseguros se pueden sentir los que nos rodean. Es paradójico y peligroso.

Y si revisamos detenidamente nuestras creencias religiosas judeo-cristianas, veremos que al hombre y todavía más a la mujer, nos consideran pecadores y que desde que nacimos hay algo malo dentro de nosotros. El famoso “pecado original”.

Esta premisa tan tatuada en nuestra piel nos ha castigado con el eterno mantra por ”Mi culpa, por mi culpa, por mi mera culpa” y parecería que vivimos solo para expiarla y quitárnosla de encima, en lugar de asumir que nacimos para hacer manifiesta la grandeza del universo inherente en todos los que habitamos el planeta. Si nuestra luz se irradia, solo así, permitiremos que otras hagan lo propio. Parece simple, ¿verdad?

…Pero (segundo pero) nos encontramos con las letras pequeñas de las cláusulas humanas: tenemos miedo a brillar. Y dentro de ese temor, creo hallar escondidos otros más:

Miedo a despertar envidia

Más allá de inspirar y provocar admiración por nuestros éxitos, más allá de contagiar la alegría por salir del corral de los mediocres, estamos expuestos a despertar envidia. Por un lado, quisiéramos ser admirados y reconocidos, pero ese deseo se convierte en miedo. Miedo a que los demás nos critiquen, nos rechacen y se distancien por el simple hecho de sobresalir.

Me recuerda la parábola de la luciérnaga y el sapo: “En el silencio de la noche oscura sale de la espesura incauta la luciérnaga modesta, y su templado brillo luce en la oscuridad. Un sapo vil, a quien la luz enoja, tiro traidor le asesta y de su boca inmunda, la saliva mortífera le arroja. La luciérnaga dijo moribunda: ¿qué te hice yo para que así atentaras a mi vida inocente? Y el monstruo respondió: Bicho imprudente, siempre las distinciones valen caras: no te hubiera escupido yo, si tú no brillaras.”

Miedo a ser mejores que nuestros progenitores

Cuando seguimos los pasos de nuestros padres o de nuestro linaje familiar, nos sentimos seguros. Es lo que debería ser. Entre más nos aproximemos a seguir dicho modelo, más evitamos la decepción de la familia. Nos aliamos a ellos, imitándolos.

Pero ¿qué pasa, cuando nos atrevemos a romper con ese ideal? ¿Qué pasa cuando nos arriesgamos a ser diferentes de ellos y transcender ese referente? Nos quedamos totalmente desamparados, huérfanos de modelos preestablecidos y entramos al mundo de lo desconocido. Y esto nos asusta más de lo que creemos.

Miedo a estar solos

Cuando abandonamos la zona de confort, incursionamos en nuevos espacios reveladores. Solo así entramos a procesos evolutivos y transformadores.  Es ahí donde podemos mostrar todo nuestro potencial creativo. Pero (otro pero) ¡aguas! estás muy cerca de separarte de los demás. Estas solo. Eres incomprendido por el hecho de haber cruzado el umbral hacia rumbos desconocidos.

Atravesarlo es meterte a otro círculo de pensamientos y experiencias nuevas. Si ya estás ahí, te conviertes en un/a revolucionario/a que ha roto estándares establecidos y paradigmas obsoletos. ¿Con quién vas a compartir esta nueva manera de estar en el mundo? Estás solo hasta que encuentres a otra tribu.

Miedo a perder nuestra identidad pública

Hemos crecido bajo creencias sobre nosotros mismos. Etiquetas impuestas de nuestros padres y profesores. Ya en la mayoría de las ocasiones las ideas más fuertes son las negativas, las que nos desvalorizan como el “no valgo nada”, “hay alguien mejor que yo”, “yo no estoy hecha para triunfar, soy una estúpida fracasada”, “no sirvo para hacer esto ni aquello”, etcétera…

Solo para deshacernos de esas infamias personales, necesitamos desaprender, es decir, resetearnos. Pero (tercer pero), nos aterra perder lo que creemos ser. Dejar atrás lo que hemos sido durante tanto tiempo es como perder nuestra identidad. Nos hemos construido sobre una plataforma conocida y necesitamos reafirmarnos todo el tiempo con aquello que nos identificamos. Es una zona segura.

No nos damos cuenta que, en realidad, somos mucho más de lo que creemos ser. Seguimos patrones y valores sociales que nos restringen como el “necesitamos de los demás, tú no puedes solo”, “no puedes mostrarte autosuficiente, no seas egoísta”. Preferimos ser uno más del montón y perdernos en el anonimato.

De esa manera conservas el afecto de los demás, no quedas mal y te aprobarán por seguir los -status quo- de la sociedad. Solo los que te aman de verdad desearán lo mejor para ti y reconocerán tus dones y talentos apoyándote en nuevos derroteros. Estarán felices por ti.

“Jugar a ser pequeño no sirve al mundo.” Al liberarnos de nuestros miedos, nuestra presencia automáticamente libera a los demás. Nacimos poderosos y la manera de manifestar nuestra grandeza interna es dejar lucir nuestra luz propia y esparcirla a los demás que seguramente querrán imitarnos haciendo lo mismo, y no como el sapo que nunca pudo con la brillantez de la luciérnaga y prefirió matarla que seguir su luz.

Asegurémonos que ese brillo ilumine caminos nuevos. No vaya a ser que el resplandor fulmine y ciegue nuestras posibilidades.

NIÑOS CON PROBLEMAS EN LECTO-ESCRITURA: CAUSAS Y FORMAS DE ABORDAJE EN LA CLÍNICA Y EN EL AULA

Comienza el viernes 25 de agosto – 5 clases quincenales

JPG DIAPO LENG JUNIO 2017

PROGRAMA CURSO: “DETECCIÓN TEMPRANA DE LAS DIFICULTADES DEL LENGUAJE” – Procedimientos e informes.

“Los límites de mi lenguaje, representan los límites de mi mundo”. Ludwing Wittgenstein

Objetivo del curso:

El objetivo de este curso es compartir con docentes y terapeutas, los estudios realizados y la experiencia de años de ejercer la clínica. En este caso nos ocupamos de los problemas de lenguaje y la detección de los indicadores que, generalmente, comienzan en el aula y si persisten continuarán en el consultorio de los terapeutas del lenguaje: fonoaudiólogos, psicopedagogos, logopedas, etc. Por ello es que iniciamos este curso con un conocimiento general sobre las bases neurobiológicas que permiten el desarrollo del lenguaje para luego adentrarnos en las especificaciones conceptuales descritas por la psicogenética, psicolingüística y luego neuropsicológico.

Veremos entonces aspectos relacionados con la fonética, la comprensión del lenguaje, la lectura y la escritura, para luego hacer foco en las dificultades más comunes que podrán detectar los docentes y la forma de abordaje, para la labor clínica de psicopedagogos y psicólogos educacionales. En este sentido, pondremos claro sobre oscuro en temas siempre conflictivos como la Dislexia, su origen, su detección y su forma de abordaje. Además, explicaremos con claridad otras disfunciones más sutiles para el diagnóstico como disgrafía, disortografía, Trastorno apracto-agnósico y Disfasia, como también las pruebas sugeridas para cada caso.

Queremos recordarles que este curso como todos los que este equipo diseña, tiene un objetivo formativo y no evaluativo, por lo que, durante el cursado, no requieren de días y horarios estrictos. Y para la presentación la Evaluación final, sencilla y referida al material brindado, otorgamos un plazo de hasta 90 días a partir del día de finalización del curso.

Sean ustedes bienvenidas a nuestros grupos

Introducción.

Procesos generales, bases neurobiológicas y modelos psicolingüísticos del desarrollo del lenguaje.

El cerebro lector.

Dispositivos básicos para el desarrollo del lenguaje: Gnosias y Praxias, Atención, Memoria.

Conciencia fonológica.

Niveles de desarrollo del lenguaje.

El cerebro escritor

La ardua tarea de “hacerse” autor.

Comprensión lectora

A comprender también se aprende.

Dificultades en la lectura y/o la escritura.

 Características de las dificultades y orientaciones para su detección y cómo trabajar en la clínica y en el aula. Pruebas específicas para cada trastorno.

  • Dislexia
  • Trastorno Apracto-agnósico
  • Disortografía
  • Disgrafía
  • Disfasia

 Dificultades más severas en la comprensión del lenguaje:

  • Trastornos de etiopatogenia afásica.
  • Trastorno semántico-pragmático.
  • Trastornos del lenguaje y matemáticas.

 Dificultades en la expresión del lenguaje.

Trastornos emocionales y patología del lenguaje: Mutismo selectivo, Disfemia.

Lenguaje y déficit intelectual

Lenguaje y comunicación en Trastornos del espectro autista.

Lenguaje y Epilepsia.

 Profesores y asesores de este curso:

Prof. y Lic. Mario Valdez – Docente de grado y posgrado Universidad Blas Pascal (1)

Prof. Lic. Y Neurops. Silvia Pérez Fonticiella – Docente de grado y posgrado Universidad Blas Pascal (1)

(1)       Ver CV en cordobapsicopedagogianeuropsicologia.com

 Modalidad: Totalmente a Distancia – 40 horas

Cursado: 5 clases quincenales con envío de material, bibliografía y ejemplos. Al final debe realizarse una Evaluación Final

 Inicio:        Viernes 25 de AGOSTO de 2017 –

 Inscripciones: Abiertas

 CERTIFICACIÓN: Se otorgará certificado de aprobación del Curso. Una vez finalizado el mismo, se enviará por e-mail.

Más información: cordobaaprendizaje@gmail.com