Este fin de semana charlamos con Fernando Pessoa

LA COCINA DE LAS PALABRAS

Un verdadero ícono de la literatura portuguesa

LA HORA DEL DIABLO

Salieron de la estación, y, cuando llegaron a la calle, ella se asombró al ver que estaba en la misma calle en la que vivía, a pocos pasos de casa. Se detuvo. Luego se volvió hacia atrás, para expresar ese asombro a su compañero; pero detrás no había nadie. La calle presentaba un aspecto lunar y desierto, y no había un edificio que pudiera ser o parecer una estación terminal de trenes.
    Aturdida, somnolienta, pero interiormente despierta y alarmada, fue hasta su casa. Entró, subió; en el piso de arriba encontró a su marido, que aún estaba despierto. Estaba leyendo en su despacho, y, cuando ella entró, dejó el libro a un lado.
    Ella le dijo:
    —Todo ha ido muy bien. El baile ha sido muy interesante.
    Y añadió, antes de que él preguntara:
    —Unos conocidos que había en…

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