PANDEMIA: EL MUNDO DADO VUELTAS ¿QUÉ PASARÁ CON NIÑOS Y ADOLESCENTES? Por Mario Valdez

La vida es algo que pasa en otro lado…

La situación de emergencia mundial ha cambiado literalmente los hábitos y costumbres personales, pero también la dinámica de funcionamiento familiar en todas las sociedades. Los ritmos laborales se acallan, el tiempo para dedicar a la familia se extiende, la tolerancia se pone a prueba, las máscaras se caen, la economía familiar se derrumba, los niños se aburren, los padres disienten, los resentimientos reprimidos se manifiestan, la televisión y el cine en casa crece en la demanda…. Todo parece estar patas para arriba. El hogar como refugio para relax y el descanso se convierte en el único escenario donde pasa “todo” y nadie se sentía preparado para ello. Pero en este caso, quiero poner la lupa sobre los niños y adolescentes, quienes ven afectada su intimidad, sus horarios y sus rutinas, aparentemente con menos preocupaciones que los adultos, pero con sus propias conflictivas “al rojo vivo”.  Los adultos hablamos de la necesidad de reinventarse, de crear nuevas fuentes de ingresos, sentimos que la estresante vida cotidiana en la oficina o en taller, después de todo tenía su costado positivo y que después de todo, no está tan mal el trabajo que tenemos. Pero, ¿qué pasa en el mundo de niños y adolescentes? De pronto, todas las exigencias cotidianas desaparecen: los retos de papá por los objetivos pendientes, la insistencia machacona de mamá sobre los horarios y tareas pendientes de la escuela y las actividades extraacadémicas: -¡apurate, que en diez minutos salís para inglés!; -¿Hiciste el trabajo de sociales?; -¿Por qué la maestra me escribió esa nota?; -Nada de televisión ahora, tomás la leche y te ponés a trabajar….

Aquello que en principio parecía una reivindicación divina que venía a poner justicia a su cansancio, comienza a transformarse en una pesadilla de aburrimiento, de agobio por el encierro. Todo el día encerrado, ¡qué injusto! La conducta comienza a resquebrajarse, los nervios de mamá y papá circulan en la familia y son absorbidos por los niños, quienes agregan desazón y angustia a su vida alterada por completo. Esa es nuestra realidad ahora, pero ¿qué ganan y qué pierden los chicos con esta nueva dinámica familiar?

Los aspectos positivos no son pocos. Las presiones son menores, los horarios se relajan, mamá se transformó en una maestra integradora que fiscaliza todas las clases virtuales de maestras y profesores, los permisos para el uso de dispositivos de juegos son mayores, el tiempo de sueño es mayor y por tanto el descanso también lo es, las reglas estrictas de la casa se desmoronan, el tiempo de juego con hermanos y padres aumenta. Todo ello no es poco, en esta sociedad competitiva que pretende que los niños “aprovechen” el tiempo en múltiples actividades “útiles” en detrimento del juego y el desarrollo armónico del niño o adolescente.

Pero también existen cosas que se perdieron, más allá de los contenidos escolares. Escenarios sociales de convivencia con pares, sometimiento a las reglas en contextos exógenos, aprendizaje de la organización de la vida a partir de los compromisos, consensos y disensos permanentes con iguales y profesores, valoración del esfuerzo cotidiano, planificación, fortalecimiento de la personalidad, crecimiento psíquico y social, aprender a ser “sujeto”, aprender a ser “alumno”. En el plano cognitivo, ejercitar sus funciones cerebrales superiores, someterse al conflicto cognitivo, desarrollar estrategias de aprendizaje y conciencia del error, lograr autoría de pensamiento, estimulación de las capacidades visoespaciales, memoria, atención y, en general, todo aquello que implican las funciones ejecutivas, es decir, nada más ni menos que acompañar el proceso de crecimiento físico con el desarrollo neurocognitivo.

Los adultos sólo esperamos la ocasión para retomar “la vida anterior”, en lo posible, pero es diferente para niños y adolescentes quienes atraviesan una espiral de crecimiento mucho más dinámica y transformadora, porque ellos no pueden, no deben y no quieren, sólo volver a la vida anterior. Padres, docentes y terapeutas, deberemos pensar las estrategias para el abordaje de esos “sujetos en construcción” que esperarán de nosotros mucho más que la vida anterior a la pandemia.

EQUIPO IINNUAR

Prof. Lic. Mario Valdez – Neuropsicología del Aprendizaje

FUNCIONES EJECUTIVAS Y FLEXIBILIDAD COGNITIVA

OBJETIVO DEL APRENDIZAJE Y UN CASO PARA REFLEXIONAR ENTRE DOCENTES Y TERAPEUTAS

EL ROL DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS EN LA ENSEÑANZA DE LA ALFABETIZACIÓN.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE.

Describir como las funciones ejecutivas a un proceso cognitivo que influye en el aprendizaje de la alfabetización y el éxito académico.

  1. Describir la importancia de las habilidades del lenguaje en el desarrollo y mejora de las funciones ejecutivas.
  2. Describir las características de los alumnos que requieren evaluación de las funciones ejecutivas
  3. Describir la naturaleza de las evaluaciones de las funciones ejecutivas.
  4. Describir la intervención para mejorar las funciones ejecutivas, el lenguaje, la alfabetización y el aprendizaje académico.

Las funciones ejecutivas son el proceso mental que permite a los individuos regular sus pensamientos y comportamientos. Los padres y educadores esperan que los escolares y adolescentes aprendan a iniciar, controlar y lograr cumplir con una multitud de tareas de aprendizaje académico y conductas de interacción, que son dependientes de las funciones ejecutivas.

Los estudiantes necesitan el control ejecutivo que regula la focalización de la atención, la planificación de las acciones, razonamiento, el recuerdo, la integración de las experiencias pasadas con el entorno presente, la toma de decisiones, tanto, como poder identificar las acciones más eficientes vinculadas a la participación social y lograr autorregulación emocional.

La función ejecutiva y las habilidades del lenguaje tienen una relación continua y recursiva que apoya al aprendizaje. Las funciones ejecutivas competentes, proporcionan la base cognitiva para el crecimiento del lenguaje y aprendizaje académico.

Los aprendices emplean regularmente el lenguaje para regular sus funciones ejecutivas y aprender conceptos académicos y habilidades. El lenguaje, ayuda a los aprendices, como mediador y control de los procesos ejecutivos que marcan el aprendizaje académico. Esto es especialmente importante para el aprendizaje basado en el lenguaje, que implica la alfabetización.  Entonces, con un mejor aprendizaje, los estudiantes tienen más conocimientos de respaldo y experiencia para la tarea usando las funciones ejecutivas y desarrollando el incremento del lenguaje.

Las habilidades del lenguaje pueden ser, a la vez, causa y consecuencia del aprendizaje. Esta relación multidireccional se ilustra en la figura que sigue, la cual representa cómo, las funciones ejecutivas, el lenguaje y el aprendizaje, son capacidades que se apoyan mutuamente.

La alfabetización, en esta conceptualización, es una capacidad del lenguaje y es, además, un tipo específico de aprendizaje que involucra muchas habilidades y procesos.

Se intenta describir cómo, los aprendices, pueden usar el soporte del lenguaje y desarrollar las funciones ejecutivas y recíprocamente cómo, el crecimiento de las funciones ejecutivas, pueden mejorar el lenguaje oral, la alfabetización y el aprendizaje académico. También se intenta dar estrategias basadas en el lenguaje para ayudar a los estudiantes a regular aprendizaje y conductas de modo que puedan tener éxito en lo académico y en la interacción social.

El caso Pablo

Pablo tiene 11 años, y se observa que le cuesta mucho buscar, seleccionar y procesar información para hacer sus trabajos escolares y aplicar sus conocimientos previos a los nuevos aprendizajes. El niño denota un pensamiento bastante rígido, con dificultad para cambiar adaptativamente el foco de su atención y poder redireccionar así sus recursos cognitivos a diversas perspectivas o a completar consignas variables.

Por ejemplo, tiene dificultad para darse cuenta de que la multiplicación y la división son procesos inversos. El puede multiplicar y dividir, pero tiene mucha dificultad para usar los procesos recíprocos o en una forma complementaria.

El docente de Pablo utiliza facilitadores verbales como estrategia para ayudarlo a poner los conceptos e ideas en palabras, y de este modo. trata de comprender sus procesos de razonamiento. El considera que Pablo tiene dificultades para organizar conceptos, y llama a esta dificultad “pensamiento por conexiones” o pensamiento asociativo.

Además, el maestro observa que, en circunstancias emocionales y sociales, Pablo puede tener dificultades para comprender cómo pueden existir condiciones competitivas. Señala que, Pablo declaró, que no entendía por qué algunos estudiantes estaban contentos y tristes al final del año escolar, no pueden ser ambos a la vez, en su razonamiento Sus maestros emplean estrategias para promover el pensamiento crítico, la toma de perspectiva de pensamiento inferencial, la generación de  alternativas y preguntas metacognitivas y lo ayudan a darse cuenta de cómo la flexibilidad en la razón, el ser capaz de captar diversas perspectivas,  es importante para aprender información de nivel superior y manejar eventos de la vida, sobre todo desarrollar habilidades sociales.

El desafío será pensar cómo aplicaría lo leído en cada uno de los casos de los niños que atendemos, tanto en el aula como en colnsultiorio.