SER DOCENTE HOY: UN FINO JUEGO DE AJEDREZ – Por Mario Valdez

Los docente de hoy deben jugar piezas clave que comprometen la territorialidad, la transferencia, contra-transferencia y también lo imaginario; todo en ese pequeño mundo que es el aula

docente hoy

Retórica del aula. Alumnos diferentes con una metodología que permanece.

Para el filósofo Aristóteles, padre de la retórica, esta disciplina constaba de tres operaciones fundamentales: la “inventio”, operación dedicada a la búsqueda de argumentos que permitan persuadir al auditorio sobre el tema a tratar. La “elocutio”, referida a la búsqueda de las palabras más adecuadas para la transmisión del tema en cuestión y la “dispositio”, operación consistente en el ordenamiento y disposición de las ideas, en función del objetivo a transmitir. Esta disposición operacional de Aristóteles, pareciera ser la clave sobre las que los docentes deberían elaborar las estrategias áulicas, en especial cuando se trata de la pedagogía de grupos heterogéneos y teniendo en cuenta la formación para una enseñanza “monocrónica”, (como la denomina Flavia Terigi), recibida en los institutos de formación docente. En efecto, elementos propios de la retórica como la oposición de ideas, la relación de causa y efecto y, en definitiva, el saber construido a partir de los saberes previos contextualizados, debería ser la manera de evitar que alumnos diferentes, provenientes de contextos culturales diferentes al de los docentes, produzcan la fractura de la transferencia áulica, la que termina por apartarlo del ideal que proyecta sobre su función; esta frustración provoca, de esta manera, una reacción de segregación y rechazo en el docente, por lo que finalmente acaba por refugiarse sólo en la profesionalización de su quehacer didáctico para defender su fuente laboral.

En la propia voz de los docentes, es común escuchar lamentos por la angustia que le provoca el hecho de no poder tramitar el malestar producido por su función, malestar que a veces lo lleva a soluciones paliativas de evasión, como la de alegar estrés y pedir licencia. Pero en realidad, es probable que ese docente no logre leer en ciertas actitudes de los alumnos, un pedido de atención como manifestación de su propio malestar o sufrimiento, situación que le impele a reaccionar con rechazo ante lo que considera falta de disciplina y autoridad, aunque inconscientemente se trate de la angustia provocada por lo que siente como un fracaso profesional, aunque difícilmente esto sea reconocido y se logre ponerlo en palabras.

Las territorialidades de la identidad en el aula.

En el “territorio” escolar, más precisamente en el aula, contexto socio-histórico de interacción dialéctica entre docente y alumnos, se construye gran parte del proyecto identitario de los seres humanos. El aula se convierte así en un espacio biográfico singular, relacional, donde enseñante y enseñados co-construyen, de manera compleja, un discurso dialogal entre tiempos, entre generaciones, entre posiciones asimétricas de poder y de saber, a través de la interacción entre las múltiples de voces que inauguran el espacio.

Hablar de territorio, en este caso, refiere al espacio de interacción necesario para una entidad geo-antropológica-social; la territorialidad, entonces, se vincula con la forma de gestionar relaciones entre los individuos, las sociedades y los estados. Pero este territorio representacional, que es exclusivamente inherente al ser humano,  presenta determinadas características que, con base científica, ha estudiado bien la etología respecto de la psicología del comportamiento animal.

En la misma línea del concepto de territorialidad, sujeto y medio ambiente interactúan, pero a diferencia del mundo animal, el sujeto posee una percepción sobre su propio mundo, lo que le permite elaborar hipótesis al respecto. Esta información que elabora le sirve al sujeto para delimitar, a su vez, la distancia social que permitirá las interrelaciones e intercambios con los otros; le servirá, por lo tanto, para construir su zona de seguridad. Para Deluze y Guattari, la función de la “territorialidad” permite al sujeto regular el acceso o cierre al territorio, es una construcción dinámica que posibilita la supervivencia, la expansión y el resguardo.

Ese territorio será también un espacio dedicado a la trans-codificación, en el que se produce un activo movimiento de negociación de significados, así como el despliegue de conductas y marcas, todos elementos que constituyen el “territorio” y le  imprimen una funcionalidad territorial.

Sobre la base de estos conceptos, puede distinguirse en el aula un territorio como espacio de construcción del sujeto docente, como también los territorios delimitados por  cada alumno; pero existe otro territorio, al que se puede llamar: espacio de intersección, esa “franja de Gaza”, en el que ambos se cruzan y donde se llevan a cabo las acciones. El espacio de intersección cumplirá así una función necesaria para el intercambio y permitirá que la tarea de la enseñanza sea llevada a cabo. Cada uno de los actores, dentro del aula, pondrá en juego una serie de conductas como respuesta al estímulo de las interacciones en el aula: gritos, juegos, llamados de atención, reclusión, dispersión, sumisión o postura catatónica.  Para los autores, en línea con la metáfora musical, estas conductas responden a: “motivos”, “ritmos”, “contrapuntos”, movimientos que se producen en forma “rítmica”, por lo que además de marcar un territorio, devienen en un “estilo”. Deleuze plantea que todo individuo en pos de tener un equilibrio, alterna entre tres momentos o movimientos existenciales: caos, organización y salida, los que  se constituyen en movimientos rítmicos que se reiteran, pero desde su perspectiva. estos son “movimientos productivos de la vida

misma”, es decir que no son reproducción a pesar de repetirse, porque “la diferencia está en los ritmos”; a este concepto, tomado de la teoría musical, los autores lo llaman: ritornello[1]

La característica del ritornello en acción, en los territorios, es que se repite para producir algo diferente, no para “reproducir”. Dicen Deleuze y Guattari:

En las líneas motrices, gestuales, sonoras que marcan el recorrido habitual de un niño, se insertan o brotan “líneas de errancia” con bucles, nudos, velocidades, movimientos gestos y sonoridades diferentes.   (1994: 318)

Los autores desnaturalizan la definición de territorio como algo solamente  heredado; en cambio, lo consideran el producto del rito funcional que deviene expresión, por lo tanto producto de un  acto creativo.

Para que un niño aprenda, es necesario que construya un vínculo con el objeto de conocimiento y con el mediador que operará entre ambos, en este caso: el docente. Si se piensa desde la perspectiva de la territorialidad, (Deluze y Guatari), tanto docente como alumno tiene un territorio construido y en proceso aún de construcción. Para enseñar y para aprender, es necesario crear una zona de intersección entre esos territorios donde se producen los intercambios.

Por su parte, S. Freud en su texto: “Recordar, repetir y reelaborar” (1914), expresa que la repetición opera como una resistencia a recordar, como una manera de actuar lo reprimido. El autor concibe que una de las funciones de la repetición tiene que ver con  un mecanismo del fenómeno transferencial que permite  reelaborar el recuerdo a través de del mecanismo transferencial.

Pero además, es necesario que el docente conozca el efecto ritornello, que podrá observarse en el aula como conductas variadas en los alumnos, pero cada conducta es un acto creativo en sí, cada conducta es un mensaje en una botella tirada al mar, que espera ser recogido y comprendido.

La transferencia en el aula.

En la actividad docente la transferencia juega un rol de magna importancia, aunque no siempre  sea reconocida por los docentes como tal. Es común que los docentes sean conscientes de los sentimientos de afecto o rechazo que se genera entre él y los alumnos, pero la tendencia es que considere estos vínculos como personales, como sentimientos que los alumnos expresan hacia su persona y no a su rol, situación que finalmente influirá negativamente, tanto en el vínculo como en la tarea.

La palabra, como expresión de comunicación interpersonal, circula en todas las direcciones, pero principalmente en forma vertical y descendente; el discurso predominante se refiere principalmente a los contenidos curriculares, despojado del conocimiento vivencial, subjetivo y contextual; no es una práctica habitual que se le pida al alumno que hable de sí. En tanto, el docente transmite un saber generado de forma externa a sí mismo, un saber que le fue impartido y que a su vez, su misión es la de retransmitirlo a sus alumnos. Es entonces esta relación racional la que determinará, en parte, la naturaleza de la transferencia que el alumno genere sobre el docente.

A su vez, el docente siente sobre sí la carga profesional de quienes ejercen poder sobre él, como la dirección, la supervisión, en definitiva el empleador. Esta situación lo lleva a reprimir la expresión de sus sentimientos, de sus miedos, de sus inhibiciones, ante el riesgo de que su imagen se vea deteriorada frente a los demás que ejercen poder sobre él. Ahora bien, la rigidez impuesta por la situación de vulnerabilidad que le imprime esta cadena de discursos formales, terminan por encriptar su ser subjetivo para transformarlo en un instrumento del sistema, carente de la posibilidad de realizar una reflexión sobre sí mismo como de su práctica docente.

¿Cómo puede el docente convivir con su propio ser automatizado, que debe reprimir sus emociones y la responsabilidad social de convertir a sus alumnos en ciudadanos?; ¿Cómo metaboliza el docente la rebeldía manifiesta, originada en el genuino deseo de los alumnos de rechazar los roles impuestos, de oponerse al deseo de los padres, a colidir con los valores marcados por la tradición?; ¿Con qué herramientas revierte en el aula estos factores constitutivos convertidos en síntoma inhibidores del deseo de aprender para lograr transferir conocimiento e infundir valores como la responsabilidad y la libertad?

Esta trampa relacional en la que el docente se ve inmerso, se canaliza por la vía de la contra-transferencia: No le es posible conocer el origen de la proyección transferencial de cada alumno sobre sí, por lo que se ve impelido a actuar, haciéndose cargo de esos sentimientos proyectados.  De esta manera, estará expuesto a manifestar actitudes contra-transferenciales, positivas o negativas, hacia cada niño en particular y hacia el grupo en general.

Un mayor conocimiento de los mecanismos transferenciales de los alumnos hacia el docente, permitiría una práctica más fluida, además de la posibilidad de discernir mejor los actos específicos de la función y aquellos que son estrictamente personales, es decir, poder trabajar sobre la implicación de su historia personal, en la tarea.  Si se considerase con mayor entusiasmo los aspectos de la transferencia, podría administrarse mejor la ambivalencia de relaciones duales, interpersonales, que suelen derivar en conflictos y enfrentamientos, con el importante costo que ello implica.

La transferencia es una herramienta fundamental para construir el conocimiento en el aula. Si bien los niños responden, primariamente, a la adquisición de conocimientos en función de los significantes parentales, a partir de la transferencia como canal de comunicación el docente se transforma en la referencia vital de la pulsión epistemofilica.

Lo imaginario en el aula.

El vínculo que se genera en el aula, favorece, ciertamente, las implicaciones imaginarias, favorecidas por el desconocimiento de la existencia de la transferencia sobre su rol docente, a la que le otorga una concepción personal que viene a nutrir una satisfacción de tipo narcisista. El yo en su conjunto devela la necesidad de amar y ser amado, por lo que el docente puede identificarse en ocasiones con un rígido superyó o bien con el ideal del yo, dentro de este juego de seducción que le impulsa a ser excesivamente amable, comprensivo, asistencial, maternal o paternal, como también en ocasiones extremadamente rígidos. Esta dinámica se produce también en los alumnos: algunos pueden cumplir con la consigna como medio para buscar el halago del docente y así satisfacerlo y a la vez reforzar su autoestima; mientras que otros pueden sentirse excluidos de esta fascinación y actuar de manera restrictiva con la tarea, e incluso sabotearla, como forma de demandar una atención personalizada y amorosa.

Estas situaciones muestran que las cuestiones subjetivas subyacen en el discurso del aula, pero este tipo de vínculo distorsiona la relación con lo simbólico, en su función de reforzador de la castración, que le permitiría a los sujetos libidinizar el objeto de conocimiento. Por el contrario, las representaciones imaginarias actúan de  barrera para dar lugar a este “tercero separador”.

Prof. Lic. Mario Valdez

[1] En términos musicales generales, un ritornello es la repetición de una sección o fragmento de una obra. . Deriva del término italiano que significa “pequeño retorno”, “retornillo”.

Autor: IINNUAR INVESTIGACION DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO PSICOPEDAGOGÍA, NEUROPSICOLOGÍA, PSICOLOGIA, PSICOSOCIOLOGIA, NEUROLOGÍA

Diagnóstico , Tratamientos, Clínica individual e institucional : Neuropsicología - Psicopedagogía. Sociología clinica- Neurología - Consultoría Capacitación profesional Interconsulta y Supervisiones de Casos Clínicos . Asesoramiento y dirección de Tesis - Especialistas en aplicacion de NTics a la Educación. Cambridge Teaching with ICT award Investigación Consultoria Diagnóstico Tratamientos Evaluación Neuropsicológica - Estimulación Cognitiva Consultorio presencial y on-line

Un comentario en “SER DOCENTE HOY: UN FINO JUEGO DE AJEDREZ – Por Mario Valdez”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s