¡PADRES BAJO SOSPECHA! CUANDO EL SÍNDROME DE MUNCHAUSEN SE VINCULA CON LA EPILEPSIA – Por Silvia Pérez Fonticiella

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El síndrome de Munchausen por poderes es una forma poco habitual de maltrato infantil, descripto en el año 1977 por el pediatra británico Sir Samuel Roy Meadow. En este síndrome, el niño es víctima por parte de uno o de ambos padres o cuidadores, de una repetida simulación o provocación de síntomas que exigen permanentes controles médicos y tratamientos así como procedimientos diagnósticos habitualmente invasivos e igualmente nocivos para el niño.

Es necesario diferenciar bien, entre los síntomas de  conducta simulada, con los que caracterizan al síndrome de Munchausen. Las personas con síndrome de Munchausen no tienen como motivación la búsqueda de compensaciones económicas, mientras que los “simuladores” lo hacen, por ejemplo, para para obtener una pensión por discapacidad o tener fácilmente a su alcance prescripciones de drogas; según mi perspectiva, estudios y experiencia clínica, el móvil de los  sujetos con Munchausen tiene componentes inconscientes vinculados al deseo de ejercer poder, de experimentar el control total sobre el otro. Algunos investigadores piensan que el móvil está en la búsqueda de atención, en el protagonismo que adquiere ese padre o madre que se muestra tan “dedicado” a su hijo. Para los profesionales de la Psicología que nos interesa reflexionar sobre la base inconsciente de este síndrome creo que la lectura de la lectura de las obras de Melanie Klein y su minuciosa descripción de las ansiedades tempranas en los vínculos madre-hijo, especialmente los desbordantes y masivos sentimientos de envidia, agresividad, apoderamiento que se producen en los intercambios de la díada, pueden resultar importantes para ayudarnos a pensar y comprender mejor este fenómeno en cada caso clínico.

Cuando el profesional de la salud entrevista a los padres, uno de los síntomas que aparece argumentado en forma más frecuente en relación con Munchausen, es el de  las crisis convulsivas o episodios relatados por los padres; creo que este relato deliberadamente induce al error, con el fin de insinuar que la sintomatología es de origen epiléptico. Ante la complejidad y variabilidad que presentan los fenómenos epilépticos y su diagnóstico, la Epilepsia resulta una patología elegida por estos padres antes descriptos, quienes intentan que sus niños sean erróneamente diagnosticados como epilépticos.  Fernández Jaen, Castroviejo y colaboradores, describen la situación en un paciente de 8 años,  de esta manera:

. “Los fenómenos críticos pueden ser fácilmente inventados o inducidos por cualquiera de los padres. Para la provocación de estas crisis se han realizado distintas maniobras recogidas en la literatura científica: sofocación, presión en el seno carotídeo, intoxicación con fenotiacinas, antidepresivos tricíclicos , cloruro sódico…. Al no existir datos objetivables –analíticos, radiológicos o neurofisiológicos–, que permitan rechazar de forma absoluta el diagnóstico de epilepsia, el médico puede ser conducido a un diagnóstico erróneo por una historia clínica bien construida por el padre perpetrador. El manejo y diagnóstico final se hace aún más difícil cuando el paciente ha presentado o presenta de forma ocasional crisis convulsivas reales que se alternan con crisis ficticias frecuentes. Sin embargo, el SMPP es una de las causas que debe descartarse ante la sospecha de epilepsia refractaria al tratamiento “

Munchausen es un síndrome de difícil diagnóstico que desafía a la Medicina y a la Psicología Forense y que requiere de importante experiencia clínica para su detección y manejo por parte de los profesionales involucrados, y una sólida colaboración y postura científica y ética entre los miembros del equipo que atiende el caso. Hay referencias en la bibliografía sobre el tema sobre graves errores en los que se  manejaron casos de muerte súbita del lactante como “asesinatos” aduciendo síndrome de Munchausen de los progenitores. Se generó una especie de “casa de brujas” por parte del colectivo médico hacia los padres de familias en las que se producían más de una muerte  súbita basados en la aplicación ortodoxa de las palabras de Meadow, quien sentenció:  “…la muerte súbita de un niño en una familia es una tragedia, dos muertes son sospechosas, tres son asesinatos, hasta que se demuestre lo contrario”. (Meadow: El ABC del maltrato infantil, 1997)

Uno de los mayores problemas que enfrentan los clínicos es que se cuentan con pocos datos sobre su incidencia o prevalencia real.

Como inferirán, es fundamental poder hacer un diagnóstico precoz de esta patología, que lleva a una elevada morbilidad y mortalidad de los niños que han sido objeto de esta forma de malos tratos infantiles

Meadow, pudo reunir algunos indicadores comunes en la presentación de este sindrome, que pueden tomarse como señales de alarma de estar ante la presencia del síndrome de Munchausen por poderes

  1. El padecimiento del niño impresiona como una enfermedad inexplicable y prolongada que confunde al colectivo médico.
  2. Síntomas y signos inapropiados o incongruentes, que están presentes especialmente cuando está la madre.
  3. Historial de Tratamientos que han resultado infructuosos o que han sido mal tolerados. La madre informa que el medicamento le hizo mal; en otros casos el profesional observa que a pesar de la medicación no hay resultados efectivos.
  4. La madre informa que su hijo no puede comer algunas comidas, ella aduce que padece de alergia a algunos alimentos, esto es una forma de justificar, el bajo peso, la desnutrición, la anemia, la insuficiencia de determinados componentes necesarios para el organismo que aparecen con valores muy bajos en los estudios de sangre y orina que se le realizan al niño.

5.Las madres  impresionan como “super” madres, que lo hiper cuidan, que son hiper presentes  a los ojos de las enfermeras y médicos que los tratan; en general no quieren apartarse de la cama del niño,  pero paradójicamente, no se las observa angustiadas o preocupadas por la enfermedad que puede presentar su hijo.

  1. Se han observado varios casos en familias en las cuales han ocurrido muertes infantiles inexplicadas, imaginen lo complejo que resulta detectar el deceso de un niño por muerte súbita o por muerte inducida de algún modo o por falta de cuidados; en la clínica hemos visto algún caso donde los padres le retiran la medicación antiepiléptica como forma que el niño continúe presentando convulsiones y estando en la categoría de “enfermo”; también los especialistas han encontrado casos en familias con muchos miembros a los que se les atribuyen trastornos graves y diferentes. Ahí el discurso de la madre o padre, se centra por ejemplo en expresiones como: “es igual que lo que le pasaba a mi papá”; “en mi familia todos tenemos problemas si comemos verduras…” ; él nunca pudo viajar en colectivo porque vomita igual que le pasaba a mi hermano…”. En otros casos, entendidos como Epilepsia, en que los médicos no constatan eficacia de la medicación, debido a que los padres han alterado de alguna forma la dosificación, se los diagnostica como Epilepsia Refractaria y toda esta serie de sucesos desafortunados,  provocados, deteriora aún más el inestable bienestar del niño.

Debido a que las investigaciones de estudio de casos han mostrado un elevado número en los que se vinculan Epilepsia y sindrome de Munchausen, donde se han podido constatar la presencia de señales de alarma que describio Meadow, algunos investigadores proponen que es necesario considerar la posibilidad de SMPP como un diagnostico diferencial de Epilepsia.

El pronóstico a nivel biológico, psicológico y social de los niños maltratados, especialmente sometidos a través de este síndrome, es desfavorable. Hay que tener en cuenta, que tanto se les retira la medicación recetada por su médico, como se le suministran por cuenta de los progenitores medicamentos o sustancias que empeoran su situación. Todo esto lleva a que se produzca una elevada mortalidad o secuelas psicológicas en los pacientes que persisten en diferentes grados y formas en la adultez. Se han constatado alteraciones comportamentales y emocionales importantes,  en diferentes dimensiones de la vida adulta de los niños que fueron maltratados por este síndrome, y en muchos de los casos se pudo constatar cómo estas personas repetían el  maltrato del que fueron objeto en su infancia,  bajo la forma del síndrome de Munchausen hacia sus propios hijos.

 Prof. Neuropsicóloga Silvia Pérez Fonticiella.

Consultora en Neurociencia Cognitiva.

Autor: IINNUAR INVESTIGACION DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO PSICOPEDAGOGÍA, NEUROPSICOLOGÍA, PSICOLOGIA, PSICOSOCIOLOGIA, NEUROLOGÍA

Diagnóstico , Tratamientos, Clínica individual e institucional : Neuropsicología - Psicopedagogía. Sociología clinica- Neurología - Consultoría Capacitación profesional Interconsulta y Supervisiones de Casos Clínicos . Asesoramiento y dirección de Tesis - Especialistas en aplicacion de NTics a la Educación. Cambridge Teaching with ICT award Investigación Consultoria Diagnóstico Tratamientos Evaluación Neuropsicológica - Estimulación Cognitiva Consultorio presencial y on-line

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