¿CÓMO SABER SI UN HIJO TIENE RASGOS PSICOPÁTICOS?

psicopat

http://trome.pe/actualidad/como-saber-si-hijo-tiene-rasgos-psicopaticos-noticia-1660107

PSICOLOGÍA: LOS SECRETOS DE FAMILIA EN LA CONSTITUCIÓN DEL SUJETO – Por Silvia Pérez Fonticiella y Mario Valdez

secretos

Nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos”

Eduardo Galeano.

La transmisión familiar forma parte del bagaje constitutivo del sujeto y será este mismo el encargado de transformar lo heredado con su singularidad, para ser definitivamente sujeto, portador de semejanzas y a la vez diverso de las inscripciones familiares. Esta herencia estará significada con valores, modelos y deseos, pero también con los efectos de sucesos traumáticos de las generaciones que preceden al sujeto, ya que los acontecimientos no elaborados forman parte también de los significantes que habrán de heredarse. M. Mannonni expresa: “Al hacer en la realidad tabla rasa del pasado, los adultos olvidaron que el discurso del pasado seguía estando inscripto en el inconsciente del niño y continuaba produciendo sus efectos en el nivel del síntoma”. De esta manera, el niño se vuelve el soporte de lo que los padres o la familia no puede afrontar.

Aquello que conforma un secreto familiar por contenidos que avergüenzan, que duelen, que intentan ser olvidados,  pueden producir algún tipo de perturbaciones en los sujetos que se están conformando. Dice Faimberg: “Aquello no tramitado en el psiquismo de los padres y antepasados, puede inundar el psiquismo infantil por vías identificatorias. De tal modo, excesos no elaborables ocupan al niño, cuyo psiquismo se encuentra demasiado lleno”. Estas circunstancias, indudablemente, afectan no sólo los procesos de simbolización sino la forma de acercamiento al aprendizaje.

El secreto personal en sí mismo no es el problema, ya que ese espacio de pensamiento es parte de la intimidad y debe ser respetado, ya que favorece los procesos de simbolización, pero no sucede lo mismo con los secretos familiares. Estos tienden a afectar y debilitar el pensamiento y la propia identidad, que aún está en proceso en el niño. Los secretos familiares están conformados habitualmente por mentiras, deformaciones de determinados episodios o por el silencio mismo sobre temas anteriores, de los que sólo se filtran los significantes porque son puramente inconscientes.

Tampoco significa que la verdad descarnada fuera el método recomendable, sino que a su momento todo debe ser planteado. Silvia Bleichmar habla de “sincericidio”, cuando un decir no corresponde y daña a un tercero. Dice la autora: “La moral pasa por el respeto al tercero y no por la defensa de la verdad en sí misma. La verdad es, pues, un bien que debe ser administrado con prudencia. (S. Bleichmar, 2007:34)

Alicia Fernández se refiere a la matriz primigenia, la que está conformada por madre-niño-padre, como una manera adecuada y necesaria para adquirir autonomía y aprehensión del mundo, en etapas que van desde las posturas más intuitivas hasta otras que denotan mayor grado de maduración, para una correcta incorporación de la lógica de las operaciones concretas, con miras hacia  la abstracción.

Para configurar su propia modalidad de aprendizaje, su propia manera de estar en el mundo, la niña debe des-simbolizar esa matriz primigenia con la que ha sido codificada por su familia. Todo hijo produce de alguna forma, en mayor o menor grado, una especie de “ruptura epistemológica” con las cosmovisiones, teorías y modelos de los padres que, inevitablemente, lo llevarán a re-encontrarse con nuevas significaciones que le permitirán escribir su propia matriz vincular significante.

Pensamos que los secretos familiares, conforman huecos, lugares vacíos en la matriz significante, que dificultan las posibilidades del sujeto de anudar su cadena de simbolizaciones  y producir  autoría de pensamiento.

En toda paternidad hay un doble discurso: uno manifiesto y otro es el discurso “de lo reprimido”. Un hijo siempre representa algo que incorpora, que se gana, pero también algo que se pierde.

Cada sujeto siempre debe confrontar con el problema del deseo, de la muerte y de la Ley como parte de la historia de su grupo de pertenencia; de este modo, se vuelve portador de imperativos, culpas y contradicciones. Los dobles discursos parentales, los abandonos, las pérdidas y lo secretos, tienen efectos poderosos sobre el niño. Desde los aportes del psicoanálisis se sabe que los hijos se hace cargo de la culpa de la separación de sus padres. Maud Mannoni cita el caso de Brian, paciente de la doctora Laing, quien dice textualmente: “Ahora que me reconocen como malo, sólo me queda ser malo”.

Hay que permitirse soñar despierto !!!!

niña gente sueños

DEJAR VAGAR TU MENTE PUEDE HACERTE MÁS PRODUCTIVO…. LET YOUR MIND WANDER CAN MAKE YOU MORE PRODUCTIVE. (ART. EN INGLÉS) Por Carolyn Gregoire

Soñar despierto tiene una función, ya que  la evolución no habría de dejar que  tanta energía metabólica se desperdicie, dice el Dr. Moshe Bar, neurocientífico cognitivo y autor de un nuevo estudio, sorprendente sobre el tema, quien dijo al  The Huffington Post. “Nos ayuda a prepararnos para el futuro, planificar, pensar en uno mismo y en los demás, y en general participar en simulaciones mentales que facilitan nuestra interacción con el medio ambiente.”

Leer artículo completo en :

http://www.huffingtonpost.com/2015/03/03/psychology-daydreaming_n_6752532.html?utm_hp_ref=tw

mujeres sueños soplar gato

BELLA POESÍA TANGUERA: “CAFÉ LA HUMEDAD” de Cacho Castaña

cafe la humedad

CAFÉ: “LA HUMEDAD” – Cacho Castaña

Humedad..
Llovizna y frío…
Mi aliento empaña
el vidrio azul del viejo bar.
No me pregunten si hace mucho que la espero:
un café que ya está frío y hace varios ceniceros.
Aunque sé que nunca llega
siempre que llueve voy corriendo hasta el café,
y sólo cuento con la compañía de un gato
que al cordón de mi zapato lo destroza con placer.

Café La Humedad, billar y reunión…
Sábado con trampas… ¡Qué linda función!
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me alejan de la muerte.
Café La Humedad, billar y reunión…
Sábado con trampas. ¡Qué linda función!
Yo simplemente te agradezco las poesías
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis días.

Soledad de soltería… Son treinta
abriles ya cansados de soñar.
Por eso vuelvo hasta la esquina del boliche
a buscar la barra eterna de Gaona y Boyacá.
¡Ya son pocos los que quedan!
Vamos, muchachos, esta noche a recordar
una por una las hazañas de otros tiempos
y el recuerdo del boliche que llamamos
La Humedad

tango pareja empedrado

TRASTORNOS EMOCIONALES DE LOS ADOLESCENTES DE HOY

trast adoleshttp://escuela.med.puc.cl/paginas/ops/curso/lecciones/leccion13/m3l13leccion.html

LAS PERSONAS MUESTRAN CONDUCTAS IMITATIVAS PARA PROCURAR ACEPTACIÓN SOCIAL – Por Mario Valdez

niño sigue abuelo

En los años 80, el psicólogo social Robert Zajonk,(1), ferviente estudioso de las conductas humanas y sus habilidades sociales, investigó las acciones miméticas del ser humano como facilitadoras de la socialización. Este psicólogo, sostiene que la imitación provoca simpatía y fomenta las relaciones sociales y también las relaciones comerciales. Asegura, por ejemplo, que las camareras reciben mayor propina cuando repiten el pedido de sus clientes. Zajonk, ha estudiado también el hecho de que las personas que conviven por mucho tiempo, tienden a parecerse. A este fenómeno lo llamó: “Transformación mimética” o mimetismo. Agrega en sus estudios que la finalidad única de estas conductas inconscientes, es la de ser aceptado por los demás. El actor Woody Allen, protagonizó por esos años el film “Zelig”, en el que se caricaturizaba estas conductas de imitación.

Esta capacidad de transformación mimética, comienza en los primeros días de vida de todo niño. Cuando escuchan gritar a otro bebé y con el objetivo de imitarlo, rompen en llanto, ya que es su único lenguaje posible; más tarde, a los tres o cuatro meses, imitan movimientos sencillos con la boca y aprenden a “sacar la lengua”, repitiendo el gesto de un adulto,  o de otro niño; ya a los nueve meses, expresan alegría, tristeza o enojo, reproduciendo lo que perciben del rostro de su madre.

Las mamás, utilizando este conocimiento inconsciente, abren la boca cuando intentan dar la papilla a su niño, apelado así a la reproducción mimética  de la apertura de la boca del niño. Otro fenómeno cotidiano se refiere al uso de un lenguaje infantil, por parte de los adultos, procurando empatía social y aprobación.

Pero este mecanismo se repite también entre los adultos: Entre dos interlocutores ocurre que uno, imita sin proponérselo la velocidad del habla del otro, y luego de un rato de conversación se iguala también el tono de voz; además, el estado emocional menos equilibrado de los dos hablantes suele influir en el otro, en mayor o menor grado.

Los científicos Roland Neumann y Fritz Strack,2000,(2), mostraron la grabación de un orador que alternaba el tono de su discurso: por momentos era alegre y otras veces triste. Luego, se le solicitó a personas de la audiencia que repitieran ciertos párrafos del discurso; el resultado fue que esas personas, repitieron no sólo el texto sino también los tonos efectuados por el orador. Una primera conclusión  rápida, indica entonces que una persona con buen humor, con “buena onda”, tendrá una influencia más favorable en un grupo con el que comparte una determinada cantidad de tiempo.

Pero resulta muy curioso lo verificado a través de un estudio realizado por Ulf Dimberg,(3). El nombrado científico, pudo establecer que estas conductas de imitación entre personas que conviven en un determinado ámbito, producen a largo plazo modificaciones en la apariencia externa, con tendencia a parecerse. La explicación científica que avala este fenómeno, es que existe una consonancia muscular y de vasos sanguíneos, utilizados en las expresiones ante determinadas situaciones. Esta especularidad de movimientos  musculares, fue comprobada a través de un electromiógrafo y los estudios, sugieren que al observar movimientos ajenos, se activan regiones cerebrales que coordinan la motricidad propia del observador. Más tarde, dos neurocientíficos finlandeses corroboraron esta sugerencia y fueron aún más allá: Determinaron que la observación de un movimiento, activa la corteza motora primaria, como también el centro para el control, coordinación y ejecución de movimientos, además de una parte del centro del habla, el área de Broca. Estas zonas constituyen  el centro de coordinación de las “neuronas espejo”, las encargadas de “simular” el comportamiento del otro.

Por su parte, el Prof. Friedemann Pulvemüller,(4), ha demostrado que existe una conexión entre el lenguaje y el movimiento: Dice que la sola mención de una palabra, como por ejemplo “andar”, puede desencadenar impulsos motrices en quien la escucha.

Todo tiene sentido desde un punto de vista evolutivo; un hombre primitivo al ver a otro hombre correr, estimulaba su propensión a imitarlo, pues presuponía que el peligro acechaba. Hoy en día las razones son otras, aunque persiste la tendencia mimética adaptada a la forma de vida actual. En cierto modo, el mimetismo es necesario para sobrevivir, ya que el hombre es un ser eminentemente social y quien se aisla, termina sintiéndose extremadamente solo; imitamos, entonces, cuando procuramos adhesión social y es este mecanismo de socialización el utilizado para “igualarnos” al otro, procurando aceptación. No obstante, este acercamiento, esta tendencia a la igualación, nos lleva a entender menos a quien escuchamos, ya que quita perspectiva necesaria para la mejor comprensión. Si en cambio procuráramos “renunciar” conscientemente al mimetismo, lograríamos un mejor entendimiento y una mayor valoración del interlocutor.

Finalmente, diremos que según sean los valores inculcados por la sociedad en la que vivimos, será mayor o menor la preponderancia de las conductas miméticas de sus individuos. Una experiencia se realizó entre un grupo de voluntarios japoneses y otro grupo de estadounidenses. El resultado de esta experiencia, demostró que los ciudadanos de culturas en las que se prioriza el rendimiento personal y la independencia, presentan menos mimetismo que aquellos que proceden de culturas en las que se valora más la cohesión social.

Un rápido repaso por la realidad cotidiana, permite inferir que el caótico mundo social en el que vivimos, signado por la corrupción, la guerra, la intolerancia, el doble discurso y la violencia, devienen de la conducta mimética de los individuos respecto de gobernantes, ductores y personajes sociales, quienes generan con su ejemplo indigno, un clima de inestabilidad social y de valores, “imitados” por la gente común.

Una lectura optimista, permitiría aventurar que la acción de los individuos en el sentido inverso, lograría revertir la dirección equivocada hacia la que la sociedad se dirige.

Sobre un artículo de Arnd Florack y Oliver Genschow

1 – Sociólogo y psicólogo social polaco-estadounidense, (1923-2008).

2 – Roland Neumann y Fritz Strack – Universidad de Wiirzburg

3 – Ulf Dimberg – Universidad de Upsala

4 – Friedemann Pulvermüler, neurocientífico de la Universidad de Cambridge.